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La efectiva terapia Don Quijote

31/10/2016 11:32 AM CST | Actualizado 01/11/2016 1:41 PM CST

Cortesí­a Festival Internacional Cervantino
"Don Quijote en casa de la duquesa", ópera y música vocal a cargo de Le Concert Spirituel, Teatro Juárez, Guanajuato, octubre 2016.

El respetable (pero enfermo y aburrido) Alonso Quijano decidió fugarse un día de su casa y para hacerlo se reinventó con un pseudónimo.Don Quijote de la Mancha fue el nickname que posibilitó el nacimiento de un Alonso Quijano reloaded.

Don Alonso se había empachado de libros de caballerías y había borrado la frontera entre ficción y realidad, entre pasado y presente. Solo que, embriagado de letras, el pobre hombre salió al mundo en un momento histórico (principios del siglo XVII) en que ya no existían ni caballeros andantes ni princesas que rescatar. Es como si hoy un fan sesentón de películas del Santo (filmadas desde la década de los cincuenta) decidiera recorrer las calles de la Ciudad de México con una máscara de tela en busca de las mujeres vampiro. Ante los ojos de nuestro personaje —que podría llamarse Don Santojote—, los smartphones serían aparatos diabólicos.

La "terapia" Don Quijote es una autocuración que consiste en someterse durante un corto periodo de tiempo a obras escénicas e instrumentales creadas hace siglos e inspiradas en la vida y creaciones de Miguel de Cervantes.

Su Sancho Panza sería Blue Demon Junior y, probablemente, ambos creerían ver a sus vampiresas en algún centro de atención de telefonía móvil (o entre las lectoras de la segunda parte de 50 sombras de Gray). De hecho, los libros de caballerías del presente (esos en donde un hombre superdotado salva a una princesa desamparada) equivalen a este tipo de libros eróticos y sexistas para señoras maduras.

Desconecté mi celular el fin de semana pasado durante 48 horas para vivir voluntariamente la "terapia" Don Quijote. Esta autocuración consiste en someterse durante un corto periodo de tiempo a obras escénicas e instrumentales creadas hace siglos e inspiradas en la vida y creaciones de Miguel de Cervantes. Hallé mi espacio terapéutico en Guanajuato en el marco del 44 Festival Internacional Cervantino, dedicado este año a conmemorar el 400 aniversario de la muerte del novelista un 22 de abril de 1616.

Mi "terapia" comenzó la noche del viernes en el Auditorio del Estado con el espectáculo del Ballet Nacional de Holanda: 65 bailarines representaron (entre otros fragmentos) el fandango final de El Quijote, creado ex profeso para esa compañía por el coreógrafo ruso Alexei Ratmansky. La puesta, dirigida por Ted Brandsen, representó con limpieza visual las locuras del hidalgo como si fueran sueños, oscilando entre las finuras de la danza clásica y ciertas piruetas de espíritu circense que causaron aplausos a tiempo y a destiempo.

Cortesía Festival Internacional Cervantino
"Don Quijote", del Ballet Nacional de Holanda, Auditorio del Estado de Guanajuato, octubre 2016.

Al día siguiente, en el templo de la Valenciana, ubicado en un alto a las afueras de Guanajuato, el ensamble inglés Dunedin Consort, dirigido por John Butt, interpretó un programa que incluyó La historia cómica de Don Quijote, de Henry Purcell (1659-1695). Matthew Brook, el bajo, cantaba sonriente con un gesto casi de éxtasis, como si los recargamientos del barroco mexicano lo hubieran poseído. A la salida, Brook reconoció en corto lo que todos sospechábamos: "Oh, yes. Lo gocé".

Cortesí­a Festival internacional Cervantino
"Historia cómica de Don Quijote, Dunedin Consort, Templo de la Valenciana, Guanajuato, octubre 2016.

Por la noche, en el Teatro Juárez, el coro y orquesta francesa Le Concert Spirituel, dirigido por Hervé Niquet, presentó Don Quijote en casa de la duquesa, de Joseph Bodin de Boismortier, una ópera-ballet cómica de 1743 en la que una aristócrata con pelucón pelirrojo monta una escenografía en su palacio para engañar a don Quijote y a Sancho. En esta adaptación enloquecida, incluso el director (el mismo Bodin) fingió cantar en japonés mientras los intérpretes bailaban coreografías inspiradas en la Macarena con sombrero mexicano (otra pieza de la cultura popular que hay que recordar en estos tiempos en que los Clinton vuelven a rondar la Casa Blanca).

Sergio R. Blanco
Teatro Juárez de Guanajuato al término de la función "Don Quijote en casa de la duquesa".

El domingo, de nuevo en la Valenciana, viajamos a la época de Cervantes para escuchar piezas rescatadas del Cancionero de Turín a cargo del ensamble español Música ficta, que puso a sonar réplicas de instrumentos del siglo XVII, hoy en desuso, como el arpa de dos órdenes, la cuerda pulsada y una extrañísima viola da gamba manejada como seda por la intérprete cubana Lixsania Fernández.

Cortesí­a Festival Internacional Cervantino
"Quixote: música en tiempo de Cervantes", Música Ficta, Templo de la Valenciana, Guanajuato, octubre de 2016.

Con este exceso de quijotadas ante mis ojos, la terapia surtió efecto. Por ello, el personaje de la obra de teatro contemporáneo Tessa Blomstedt no se rinde, de la compañía alemana Volksbüne am Rosa-Luxemburg Platz (que vi en el Teatro Principal) me pareció una ensoñación de origen cervantino. Tessa, escindida en cinco actrices con blusa de leopardo, vive varias vidas ficticias (y se las cree, como Don Quijote), solo que en lugar de hacerlo en la Mancha, lo logra en el Berlín actual a través de los nicknames de un portal de citas por internet por el que paga 95 euros al mes. Todo lo contrario a la sumisión de 50 sombras de Gray.

Cortesía Festival Internacional Cervantino
"Tessa Blomstedt no se rinde", de la compañía alemana Volksbüne am Rosa-Luxemburg Platz, Teatro Principal, Guanajuato, octubre 2016.

A veces olvidamos que Don Quijote se convirtió en la novela más importante de la lengua española porque la acción de pasear con la mirada distorsionada a causa del exceso de libros viejos resultó divertidísima al público contemporáneo de Cervantes. A esas campañas actuales de promoción de la lectura realizadas por expertos en marketing que no han abierto un libro hace años (campañas que solicitan de forma imperativa "lea diez minutos al día" como si dijeran "beba dos litros de agua"), Miguel de Cervantes les respondería, probablemente: "No importa cuánto tiempo lea, pero evite los libros aburridos y, sobre todo, use la lectura para cultivar su imaginación cuando mire el mundo".

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.