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El fin de Trump

El destino del presidente de EU depende de las elecciones intermedias de 2018… pero existe otra opción para su salida.

17/05/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 17/05/2017 7:00 AM CDT
Andrew Lichtenstein via Getty Images

La cuestión no es si un juicio político en contra de Donald Trump tiene méritos. Más bien el asunto se trata de cuándo los legisladores republicanos mostrarán que su lealtad a Estados Unidos está por encima de su lealtad al partido.

Los comentarios de la semana sobre la manera en que despidió al director del FBI James Comey son una clara evidencia de que Trump incurrió en obstrucción a la justicia, lo cual representa un enorme giro respecto de los procesos de juicio político que enfrentaron Richard Nixon y Bill Clinton.

Cabe recordar que la ilegalidad que dio pie a la acusación en contra de Nixon fue un robo en el complejo de oficinas de Watergate; en tanto que, en el caso de Clinton, la herramienta jurídica para proceder en su contra fueron sus mentiras a un gran jurado sobre sus relaciones sexuales con una becaria de la Casa Blanca.

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La obstrucción de Trump es potencialmente más seria. Involucra una investigación en torno a si Trump o sus subalternos se coludieron con Rusia para influir en las elecciones presidenciales; lo cual representa el mayor ataque directo a la democracia estadounidense en la historia.

El asunto se trata de cuándo los legisladores republicanos mostrarán que su lealtad a Estados Unidos está por encima de su lealtad al partido.

El jueves de la semana pasada, en una entrevista con Lester Holt, de NBC, en torno al cese de Comey, Trump dijo: "Lo iba a despedir sin importar lo que me recomendaran". Trump también dijo que él había presionado a Comey durante una cena privada para que le informara si estaba bajo investigación.

Trump aceptó que la actual averiguación sobre la influencia rusa en la elección del año pasado, que incluye una investigación sobre la posibilidad de que Moscú se hubiese coordinado con el equipo de campaña de Trump, fue uno de los factores a considerar para el cese del jefe del FBI.

"De hecho, cuando me decidí a hacerlo, me dije a mí mismo: 'Sabes, este asunto ruso de Trump y Rusia es una historia inventada, es una excusa de los demócratas por haber perdido una elección que ellos debieron haber ganado'", dijo Trump.

La ley es razonablemente clara. Si Trump cesó a Comey para evitar que lo investigaran, eso es una obstrucción de la justicia, la cual constituye un delito en un juicio político.

El viernes pasado, Trump tuiteó que Comey "¡Debería cerciorarse de que no hay 'grabaciones' de nuestras charlas antes de que comience a filtrar información a la prensa!"

En este punto, la ley también es clara. Procurar el silencio, intimidar o inclusive influir sobre alguien que pudiera ofrecer evidencias en un proceso del Congreso o una investigación criminal también constituye una obstrucción de la justicia y es base para un juicio político.

En sentido estricto, sin embargo, nada sucederá hasta que una mayoría en la Cámara de Representantes decida la procedencia de un juicio político. Esto quiere decir que bajo la composición actual del Congreso, 22 republicanos tendrían que sumarse a los demócratas en la Cámara para presionar al presidente de este cuerpo legislativo y que permita que se considere tal iniciativa.

Bajo la actual situación, el pronóstico de que esto ocurra es de casi cero.

Así que a menos de que surja evidencia contundente que muestre la complicidad de Trump con agentes rusos para interferir en la elección de 2016, el destino del presidente depende de las elecciones intermedias de 2018.

Esas elecciones quedan a menos de año y medio de distancia. Eso es un periodo muy largo en la política de EU. Pero bajo la presidencia de Trump, es una eternidad.

Sin embargo, podemos hablar de otra posibilidad.

En mi experiencia, la mayoría de los políticos electos tienen dos metas: hacer lo que consideran que es lo correcto para el público estadounidense; y reelegirse (si bien, no necesariamente en ese orden).

Si los números de Trump en las encuestas siguen desplomándose (sobre todo entre los republicanos y los independientes), 22 representantes republicanos en la Cámara bien podrían concluir que sus oportunidades para ser reelegidos mejoran si lo abandonan antes de las intermedias de 2018.

Paul Ryan y el liderazgo republicano en la Cámara podrían hacer un cálculo similar, al menos lo suficiente para promover una iniciativa de juicio político en el pleno.

Donald Trump no tiene el carácter o temperamento que se necesitan para ser presidente de Estados Unidos.

La mayoría de los republicanos en la Cámara prefieren al vicepresidente Mike Pence sobre Trump. Como uno de ellos me dijo hace meses: "Pence es un conservador predecible. Trump es un ególatra impredecible. La mayoría de nosotros estamos más cómodos con el primero".

Además, hay muchas probabilidades de que Trump siga cayendo en las encuestas. En primer lugar, porque ha demostrado que él es su peor enemigo. Inclusive cuando las cosas van razonablemente bien, él parece estar bizarramente determinado a detonar la polémica, y en decir o tuitear cosas que lo meterán en complicaciones.

A él lo despedirán cuando el número suficiente de estadounidenses decida que no lo pueden soportar más.

Y también está el tema de la economía. La expansión que inició en 2009 ya es agua bajo el río. Si la historia es prueba de algo, estamos en vísperas de un desaceleramiento o recesión. Y, justificado o no, los presidentes son a quien se culpa cuando EU pierde empleos.

Donald Trump no tiene el carácter o temperamento que se necesitan para ser presidente de Estados Unidos. Pero este hecho tan obvio no es suficiente para que lo remuevan.

A él lo despedirán cuando el número suficiente de estadounidenses decida que no lo pueden soportar más.

Entonces, quizá por medio de un juicio político, se descubrirá si Trump hizo algo de verdad estúpido, como dar luz verde a uno de sus tropas de a pie, como Roger Stone, para que le diga a un agente ruso que proceda con el plan de interferir en la elección de 2016.

La Cámara hace juicio político. El Senado condena. Y llega el fin de Trump.

Este artículo fue publicado originalmente en HuffPost y luego traducido.

Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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