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El cerebro, el cuerpo y el jardín: cosas que tienes que cuidar en la vida

01/02/2017 3:19 PM CST | Actualizado 01/02/2017 4:19 PM CST

@slapnyc

"Tengo la impresión de que llevo un rato comiendo cosas que no se me antojan tanto, como el pescado, y no sé muy bien por qué..."

Esto de estarse haciendo grande tiene su gracia y desde luego tiene muy poca.

(Gracia).

Primero hubo que resignarse con el tema de la ceguera, yo era la amiga cagante que decía "sigo viendo perfecto", y de castigo, dejé de ver.

Ahora hay lentes por toda la casa, en cada buró y en cada mesa, donde haya un recibo, periódico, revista, libro o cuaderno de tarea, tengo lentes en la entrada, en la mesa de Diego, en la mesa de Juliana y tres en mi recámara.

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El caso es que --el hecho de ver menos (o mucho menos)-- ya no lo veo tan grave y medio que tiene su lado sexy.

O sea, una puede andar en su baby-doll y traer lentes, y todavía caer muy bien.

Todavía tiene su swing.

Pero luego viene todo lo demás.

#CCJ es mi trending topic, es la recta final, que es larga, espero que muy larga, pero en la J, llegamos al final de finales.

Y va así.

Primera C: el cerebro

Ese cabrón órgano, más te vale lo mantengas a mil o más.

Que funcione, procese, nivele, observe, sepa callar o sepa gritar, y siga produciendo ideas y argumentos a la velocidad de la luz, seguir leyendo, aprendiendo, sabiendo y entendiendo.

Porque allá afuera están que si los influencers, los IT persons, los bloggers, instagramers, reyes del social media y las voces "dizque más relevantes" y blah blah blah...

via GIPHY

Así que uno no es nada sin su "inteligencia",
aunque sea de las clásicas
y no se defina en un tweet.
La que sea que te distinga.
El que se queda sin evolucionar, la caga.

A mí me faltan cosas por hacer y el cerebro de pronto se me apendeja, aún no está grave, pero me pasa mucho la de:

-"¿Cómo se llamaba ese pendejo que me presentaron ayer?, ¿Cerré o no cerré la puerta cuando salí?, ¿Apagué o no apagué el coche (extraño la época de las llaves)".

Seguido de:

"Ahhhhh ese pendejo se llamaba ______, ya no sé para qué quería recordar su nombre; sí cerré la puerta, pero no encuentro la puta llave. Y sí apague el coche, pero dejé las intermitentes prendidas (siempre)".

De los males de la primera C, los menos.

Todavía.

Me tiene que aguantar entero (el cerebro), para acabar de educar a mis dos maleantes adorados, Juliana y Diego.

Segunda C: El cuerpo

Ahí la llevas...

He de agradecer a mi ultra-veloz metabolismo, constante prisa, nervios incesantes, déficit de atención y genética; el que no batalle tanto.

Desde luego gracias a Sersana, y mi grupo de apoyo, que sin ellas no me levantaría a sudar cada mañana.

También algo tiene que ver tener un novio que "pestañea" mientras varias mujeres lo persiguen (cabronas).

Y sin duda, tiene mucho que ver con que llevo 7 años persiguiendo a Diego, bajándolo de los árboles y buscándolo cuando se esconde.

Pero con el tema de la segunda C, el chiste es sentirse uno bien, con ese baby-doll como dije, aunque esté casi-ciega.

Y cómo ayuda sacar las endorfinas,
y correr y correr.
Porque si uno corre,
el cuerpo alcanza a escaparse del tiempo.
Aunque sea un rato más...

Pero luego viene la J.

J: El jardín

El jardín se pone punk.

¿Ese donde está?

Yo jamás he tenido uno...

Ese donde plantas los tomates y la albahaca,

ese que es la fuente de todo lo que da paz y tranquilidad,

ese que es tu testigo,

de que algo crece y sigues ahí...

El jardín donde no importa amanecer,

y que no haya plan.

Ese de donde no hay que salir corriendo,

ese de: "¿Para qué empacar e irnos?", para que salir al museo, o a la calle.

Si aquí tenemos el jardín.

Ese jardín no es que lo quiera hoy,
pero tengo la impresión
de que debo planear tenerlo,
un lugar donde no haya que correr,
donde siempre esté el sol.
Y los tomates.

La vida se va demasiado rápido.

Los hijos crecen como la hierba silvestre,

como uno.

Los pedos, la cotidianidad, las risas y las lágrimas,

todo pasa rápido.

¿Pero dónde queremos estacionarnos al final?

¿Dónde está el jardín?

Así que con estas preguntas me quedo.

Y del #CCJ yo digo:

El cerebro que no pare,

que no se apendeje,

que no se ponga lento.

El cuerpo que responda,

que se quede ahí,

que pueda correr,

que pueda disfrutar,

que pueda con todo.

De todo.

Y el jardín,

ese...

Pues encontrarlo y dejarlo plantado,

para cuando queramos estarnos,

estarnos más quietos.

Todavía falta,

pero saber que está,

o que puede llegar,

da mucha calma.

Creo...

No sé muy bien cómo se siente eso...

#flying #mexico #may

Una foto publicada por Sofia Aguilar (@slapnyc) el

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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