EL BLOG

El desplazamiento forzado de periodistas, ¿una “curita” para una hemorragia?

23/08/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 23/08/2017 10:39 AM CDT
ESPECIAL /CUARTOSCURO.COM
Amigos del periodista Javier Valdez cercaron el Palacio de Gobierno, en Culiacán, Sinaloa, para exigir que se esclarezcan los hechos relacionados con el asesinato del periodista Javier Valdez, ocurrido el 15 de mayo de 2017.

La semana pasada publicamos el informe semestral de agresiones de ARTICLE 19, en donde exponemos que la situación de violencia contra la prensa es cada vez más grave: en México se agrede a un periodista cada 15.7 horas. En los primeros seis meses de 2017 documentamos 276 agresiones, incluyendo 6 asesinatos, una desaparición y una tentativa de homicidio. También el desplazamiento forzado de 7 periodistas.

Algunos de estos periodistas han dejado sus lugares de origen porque recibieron amenazas previas, otros fueron hostigados e intimidados, dos de ellos vivieron de cerca el asesinato de sus colegas periodistas, e incluso uno de ellos fue víctima de una tentativa de homicidio.

Estos son solo los casos que se han sumado en los primeros seis meses de 2017, sin embargo, no olvidemos que hay periodistas que permanecen desplazados por haber salido de sus estados en años anteriores. Olvidarlos es ignorar que muchos de ellos siguen lejos de sus familias, sin trabajo y en condiciones permanente de revictimización.

En México se agrede a un periodista cada 15.7 horas.

¿Qué sucede con estos periodistas? ¿El riesgo que tienen se queda en el lugar que abandonan? Rubén Espinosa, fue asesinado el 31 de julio de 2015 en la Ciudad de México —junto con Mile Virginia Martín, Alejandra Negrete, Nadia Vera y Yesenia Quiroz— tras haber huido de Veracruz por agresiones previas. Nadia también había huido del estado por las mismas razones.

Antes del asesinato de Rubén se tenía la idea de que la Ciudad de México era un "oasis" o "santuario" para las y los periodistas en riesgo. Tras su asesinato esta burbuja se rompió: el riesgo contra la prensa no reconoce fronteras en el país. Además, el desplazamiento por sí mismo no puede ser visto como una solución a la violencia.

El retorno sin garantías también es un tema riesgoso. El periodista Pedro Tamayo, desplazado en enero de 2016 fue asesinado el 20 de julio de 2016, después de haber regresado al estado bajo el acompañamiento de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) en Veracruz.

Aun así, el desplazamiento forzado de periodistas ha aumentado en un 250% con respecto al primer semestre de 2016. ¿Qué significa esto? Por un lado, que cada vez hay menos condiciones para ser periodista en México. Y, por otro, que la percepción del riesgo ha ido creciendo entre las y los periodistas.

ALBERTOROA / CUARTOSCURO.COM
A 2 años del asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa en CDMX, comunicadores y miembros de la sociedad veracruzana realizaron una protesta frente a palacio de gobierno de Xalapa, así como una marcha para exigir que no quede impune su asesinato y se retome la línea de investigaciónn de su labor periodística y persecución el en estado que lo obligó a autoexiliarse. 31 de julio de 2017.

Por otro lado, el desplazamiento forzado se ha convertido en una medida de protección cada vez más recomendada e implementada por el Mecanismo de Protección de la SEGOB y por los mecanismos locales de protección a periodistas.

De los siete periodistas desplazados de manera forzada en el primer semestre de 2017, cinco se salieron por recomendación o con apoyo del Mecanismo de Protección de la SEGOB. ¿Qué tanto se trata de un reflejo de la falta de capacidad que han tenido las mismas autoridades para garantizar condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión en sus lugares de residencia?

El desplazamiento se ha convertido en una "curita" para sanar una hemorragia. Las autoridades vieron venir el tsunami hace varios años y han buscado frenar la violencia con más burocracia, medidas más extremas y menos investigaciones, ignorando que al menos 50% de la violencia ejercida contra la prensa es cometida por funcionarios públicos.

En la mayoría de los casos, el desplazamiento viene acompañado de revictimización y problemas de salud mental.

¿Cómo pretenden que el desplazamiento y la creación de más mecanismos locales de protección sean la solución sin que estas medidas se acompañen de investigaciones diligentes de las agresiones que las y los obligaron a desplazarse?

Hay otra cuestión que ha quedado flotando: ¿qué pasa con los impactos del desplazamiento forzado? En la mayoría de los casos, el desplazamiento viene acompañado de revictimización y problemas de salud mental. Esto es consecuencia no solo del impacto psicosocial por las agresiones y el riesgo, sino por la imposibilidad de ejercer sus derechos sociales y económicos ante la falta de un trabajo remunerado, condiciones poco dignas de vida, la separación familiar y la inexistencia de medidas de integración en la sociedad receptora.

Hace falta que las autoridades implementen políticas públicas o medidas enfocadas en la reintegración y a la no revictimización de las y los periodistas desplazados y de sus familias.

El desplazamiento debe ser la última medida de protección, sin embargo es responsabilidad de las autoridades garantizar que haya condiciones para que las y los periodistas no tengan que dejar sus lugares de residencia. Esto incluye los casos en los que las y los periodistas decidan quedarse.

El desplazamiento por sí mismo no puede ser visto como una solución a la violencia.

Tal fue el caso del periodista Cecilio Pineda Birto, asesinado el 2 de marzo de este año en Ciudad Altamirano, Guerrero, poco tiempo después de que el Mecanismo de Protección le retirara las medidas otorgadas en septiembre de 2015 porque no aceptó desplazarse a la Ciudad de México.

Cecilio no contó con alternativas y pareciera que las y los periodistas comienzan a enfrentarse cada vez más a lo mismo: o dejan sus lugares de residencia —con todo y la falta de medidas de integración— o se quedan a merced de lo que pudiera suceder en el marco de violencia social y política.

Ante este escenario, las autoridades deben dar alternativas y garantías para que la prensa pueda quedarse y seguir haciendo periodismo en sus estados. El desplazamiento no puede ser visto como una solución ante la falta de respuestas efectivas del Estado.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

También te puede interesar:

- Asesinan a periodista en México, el décimo en lo que va de año

- Alerta Article19 por amenazas a periodistas que cubren caso Tláhuac

- Snowden sobre ciberespionaje a periodistas mexicanos: "Duden del poder, siempre"