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El futuro de Norteamérica dependerá de la relación entre México y Canadá

10/10/2017 11:00 PM CDT | Actualizado 11/10/2017 1:40 PM CDT
Chris Wattie / Reuters
Justin Trudeau y Enrique Peña Nieto el 28 de junio de 2016.

La visita del Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau a México y Estados Unidos no podría ser más oportuna para el futuro de la región de Norteamérica. Trudeau, el líder más carismático de los "tres amigos", se entrevistará ante sus homólogos en el momento más crucial y de mayor tensión para las relaciones comerciales entre los tres países. No es casualidad que su visita coincida con la cuarta ronda de negociaciones del TLCAN llevada a cabo en Washington los mismos días y, aunque el comunicado oficial ha informado que los temas en la agenda son diversos, el fortalecimiento de los lazos comerciales será un asunto de primer orden.

Por mucho tiempo, los lazos mexicocanadienses se consideraron el eslabón más débil de la economía norteamericana. En el pasado tuvieron momentos de cercanía y afinidad, en específico durante los gobiernos del López Portillo y Pierre Trudeau (padre del actual PM) cuando se empezó a plantear la idea de un "mercado común" entre los tres países de Norteamérica en la administración de Reagan.

Sin embargo, no fue hasta el inicio de los 90 que el primer ministro canadiense Brian Mulroney y el presidente Carlos Salinas retomaron y construyeron una nueva fase en relación bilateral en el marco de las negociaciones para la creación del TLCAN. Cabe destacar que en un comienzo la postura de Canadá fue un tanto escéptica ante la firma del tratado, limitándose únicamente a ser parte de las discusiones exploratorias, sin comprometerse a las negociaciones formales. Al final, Canadá decidió participar por más razones defensivas, ya que de no hacerlo podrían afectarse sus intereses en el mercado norteamericano.

México y Canadá, además de compartir un mismo hemisferio y a un mismo vecino, comparten una visión sobre el curso que debe tomar el comercio internacional, pues sus economías dependen en gran medida del mismo.

Considerando lo dicho, para entender la relación entre México y Canadá, debemos tener en cuenta que está condicionada en función de los Estados Unidos, el verdadero centro de gravedad de la economía norteamericana. A la fecha, la relevancia geopolítica y geoeconómica entre Canadá y México se ha convertido fundamental para ambas naciones, ya que ocupan el tercer lugar entre sus respectivos socios comerciales. Canadá es la tercera economía continental, detrás de EUA y Brasil. Para México, el mercado canadiense representa el segundo destino de sus exportaciones y la quinta fuente de inversión extranjera directa (IED), con un estimado de 3,636 empresas establecidas en territorio mexicano, entre las que destacan Bombardier, Goldcorp y ScotiaBank, generando más de 100 mil empleos directos de manera conjunta.

Ambos países se han beneficiado ampliamente del TLCAN. Desde su entrada en vigor, el intercambio comercial entre México y Canadá se elevó 9 veces. De acuerdo al órgano oficial de Estadísticas de Canadá, el pasado abril, las exportaciones de México a Canadá crecieron en un 18% manteniendo una balanza comercial superavitaria por más de mil 749 mdd. Es importante resaltar que para los canadienses el déficit en este intercambio es entendido como una oportunidad.

La complejidad en la relación México-Canadá radica en que esta no puede aislarse sin tomar en cuenta el nexo que cada uno de estos países comparte con Estados Unidos.

En otro orden de ideas, la integración con nuestro socio se puede medir en la cooperación y movilidad. Un programa icónico de la relación bilateral es el de Trabajadores Agrícolas Temporales, que tiene el objeto de satisfacer la demanda de mano de obra en el sector agrícola canadiense, beneficiando a más de 320 mil trabajadores desde que inició el programa en 1974. Ahora bien, no debemos olvidar que, en 2009, el gobierno conservador de Stephen Harper, utilizando una retórica que situaba a los mexicanos como una amenaza potencial y condenando el "abuso" en las solicitudes de asilo, se impuso el requisito de visa -prácticamente de un día para otro- a todos los mexicanos que viajaran a Canadá, tomando por sorpresa incluso a quienes laboraban en las representaciones diplomáticas.

Este hecho representó el momento más crítico para las aspiraciones en la construcción de una integración e identidad norteamericana. Con la llegada de Justin Trudeau –de visión liberal y progresista hacia las relaciones internacionales– y como resultado del diálogo diplomático se eliminó el visado, dando paso a un nuevo momento de cercanía y vecindad entre los socios más distantes del TLCAN.

Sin embargo, como se ha indicado de manera previa, la complejidad en la relación México-Canadá radica en que esta no puede aislarse sin tomar en cuenta el nexo que cada uno de estos países comparte con Estados Unidos. Ante el clima de hostilidad que se ha generado en torno a la modernización del TLCAN, las actitudes entre los socios se han vuelto un tanto ríspidas.

La postura oficial de Canadá ha sido, en todo momento, continuar con la modernización del tratado. En una reciente entrevista, el embajador de Canadá en México, Pierre Alarie, recalcó que está en el interés de su nación preservar tanto los vínculos con Estados Unidos –su principal socio comercial– como con México, a quien considera su "socio y amigo". Mencionó además que en caso de que Estados Unidos denuncie a sus contrapartes bajo la cláusula 2205, abandonando el acuerdo, el tratado permanecería en vigor para las otras partes.

México y Canadá, además de compartir un mismo hemisferio y a un mismo vecino, comparten una visión sobre el curso que debe tomar el comercio internacional, pues sus economías dependen en gran medida del mismo. Desde luego, este momento histórico servirá para replantear y profundizar la relación a través de nuevos mecanismos, foros y/o organismos multilaterales. Para muestra, el pasado mes de junio –después de cinco años como país observador– Canadá fue oficialmente invitado como Miembro Asociado de la Alianza del Pacífico, iniciativa regional instituida por Chile, Colombia, México y Perú.

Este hecho representa una gran oportunidad tanto para los países de la Alianza, como para Canadá. En 1990 el secretario de estado para asuntos exteriores de esa nación, Joe Clark, aseguró que "[la integración con México] sería clave para la estrategia de México en América Latina". Hoy, es una realidad. Para los mexicanos, el socio más lejano se ha convertido en un aliado estratégico y un contrapeso en el balance de poder en la renegociación y modernización del tratado.

Sin embargo, los cambios en la balanza de poder hemisférico nos permiten entrever que la raison d'etat será el precepto que guiará las relaciones internacionales en el triángulo de América del Norte. En donde cada país actúa y está motivado por su interés nacional, y las alianzas, acuerdos y tratados se realizarán bajo este principio fundamental.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.