EL BLOG

Un arma de toxicidad masiva en las relaciones de pareja

07/11/2016 9:33 AM CST | Actualizado 07/11/2016 10:41 AM CST

Peter Dazeley
Ojo: el chantajista identifica las vulnerabilidades de su pareja para manipularla y obligarla a hacer su voluntad.

Aquellas relaciones en las que sufrimos constantemente aunque haya amor, nos quitan la libertad y la iniciativa, nos hacen depender de una persona, bajan la autoestima o nos dañan como individuos son relaciones tóxicas. Muchas personas no son conscientes de que este tipo de relación es como una adicción, y como tal, el primer paso, tanto en las adicciones físicas como en las relaciones enfermizas, es la aceptación. Aceptar que te está haciendo daño y que por seguir en ella estás perdiendo demasiadas cosas, ya que el precio que estás pagando es dejar de ser tú.

En una relación puede haber un miembro que sea dañino o puede que la dinámica de pareja sea tóxica. Entre las dinámicas más enfermizas que se establecen está el chantaje emocional, la codependencia y los celos patológicos y en prácticamente todas ellas aflora la sombra del maltrato. Es cierto que no hay maltratador sin una persona que permita ser maltratada, pero en las relaciones de pareja, sobre todo cuando se está muy enamorado, el mismo proceso de enamoramiento puede llevar a ello. Ya que las ideas erróneas heredadas del cine y las telenovelas como que "hay que hacer todo por amor" nos llevan de manera gradual y casi inconsciente a realizar concesiones que nunca hubiéramos imaginado.

Una de las estrategias más tóxicas de "envenenamiento emocional" es el chantaje emocional, este es un tipo de abuso psicológico en el que la pareja utiliza toda clase de estrategias de manipulación con tal de imponer su voluntad. Dependiendo de cómo sea el chantajista, así va a ser su "estilo" de coacción, utilizando ciertas fórmulas que sabe que funcionan para acabar imponiendo sus deseos. La mayoría llevamos un chantajista en nuestro interior, pero no nos convertimos en profesionales del chantaje porque tenemos valores y porque nos ponemos en el lugar de la otra persona, de sus emociones, y no hacemos lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

A no ser que estés entrenado para ello, es tremendamente difícil saber hasta qué punto se pueden apoderar de tu vida los chantajistas emocionales "profesionales".

Los niños tienden a hacerlo mucho, pero conforme crecen y toman conciencia lo van dejando. Mucho cuidado si te encuentras con un chantajista emocional «profesional» porque puede acabar con tu vida. La mayoría de ellos tiene un trastorno de la personalidad narcisista. Este tipo de individuos, además de tener un exagerado sentido de la auto-importancia, los sentimientos de los demás no le interesan más que para descubrir sus puntos de vulnerabilidad. Aunque sea tu pareja, su egocentrismo es mayor que el amor que te pueda tener. Para él eres solo un medio y utilizará cualquier estrategia de chantaje, pasando de víctima a verdugo a maltratador con tal de conseguir lo que quiere de ti.

A no ser que estés entrenado para ello, es tremendamente difícil saber hasta qué punto se pueden apoderar de tu vida gente así. Puedes incluso haber sido víctima de gaslighting. Este tipo de manipulación toma su nombre de la película Luz de gas, cuya versión más conocida es la americana de George Cukor, protagonizada por Charles Boyer e Ingrid Bergman. Se trata de un abuso psicológico en el que se utiliza la mentira y la falsedad para hacer creer a la víctima que se está volviendo loca. El chantajista emplea todas las formas de mentir para hacerla dudar de su memoria y su percepción, y no sabe si se olvida de las cosas o está perdiendo la cabeza. No vio lo que vio, no oyó lo que oyó, no dijo lo que dijo, no está donde creyó estar, no recuerda si pasó como pasó... Si has sentido eso alguna vez, ya sea en el ámbito laboral o con tu familia, ¡te están haciendo gaslighting!

Si en tu relación acabas cediendo siempre tú a lo que quiere la otra persona, o siempre consigue que te sientas culpable, podrías estar sufriendo una relación enfermiza basada en el chantaje emocional.

El chantaje emocional tiene grados y desgraciadamente, muchas veces se llega hasta al maltrato psicológico y el físico. El chantajista identifica las vulnerabilidades de su pareja para manipularla y obligarla a hacer su voluntad. El gran problema de éste es que no quiere un acuerdo y no desea hacer concesiones para llegar a un punto medio donde, tanto uno como otro, acaben cediendo por el bien común de la pareja. En el fondo, al chantajista no le preocupa lo que la otra parte desee ni su bienestar.

No siempre es posible darte cuenta a tiempo de que tienes una relación con un chantajista emocional. Esto es así porque no siempre actúan de manera agresiva o autocompasiva para hacerte sentir mal y utilizan mecanismos más perversos. Si en tu relación acabas cediendo siempre tú a lo que quiere la otra persona o siempre consigue que te sientas culpable, podrías estar sufriendo una relación enfermiza basada en el chantaje emocional.

Como consecuencia, tu relación se verá desequilibrada, porque tu pareja te subestimará constantemente y te hará sentir indefenso e inseguro incapaz de enfrentarte a él o ella e incluso de tomar la más mínima decisión. El chantajista irá ganando terreno y el chantajeado, sin darse cuenta, lo irá cediendo hasta que un día se sienta totalmente invadido y debilitado. La clave es identificar desde el principio este tipo de estrategias y desde el principio poner tus límites y tener una relación sana, o no tenerla, si la persona no tiene ningún interés en respetar la persona que eres y tu voluntad.

También te puede interesar:

- ¿Quieres saber por qué sigues solter@? Lee esto.

- El ejercicio físico ayuda, y en mucho, a tu vida sexual.

- La codependencia: cuando hay una fuerza superior que parece impedir la separación.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.