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Soy feminista de hiyab

Esta prenda es un símbolo de empoderamiento.

30/06/2017 12:28 PM CDT | Actualizado 30/06/2017 4:34 PM CDT
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Comencé a usar el hiyab cuando estaba en sexto grado de primaria y con un intenso deseo de obedecer a Alá. Con el paso de los años creció mi curiosidad por conocer mi religión, y mientras más aprendía de ella, más la quería seguir.

Así que un buen día les dije a mis padres que quería usar el burka. Mis padres pensaban que era demasiado joven para llevar la carga de los estereotipos sobre mis hombros, pero esto no calmó mis ganas de utilizar la prenda. Cada vez que veía a una chica usando un burka, mi deseo de llevar uno crecía más. Y cuando les dije a mis padres que no saldría de la casa a menos que me trajeran un burka, ese día, inició el viaje de esta chica vestida con una abaya (el vestido holgado que muchas chicas usan en Medio Oriente). Yo la acogí como parte de mi identidad, sin saber que pronto esa identidad sería cuestionada por el prejuicio de la sociedad.

Alessandro Bianchi / Reuters

Cuando pienso en ese día, me duele el corazón. Era un día soleado, pero para mí, se convirtió en uno nublado. En enero de 2015, emocionada por ser la conductora del programa de clausura de cursos, me paré en el auditorio de la escuela, pero me detuvo un profesor y me llevó a la oficina de la directora por el terrible pecado de utilizar un hiyab dentro de la escuela.

La directora me dio dos opciones: quitarme el hiyab y entonces conducir el programa de despedida, o seguir usándolo, pero dejar de presidir el evento. Elegí lo segundo. Sorprendida por mi decisión, comenzó a humillarme, me dijo que era una analfabeta que necesitaba que alguien la educara. Cuando intenté levantar la voz, me callaron y luego mi profesor me convenció de conducir el programa de despedida.

Recuerdo cómo me sentía y de qué forma me traumó profundamente. Ahora, como estudiante de literatura, cuando recuerdo eso, no puedo sino pensar en el episodio del Majábharata donde desnudan en público a Draupadi (una de las razones que provocan las guerras en este poema épico indio). Me di cuenta de que el derecho a portar el hiyab no es nada más mío, puesto que muchas jóvenes quieren llevarlo también pero se enfrentan a la barrera que los estereotipos les imponen. Recuerdo que cuando adorné mi abaya (túnica larga hasta los pies que se usa sobre la vestimenta en los países árabes y en el norte de África) le di a muchas de mis compañeras el valor para usar uno también.

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Una vez le pregunté a una amiga que pensaría de mí si no me conociera y me viera fuera de la escuela. Me dijo: "Reprimida en todo sentido. En una palabra, oprimida".

Esto, cuando en realidad, el hiyab, o el burka, representan libertad. La libertad de practicar tu religión, el símbolo de nuestra obediencia a Alá. Significa modestia, es una manifestación externa de nuestra modestia interna. Hay muchas malinterpretaciones del hiyab en el sentido de que se le ha impuesto a las mujeres cuando en la realidad a los hombres también se les ha pedido bajar su mirada, dejarse la barba y proteger su modestia.

Del Corán 24:30: Di a los fieles que bajen la mirada y protejan su intimidad... 24:31: Di a las fieles que bajen su mirada y protejan su pudor..."

Además de ser una vestimenta modesta, el hiyab también es un símbolo de modestia en el mundo de lo social. Por ejemplo, estos días en que las mujeres son objeto de las miradas de los hombres y a nosotros no nos gustan esas miradas lujuriosas, es cuando el hiyab los obliga a bajar su vista y viceversa.

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El Corán también llama a que los hombres se cubran y bajen la mirada.

El hiyab no es un símbolo de opresión a la mujer, sino de empoderamiento. Hoy vivimos en una sociedad en la que a las mujeres se les sexualiza y cosifica, por lo que esta prenda las puede proteger de esos procesos. Asimismo, ayuda a las mujeres que son víctimas del complejo de inferioridad por la manera en que lucen o por no cumplir con los estándares de belleza de la sociedad patriarcal.

Las boyantes industrias del maquillaje, y en específico la de las cremas para aclarar, así lo demuestran. De acuerdo con estas empresas, para que una mujer se sienta confiada en sí misma y que les guste a los hombres, debe lucir bien, ser de tez clara, ser delgada, etcétera.

Ya hemos visto cómo las actrices son cosificadas, ya sea en sus personas o en las películas, con el objetivo de que le gusten al público. Ellas tienen que bailar en sus caracterizaciones o utilizar prendas muy cortas, con las cuales podrían sentirse cómodas o no. El hiyab obliga a la gente a ver más allá de lo externo y enfocarse en lo interno.

Wendy Shalit, la autora de "De regreso a la modestia; el descubrimiento de la virtud perdida", escribió: El hiyab es un símbolo de empoderamiento y el feminismo en el que la mujer no solo se fija el propio respeto, sino que también lo exige de los demás". O, para ponerlo en términos más simples: "'Solo te mostraré lo que quiero mostrarte. Y las únicas personas que quiero que vean esas partes especiales de mí, son las personas que quiero que vean esas partes especiales. En el caso de los demás, vean mi personalidad y mi identidad como individuo, mi identidad como otro ser humano", como dijo la feminista Attiya Latif en su charla TED.

La retórica de opresión llega de Occidente, desde tiempos de la colonización. Leila Ahmed, en su libro Las mujeres y el género en el islam, escribe que, en el siglo XIX, cuando los británicos y otros colonizadores llegaron a los países musulmanes, buscaron justificantes para sus incursiones y lo único que encontraron fue la caracterización de su cultura como regresiva. Y sí, el hiyab fue uno de sus blancos.

Lord Cromer, entonces gobernador de Egipto, solía hablar de la opresión a las mujeres y de lo que él quería hacer para liberarlas. Pero, en realidad, Cromer resultó ser un patriarca que utilizó el feminismo como un arma para reprimir a las mujeres al tiempo en que recolectó dinero para las colegiaturas de las niñas en las escuelas. También etiquetó la medicina como una profesión para los hombres y la partería como un oficio para las mujeres. Lo que me choca más es que Lord Cromer fue quien lideró las campañas contra el sufragio femenino en Gran Bretaña.

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Clase de defensa personal para musulmanas ante el crecimiento de los crímenes de odio en Occidente.

Attiya Latif asegura: "Las feministas occidentales les dicen a las mujeres musulmanas que no pueden definir su propio feminismo y que deberían mejor asumir como propio el de Occidente. Sin embargo, el feminismo es un movimiento diverso en el que mujeres de diferentes culturas y religiones pueden determinar lo que es la igualdad por ellas mismas".

He aquí mi ejemplo. Quiero ser periodista y creo que mi burka no va a evitará que lo consiga. Como es sabido, Francia prohibió el burka hace algunos años, algo que yo defino como violencia contra las mujeres. Recientemente, con la victoria de Donald Trump, se han incrementado los crímenes de odio en contra de los musulmanes, según revela una encuesta. Asimismo, las mujeres musulmanas que han elegido cubrir su cuerpo, son blanco de tales crímenes. Por eso yo pregunto a estos patriarcas: ¿Cuándo detendrán esta cosificación y ataque a las mujeres?

Quiero ser periodista y creo que mi burka no evitará lo que consiga.

Sin embargo, la sociedad no es tan mala, pues se han registrado algunos cambios muy hermosos. #IWillRideWithYou es una campaña de más de 150 mil tuits con los que los australianos han demostrado su apoyo a la comunidad musulmana. El Día mundial del hiyab celebra el valor de las mujeres que deciden asumir ese viaje a la modestia.

Para todos los que escuchan, solo tengo una cosa que decir: dejen de definirnos, de etiquetarnos, no pretendan decir quién o qué o cómo somos. Tenemos una voz que nos define, así que dejen de llamarnos así o asá y dejen que nosotras decidamos lo que somos y lo que nuestro hiyab representa. Aprendan a reconocer, aceptar y respetar las diferencias. Así que, por favor, no nos digan que no podemos usar un hiyab y ser feministas. Yo soy una feminista de hiyab.

Este artículo fue publicado originalmente en HuffPost. Luego fue traducido editado para su mejor comprensión.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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