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Cuando se muere un amigo

25/02/2017 8:00 AM CST | Actualizado 25/02/2017 1:43 PM CST

slapnyc

La muerte de un amigo muy querido,

(que es la única que yo conozco),

tiene que ser de las cosas más feas que nos pueden pasar,

de las cosas que más duelen,

y se quedan permanentes.

Es de esos dolores que se sienten tan profundo,

que dejan una cicatriz.

Pero a diferencia de la de "un corazón roto",

es una cicatriz que llevas con orgullo para siempre.

A mí ya se me murieron tres amigos muy queridos.

y ahora se me fue Lalo.

Este último, como los otros dos, luchó hasta el final de su vida, con unas putas ganas inconcebibles, considerando que no podía ya comer, dormir, moverse con libertad.

Así, flaquísimo, con frío, con enojo, hartazgo y cansancio, no paró de luchar un méndigo segundo.

No tiró la toalla.

Él quería seguir viviendo.
Y tengo un pinche coraje
de que se lo hayan llevado.
No sé a quién putas reclamarle,
pero con alguien me quiero pelear.

Puto cáncer,

puta oscuridad,

pinches doctores,

respuestas a medias.

Puta quimio,

perdonen mi ignorancia,

pero los tira profundo.

Y no a todos levanta.

Ese es el origen del creer,

que las cosas funcionen, que dejen evidencia.

Yo ya no creo nada,

solo me cuestiono y me encabrono.

¿Por qué la vida se lleva a quienes se lleva?
Deja a unos y se lleva a otros,
¿quién putas está a cargo
de ese random check?

El funeral de Lalo me costó tanto trabajo como la noticia de su muerte.

No supe estarme,

y no pude parar de llorar,

me fui.

Pero la escena era digna de una película

(de Lalo)

porque estaba rodeado de gente que lo quizo bien.

Por haber querido él –bien– toda la vida.

Clau y Lalo hicieron amigos y lazos muy fuertes,

creo que como me siento yo, se sienten muchos otros tantos.

No soy nada original,

solo en una cosa, un poquito:

nos cagábamos de risa juntos,

mucho, mucho.

Filmamos muchos comerciales,

y era de verdad un placer, agarrarlo cada cambio de rollo.

"Roll out"... y llegaba yo.

Lalo era el amigo que siempre quieres ver, porque seguramente te vas a reír.

Con todo y tragedias a cuestas.

Tenía un sentido del humor ordinario y a la vez absolutamente elegante,

un sentido del tiempo irreal,

para las puntadas

y para la vida:

las cachaba todas,

Un optimista,

generoso,

el perfecto colega, compañero de banca.

Como decía "Kiko":

el perfecto carnal.

Eso, puta madre, cómo lo voy a extrañar.

Y quiero decirle lo mal que me siento de no haberme despedido.

Un día tarde, con un amigo enfermo
es una putada.
El último día que podía platicar un poco
no pude llegar.
Y no hubo otra oportunidad.
Nadie nos avisó que era el final.

Ayer leí de nuevo, mi carta, en su libro de 50 años.

Estando ya enfermo, Clau juntó cartas de todos los amigos de Lalo, y le hizo un libro de puro pinche amor.

Sofía Aguilar
Esa foto me la tomó Lalo, en una época donde me la pasaba filmando en Miami, con un cliente espantoso.

La foto, sobre todo, desató miles de recuerdos para mí.

Esa foto me la tomó Lalo,

en una época donde me la pasaba filmando en Miami,

con un cliente espantoso

en una agencia de la que gracias a Dios dejé de ser parte.

Y me acuerdo de las risas con él.

Ese pez, que descaradamente me robé del SET, fue porque me dio permiso él.

(no era su pez).

Hasta la fecha lo tenemos, duerme con Diego, después de que se lo heredó Juliana.

Y la carta era esta:

Mi pinche Lalo...

Es un placer tener amigos como tú, para toda

necesidad de vida... para chingarlos, cagarse de

risa, criticar a los otros, pendejear al prójimo,

burlarse de la vida, burlarse de las reglas, llorar

algunas veces, hacer el ridículo otras tantas y

mantenerse firmes ante la teoría número uno, de

que una buena risa, hace la vida mucho mejor y

más llevadera.

Y la teoría dos, que cada día nos

vamos poniendo más viejos y está de hueva ver

gente, nomás a lo pendejo.

Hay que estarse cerca de los importantes, de los

queridos, de los que se ríen de nuestros chistes y

de los que sabemos que finalmente -si hay pedo-

podemos contar con ellos.

Te quiero Lalo. Eres un pinche guerrero. Es más, ya

te quiero más, solo porque vi que aún con esa

batita, y esos calcetines antiderrapantes,

mantuviste siempre tu pinche sonrisa.

Tu amiga, que tanto jode, pero que te quiere

mucho.

Feliz cumpleaños ojete.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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