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El caso del presidente Pence

Para los progresistas que crean que el juicio político de Donald Trump sería una victoria de los republicanos, piénsenlo dos veces.

24/05/2017 10:22 AM CDT | Actualizado 26/05/2017 1:49 PM CDT
Mary Calvert / Reuters

Al tratar el tema de la remoción de Donald Trump de la presidencia de Estados Unidos, ya sea por el juicio político o el desafuero en base a la 25ª Enmienda de la Constitución, mucha gente que en otro contexto es muy sensible, sigue diciendo: "Pero es que entonces nos quedaríamos con un presidente (Mike) Pence y así los republicanos tendrían tiempo de reagruparse y recuperarse".

Pues, mejor piénsenlo dos veces.

En primer lugar, Trump es una amenaza única para la democracia estadounidense y para la Tierra. Sacarlo de la presidencia debería ser la máxima prioridad; mientras más pronto mejor.

Esta cosa horrible le hicieron estudiantes de su tierra natal a Mike Pence

En segundo lugar, en términos meramente partidistas, reemplazar a Trump con Pence no sería precisamente pan comido para los republicanos. Pence no es Trump. Carece del carisma salvaje de Trump, su extraño ingenio del animador de televisión, así como esa imagen de campeón del agraviado populacho de votantes olvidados.

Reemplazar a Trump con Pence no sería precisamente pan comido para los republicanos.

Pence fue un republicano religioso conservador muy promedio. Asimismo, fue un muy torpe gobernador de Indiana, quien sufrió una derrota cuando buscaba reelegirse. De hecho, Pence fue uno de los pocos políticos republicanos que consideraron contender como compañeros de fórmula de Trump pues tenía pocas opciones si quería seguir su carrera política.

Así se gesta el fin de Trump

Lo que más importa en este asunto es que si remueven a Trump de la presidencia, la base republicana quedará partida. Los nacionalistas blancos, ese núcleo duro en donde no importan para nada los hechos y para quienes Trump simplemente no hace nada mal, enfurecerán. Los republicanos se las verán duras para reagrupar sus filas para 2018, en tanto que los demócratas irán viento en popa.

Pero, sí, en cualquier terreno, Pence es preferible a Trump. De la misma forma en que Gerald Ford, el sucesor de Richard Nixon, era un agradable y simpático político quien no pudo reelegirse en 1976 cuando contendió en contra de un productor de cacahuates, el tal Jimmy Carter.

Pence quedaría bajo una enorme presión para perdonar a Trump.

La decisión de Ford de perdonar a Nixon fue parte de esa historia, pero no fue lo único. (Y Pence quedaría bajo una enorme presión para perdonar a Trump.) El resultado es que en 1976 los demócratas tuvieron una victoria arrolladora en las elecciones para el Congreso puesto que los republicanos quedaron terriblemente afectados y desanimados luego de lo que pasó con Nixon.

La mala suerte de Pence con un niño

Ahora bien, de acuerdo con el líder del Senado, Mitch McConnell, y el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, Pence de todos modos es preferible a Donald Trump, puesto que el magnate neoyorkino cada día es más una vergüenza. El panorama para 2018 sería más sombrío si Trump se queda en la Casa Blanca. Y como lo que está en juego es enorme, no veo razón por la cual los demócratas no quisieran que Trump se quedara.

Aunque... hay algo que lo complica todo: ¿Qué sabía Pence? ¿Y cuándo lo supo?

Sería algo extremadamente extraño, inaudito y constitucionalmente complejo remover al presidente y al vicepresidente al mismo tiempo.

A diferencia de Gerald Ford, quien era un miembro prominente de los republicanos pero un extraño en la Casa Blanca, Pence parece no tener las manos muy limpias que digamos.

Como jefe del equipo de transición de Trump, es evidente que Pence sabía mucho sobre Michael Flynn; de hecho, es seguro que sabía bastante. Aunque Pence no tiene porque responder por los otros desvaríos de Trump, como haber despedido al director del FBI luego de que rechazó dar un buen trato a Flynn o sacar ventaja personal de su puesto, Pence podría recibir una paliza en la averiguación del fiscal especial Robert Mueller.

Sería algo extremadamente extraño, inaudito y constitucionalmente complejo remover al presidente y al vicepresidente al mismo tiempo. Algo así no sucedió ni siquiera con Watergate, cuando en una averiguación por separado se supo que el vicepresidente de Nixon, Spiro T. Agnew, había pedido mordidas que no reportó en su declaración de impuestos cuando trabajó en el condado de Baltimore años atrás. (Evidentemente, Nixon tenía un don para contratar talento.)

Mike Pence y el ascenso de la mediocridad

A Agnew le permitieron declararse culpable por un delito a condición de que renunciara a la vicepresidencia. Eso sucedió en octubre de 1973, diez meses después de que Nixon salió de la Casa Blanca. Sólo hay que imaginar qué hubiera pasado si Agnew hubiera reemplazado a Nixon...

Y de esta manera extraña, deberíamos esperar que Pence es lo suficiente sucio como para que avergüence a todos, pero no tan sucio como para que salga de su cargo.

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Este artículo fue publicado originalmente enHuffPosty luego fue traducido y editado para su mejor comprensión.

Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.


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