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Osorio no ha sido el máximo culpable de los errores de la Selección

30/06/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 30/06/2017 12:53 PM CDT

Kai Pfaffenbach / Reuters
Juan Carlos Osorio durante la semifinal México vs Alemania en la Copa Confederaciones, el 29 de junio de 2017.

Tundir con críticas a Juan Carlos Osorio es hobbie nacional con la más reciente paliza que se llevó el "Tri" en su ya decepcionante aventura en la Copa Confederaciones de Rusia.

La esperanza de enfrentar a la tan mentada "selección B" alemana —que en realidad tiene el potencial de la A, monarca del mundo en Brasil 2014— se transformó (una vez más) en la cruda realidad del futbol mexicano al caer 4-1 en las semifinales del certamen, después de pasar por una muy cuestionada fase de grupos.

La aparatosa derrota fue una decepción que no desentona con los desenlaces de un equipo acostumbrado a viajar con el pecho colmado de ilusiones... y volver mirando al piso en medio del silencio.

En 28 juegos en el banquillo tricolor ha probado a 28 diferentes alineaciones.

Con el azotón se tambalea la posición de Osorio y de la generación de futbolistas que miembros de la afamada comentocracia deportiva de la TV unge con el bálsamo de ser la mejor en la historia de México, dada la cantidad de jugadores que militan en clubes europeos. Aunque sin mediar en este alegre calificativo en la alcurnia de las escuadras a las que pertenecen, y si son fundamentales o jugadores de reemplazo.

Osorio usa entre sus palabras predilectas la "resiliencia", capacidad que ahora debe desarrollar con el corazón y las tripas al ver cómo se desmorona el respaldo popular y mediático que atesoró al iniciar su era como seleccionador —con nueve victorias— y que fue perdiendo después de la dramática derrota por 7-0 ante Chile, en los cuartos de final de la Copa América Centenario de 2016.

En 28 juegos en el banquillo tricolor ha probado a 28 diferentes alineaciones. Ante Alemania retomó los experimentos, que muy pronto explotaron en el estadio de Sochi y fueron los troncos en la hoguera en la que fue colocado. Desde varios programas "especializados" de la TV se pidió su cabeza cuando el Mundial de Rusia está a un año, y el pasado muestra que el entrenador no ha sido el máximo culpable de los traspiés del equipo.

Osorio ya es parte de un problema que tiene raíces profundas en otros aspectos como la planeación directiva y la disposición de los jugadores. La "mejor generación en la historia" fue con la que el "Tri" estuvo en la cuerda de quedar eliminada en el pasado proceso rumbo al Mundial de Brasil 2014, bajo el mando de José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich, y que gracias a una victoria de Estados Unidos ante Panamá fue que tuvo la opción de ganar un pase de repesca contra Nueva Zelanda, porque ellos perdieron en su visita a San José de Costa Rica en la última fecha del hexagonal.

Con este núcleo de jugadores se sufrió la eliminación (también un 29 de junio, pero de 2014) ante Holanda (2-1), bajo el mando de Miguel Herrera, cuando estuvieron en el umbral del tan ansiado "quinto partido en un Mundial fuera de México" pero el sueño terminó con la remontada rival. Con ellos se necesitó de un penal inexistente en tiempo de reposición para forzar el tiempo extra y vencer (con otro penal) a Panamá 2-1 en las semifinales de la Copa Oro de 2015. A la postre, ese título les abrió la puerta para ganar el pase a esta Confederaciones en un duelo ante Estados Unidos, al que vencieron con drama en tiempo extra.

Osorio aprendió a esconderse detrás de las estadísticas en las que en sus 28 partidos esta fue apenas su tercera derrota, y en las que muchas de sus victorias han sido ante rivales de segundo nivel. Ayer aseguró sin empacho que el abultado marcador no fue un fiel reflejo de lo sucedido (¿pues qué partido vio?) y que México tuvo mayor posesión del esférico (sí, de hecho sí, pero esto se gana con goles y Alemania hizo dos antes de cumplirse 10 minutos).

Osorio ya es parte de un problema que tiene raíces profundas en otros aspectos como la planeación directiva y la disposición de los jugadores.

El "Tri" puede maquillar su ya cuestionable desempeño en la Copa Confederaciones con un tercer sitio ante Portugal (rival al que le sacó el empate 2-2 en su primer duelo con un tanto en tiempo de reposición de Héctor Moreno), pero no se quitará esa imagen de pánico que dejó en el campo de Sochi ante otra potencial goliza de escándalo, como la del año pasado con Chile, y que los alemanes dejaron en 4-1. Con el marcador 2-0, el técnico colombiano apostó por no llevarse una carretada de goles en contra cuando metió a Rafael Márquez a reforzar la defensiva, renunciando así a tener más peligro en la última línea.

La vuelta al país con el tercero o cuarto sitio se perderá entre los recuerdos de acá al Mundial, a México le falta un triunfo para ganar su pase para esa competencia. Cuando termine la próxima Copa Oro (que inicia el 7 de julio) con la selección B tricolor —México tiene un equipo B que dista mucho de llegar al cuestionable nivel de su equipo A, a diferencia de lo que sucede con los alemanes— comenzará a inflarse el globo rumbo a Rusia 2018 con los últimos duelos del hexagonal y partidos amistosos en Estados Unidos en busca de victorias y dólares.

Cuando se acerque el Mundial volverán los análisis sesudos de si el "Tri" tiene al equipo con la gallardía para que, por fin, llegue a la ronda de los cuartos de final y dispute el anhelado quinto partido, una meta que de por sí parece muy pobre para cualquier escuadra que desee trascender su más alto nivel de incompetencia.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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