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Los árbitros abren la caja de Pandora

12/03/2017 6:00 PM CST | Actualizado 12/03/2017 9:53 PM CST

Miguel Tovar/LatinContent/Getty Images
El árbitro Fernando Hernández Gómez durante un juego en enero de 2017.

La Asociación Mexicana de Árbitros (AMA) llevó al futbol mexicano a un punto de no retorno después de no dirigir los partidos de la décima fecha del torneo Clausura por el descontento que generaron las sanciones de los futbolistas Pablo Aguilar y Enrique Triverio. La AMA abrió la caja de Pandora de la que escapó un nuevo paradigma para una liga en la que sus dirigentes vivieron en el palacete de la vanidad hasta antes del fin de semana, y que ahora ven amenazado el status quo establecido a lo largo de los años.

Los árbitros llegaron lo más lejos posible que cualquiera de los miembros del futbol mexicano (jugadores, aficionados, dueños, directivos) habían siquiera soñado. Pararon la actividad de la Primera División porque se fastidiaron de los mensajes huecos que apelan a la unidad sin sustento en los hechos (maldita costumbre socorrida hasta el hartazgo en la esfera política mexicana cuando las acciones de gobierno son insuficientes para hacer que los resultados sean su respaldo más allá de los discursos), y dieron un manotazo al gatopardismo en el que los mandos de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) había habitado sin reclamos hasta hace unos días.

La plana mayor de la FMF y de la Liga MX, encabezada por Decio de María, fueron la atracción en el circo de lo inaudito el viernes cuando anunciaron que Aguilar, defensa paraguayo del América, quedaba inhabilitado por 10 encuentros (ocho por "intento" de agresión y dos más por insultos contra el cuerpo arbitral) y Triverio, delantero argentino del Toluca, ocho (siete por el "intento" de agresión y otro por insultos) luego ser expulsados a media semana de sus respectivos duelos de los octavos de final de la Copa MX.

El arbitraje ya dio el paso que los jugadores no se han atrevido a dar para formar una asociación que los proteja y sea capaz de ser un contrapeso de las decisiones e irregularidades directivas.

De María se dijo avergonzado y exigió respeto de todos los agremiados a la FMF. Pidió a los miembros de la llamada familia del futbol mexicano a dar un borrón y cuenta nueva, eso sí, fundamentado en el respeto. Pero al interior del gremio arbitral ese mensaje no tuvo eco al ser ellos los que cedían en su autoridad y dignidad. Para ellos no habría borrón y cuenta nueva hasta que se cambiaran los castigos de Aguilar y Triverio.

Desde la noche del miércoles las imágenes de Aguilar encarando al silbanteFernando Hernández Gómez al concluir el partido, y dándole un golpe con la cabeza, así como las de Triverio empujando a Miguel Ángel Flores Rodríguez, inundaron los medios de comunicación, llenando el vacío informativo con especulaciones sobre el tiempo que deberían ser castigados.

(VIDEO: La acción del jugador Pablo Aguilar)

(VIDEO: El momento en que Enrique Triverio toca al árbitro)

La comentocracia clamó por justicia y todos apelaron al ahora famoso artículo 18 del Reglamento de Sanciones de la FMF para pedir el máximo castigo de un año de inhabilitación para Aguilar y Triverio, luego de que los árbitros reportaron en sus cédulas que los motivos de sus expulsiones fueron las agresiones, desnudando a la FMF y sus buenas intenciones.

El paro de la actividad encuentra sus cimientos en que los árbitros aseguraron en un comunicado el sábado que las sanciones no corresponden a lo que reportaron cuando la FMF aseguró que los jugadores "intentaron agredir" a los silbantes, hecho que las palabras aisladas llevarían a pensar que no se consumó la agresión.

Los árbitros deben ser conscientes que se han echado a un alacrán al hombro.

El silencio vuelve a ser el manto sobre el que descansan las especulaciones, y las perdidas económicas millonarias fueron las que acompañaron al futbol de la Primera División durante el fin de semana. Los tiburones mediáticos aprovechan que la FMF está noqueada para echar versiones, con el respaldo de sus fuentes que pidieron el anonimato, de que los árbitros están en la posición de extender el paro a las otras divisiones que integran la FMF si las autoridades no doblan las manos y castigan con un año a Aguilar y Triverio.

De la FMF lo último que se supo de manera oficial, después del vendaval que los arrasó, fue un escueto comunicado en el que dan cabida a la inconformidad de los árbitros. Su limitada capacidad de reacción, ante la realidad que los abofeteó, quedó exhibida; mientras que de Estados Unidos, su gremio arbitral ya estableció su apoyo a los colegas mexicanos, no fuera que la gran solución de los jerarcas del balompié nacional fuera contactarlos para que pitaran los partidos de Copa y Liga esta semana y así hicieran como que no pasó nada.

El arbitraje ya dio el paso que los jugadores no se han atrevido a dar para formar una asociación que los proteja y sea capaz de ser un contrapeso de las decisiones e irregularidades directivas, marcando así una nueva etapa en el futbol mexicano, que seguro volverá porque es un negocio inmenso para dejarlo escapar más fines de semana.

En medio de la incertidumbre que abraza al futuro, los árbitros deben ser conscientes que se han echado a un alacrán al hombro y, para su mala fortuna, bastantes de sus agremiados dejan mucho que desear con sus decisiones cada fin de semana. Cuando se reanude el futbol estarán constantemente en los huracanes mediáticos, dando la cara con el respeto y profesionalismo que ellos mismos exigieron por dignidad: esa será la medida con la que serán evaluadas sus actuaciones.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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