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Lo que vi y escuché en las comidas de cumpleaños de Antonio Chedraoui

18/06/2017 7:00 AM CDT
SAÚL LÓPEZ/CUARTOSCURO.COM
El 17 de enero de 2009, Antonio Chedraoui en el festejo de su cumpleaños 77.

El que no tenga un amigo libanés... ¡que lo busque!

Esa frase me sugiere urgencia, incluso desesperación. Y de alguna manera debió vivirla en 1962 quien la pronunció al inaugurar el Centro Libanés, el entonces presidente de México Adolfo López Mateos. Desde entonces ha sido bastante visible la capacidad estratégica de los miembros de esta comunidad en la política mexicana. Uno de ellos fue Antonio Chedraoui Tannus, arzobispo de la Iglesia católica Ortodoxa de México, Venezuela y Centroamérica y recientemente fallecido. Aunque él no resultó el único.

En la actualidad destacan personajes como José Antonio Meade Kuribreña, Emilio Chuayffet, Omar Fayad, Rogelio Gasca Neri, Carlos Romero Deschamps, Alfredo Elías Ayub, Juan José Guerra Abud, Marta Sahagún, Miguel Ángel Yunes Linares, Miguel Ángel Yunes Márquez, Jesús Murillo Karam, Ernesto Nemer y Daniel Karam Toumeh, entre otros.

Pero pocos se comparan a Antonio Chedraoui Tannus. Al buscar en internet específicamente su nombre llueven imágenes irrefutables de que en al menos dos de las categorías taxonómicas de la sociedad —empresarios y sobre todo políticos— su figura quedó instituida como tradición sine qua non.

FOTOS: La clase política y empresarial que acompañó a Antonio Chedraoui

"Para muestra basta un botón", dice mi abuela, justo coetánea de Chedraoui, al que retraté por una ocasión en su casa y en cuya sala disfruté de una promiscua audiencia con desconocidos, los cuales reverencialmente se dirigían a Sayedna (expresión de respeto hacia el patriarca) presentándole a sus acompañantes: candidatos plurinominales y a puestos de elección popular.

En otras ocasiones y, sobre todo con motivo de su cumpleaños, se organizaban comidas en las que presencié básicamente un pase de lista, con escenas surrealistas y quizás prácticamente imposibles de ver en otros escenarios públicos de la política mexicana.

Por ejemplo, Raúl Salinas de Gortari compartiendo mesa y carcajadas con Yeidckol Polevnsky. Mediando entre ellos, al igual que para otros 1500 invitados, el jabalí al pastor y demás sagrados alimentos bendecidos por el cardenal Norberto Rivera Carrera, quien terminaba su obligado discurso con el memorable: "¡Al ataque mis valientes!"

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En la comida de 2009: Yeidckol Polevnsky, entonces senadora por el PRD, y Raúl Salinas de Gortari, el 'hermano incómodo' de Carlos Salinas de Gortari.

Realizar la cobertura de dicho evento fue labor de todos los medios de comunicación, ya que en cada una de esas ocasiones el arzobispo Chedraoui reunía, sin aparente esfuerzo, a la mayoría de los líderes empresariales, religiosos y políticos del país en la codiciada mesa principal. Carlos Slim Helú, Antonio Chedraui Obeso, Ricardo Salinas Pliego, Miguel Alemán Velasco, Olegario Vázquez Raña, Carlos Peralta, Carlos Hank Rhon, Antonio Cosío, Manuel Arango, Marcos Fastlicht, Pedro Joaquín Coldwell, Miguel Ángel Osorio Chong, Eruviel Ávila, Manuel Mondragón y Kalb, José Ramón Narro Robles, Alfonso Navarrete y Diego Fernández de Cevallos, por solo nombrar algunos.

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Carlos Slim, en la comida de cumpleaños de Chedraoui en 2013.

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Miguel Ángel Manecera, en 2013.

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En 2013, Chedraoui junto a Marta Sahagún.

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En 2008 el entonces senador Alejandro Zatapa Perogordo junto a Manuel Velasco, actual gobernador de Chiapas.

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También en 2009 el entonces arzobispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, y el procurador de la República, Eduardo Medina Mora.

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El actor Jaime Camil.

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Antonio Chedraoui en 2009 junto al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

Con motivo de su cumpleaños, se organizaban comidas en las que presencié básicamente un pase de lista, con escenas surrealistas y quizás prácticamente imposibles de ver en otros escenarios públicos de la política mexicana.

La procesión de la entrada hasta los lugares de cada uno de los miembros del concilio se demoraba poco menos de las dos horas —lo que duraba la misa que antecedía al convivio— entre empujones para besar la mano del jerarca; ya con más atrevimiento, abrazarlo, y la exigencia de ser fotografiados a su lado, entre empujones, promesas y bromas.

En alguna ocasión cierto personaje bromeó pidiéndonos a los fotógrafos que no le avisáramos a la policía que estaban todos reunidos en Bosque Real (uno de los desarrollos inmobiliarios mas exclusivos de la zona metropolitana) porque seguro a la mayoría los estaba buscando la justicia. De manera que por otra parte, siendo el 17 de enero dicho festejo, nutría la raquítica agenda editorial de las publicaciones de ese mes, especialmente de las de Sociales. Y, por supuesto, marcaba el inicio de año.

Desfilaban helicópteros de los que descendían invitados como Enrique Agüera Ibáñez, ex rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y quien en una ocasión envió una carta a la revista Quién para explicar su inexplicable método de arribo al convivio. También Miguel Ángel Mancera empleando un cóndor (helicópteros de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México) como en cualquier otra emergencia de la población, a diferencia de los empresarios. Supongo que estos últimos cubren con sus propios recursos estos gastos de transportación.

También asistían miembros del gabinete presidencial, gobernadores, senadores y diputados de todos los estados, incluyendo por supuesto al ejecutivo local en turno, desde Enrique Peña Nieto hasta el actual cuestionable gobernador electo del Estado de México, candidatos de todos los partidos a todos los niveles de gobierno. Todos comercializando besos, abrazos y apretón de mano con adversarios, bajo la instrucción de Onésimo Cepeda, obispo emérito de Ecatepec: todo aquel que no entienda que la iglesia esta abierta a todos ¡tiene muy mala fe!

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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