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Si tu mayor sueño es vivir dentro de una sala de cine, debes leer esto

TE URGE visitar el FICG.

17/03/2017 7:01 PM CST | Actualizado 18/03/2017 6:44 PM CST

Pixar.
"Bomba" es una palabra muy limitada para describir cómo la pasarás.

Tapatías y tapatíos, mexicanas y mexicanos, extranjeras y extranjeros, amantes del cine...

Seguramente pocos de ustedes han tenido el placer de entregarse en cuerpo y alma a un festival de cine, y relamerse por el puro gozo. Generalmente son los estudiantes de cine, los que trabajan en la industria y una reducida cantidad de periodistas quienes tienen la enorme dicha e insustituible oportunidad de marchar entre historias, emociones y salas de cine.

Esta vez me tocó bailar con la más guapa, debido a que el Festival Internacional de Cine de Guadalajara me invitó a formar parte de la prensa acreditada. Particularmente el Premio Maguey, que se dedica a programar cintas relacionadas con la comunidad LGBTTTIQ (lésbico, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual, queer).

Ya me había visto a mí misma —con palomitas en una mano y una bomba de azúcar gasificada en la otra— disfrutando las 17 películas que competían por este premio.

Así que me trasladé a Guadalajara.

Al principio no sonaba tan descabellado, hasta que un día decidí recluirme en las salas de la base central (el Cinemex Sania) y descubrí que, a lo mucho, la vida me daría para ver cinco películas al día.

¡CINCO!

Según esos cálculos, en cuatro días hubiera terminado de ver las 17. La cosa es que uno tiene que comer, ¿verdad? Y no sólo eso, la verdad termina siendo muy agotador ver una película tras otra.

Eso sin considerar que —además— 37 películas competían en la sección oficial. Sí, 37.

Y sin mencionar toda la oferta de actividades que tiene el festival de cine más grande de México, entre que si las proyecciones de cortos, las películas programadas del país invitado de honor —Alemania—, las galas de beneficencia, los homenajes, las presentaciones de libros, las conferencias, las entrevistas y los coloquios, entre todo eso se te va la vida.

Por más que aprietas, está cañón. Es entonces que la palabra "priorizar" cobra su verdadero significado.

¿Y qué haces? Pues "agarras y" esperas que las punzadas de tu corazón te guíen para elegir las mejores historias.

Sin olvidar la importancia de tratar de atinarle a las que pueden resultar ganadoras.

Tuve la oportunidad de ver las siguientes, a un lado del título incluí un adjetivo entre paréntesis para que el espectador sepa qué esperar de cada una.

Tshick(entrañable), Los años azules(bien tapatía), Bruma (Dieter Rita Scholl), La libertad del diablo (escalofriante),Carpinteros (honesta), El ciudadano ilustre (divertidísima de tan Latinoamericana), Las dos Irenes(conmovedora), Últimos día en la Habana(ocurrente), Etiqueta no rigurosa(desafiante).

Además de Just Charlie (desgarradora), Looping (sexy), Ulrike's Brain (divertidísima de tan rarísima), Les beaux jours d'Aranjuez (reflexiva),Todo sobre el asado (apetitosa),Chavela (lagrimeante). Intenté ver: Un exilio: Película familiar yRío verde: El tiempo de los Yakurunas.

Afortunadamente le atiné y vi la mayoría de las que se llevaron premio y logré entrevistar al mayor ganador del festival: Everardo González director del documental La libertad del diablo, que ganó los premios a Mejor película mexicana, Mejor largometraje Iberoamericano documental, Mejor fotografía y Guerrero de la prensa.

Santa y Andrés, además de llevarse el premio a Mejor película, también se quedó con el reconocimiento a Mejor actriz y Mejor guión; y con el Premio especial del jurado del Premio Maguey.

Las dos Irenes de Fabio Meira obtuvo los premios a Mejor ópera prima y Mejor fotografía.

Carpinteros se llevó el Premio especial del jurado y Mejor actor.

La que aún no he visto es Corpo Elétrico, que se llevó el premio a Mejor película del Premio Maguey. Tache para mí.

Quizá suene inocente y cursi para los periodistas de la fuente de cine, pero para quien se la pasa frente a una computadora casi diez horas al día, monitoreando información, redactando artículos y reporteando desde el gris hábitat oficinil, tener la dicha de celebrar la edición XXXII de este festival fue un placer.

Gracias, FICG, por darle un respiro a mi monotonía y permitirme reconocer Guadalajara.

Gracias, Premio Maguey, amé su fiesta de inauguración y la de clausura. Y la oportunidad de conocer la visión de otros lugares del mundo en torno a los temas que lastiman a la comunidad LGBTTTIQ. Por cierto, ¿qué opinan de darse una vuelta por CDMX y acercar a los cinéfilos capitalinos a toda esta diversidad de historias? (Guiño, guiño).

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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