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Un nuevo comienzo para Francia

31/07/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 31/07/2017 11:03 AM CDT
Pascal Rossignol / Reuters
"Macron está en una buena posición para convertirse en una figura históricamente significativa".

En las elecciones parlamentarias francesas de Junio, el partido del presidente Emmanuel Macron ganó 350 de los 577 asientos, o el 61% de la cámara baja. A los 39 años de edad, Macron fue elegido jefe de estado en mayo, asegurando la victoria de su partido, La République En Marche! (LREM), que recién se creó en abril de 2016. Ambas elecciones fueron sin precedentes y representaron un trastorno histórico para los partidos tradicionales de izquierda y derecha de Francia, los cuales durante los últimos 60 años habían disfrutado de un duopolio sobre el poder político.

Esto es verdaderamente nuevo: en mi vida, no he presenciado tales cambios en mi patria.

Los resultados dejaron al Partido Socialista con un 7.8% de los asientos, lo que muchos atribuyen a los fracasos de François Hollande, quien estaba en el cargo antes de Macron. La derecha conservadora obtuvo el 24%, aunque hace varias semanas se esperaba que obtuviera una amplia victoria. Y si bien no es un partido "tradicional", el Frente Nacional de extrema derecha pasó de ser un verdadero candidato para el palacio presidencial a obtener solo 8 asientos (1.4%).

El centrista y proempresarial Macron, quien llegó al palacio presidencial sobre una ola de popularidad, actualmente goza de una mayoría considerable en el Parlamento. Ahora le corresponde a él y a su equipo de novatos políticos, muchos de los cuales son minorías y mujeres, reformar por completo a una nación cansada de la política y los políticos tradicionales.

Charles Platiau / Reuters
Macron y su gabinete, el 22 de junio de 2017.

El entusiasmo ha crecido para un país cargado con alto desempleo y una falta de oportunidades laborales incluso para los más expertos. Los franceses, tanto en el país como en el extranjero, sienten que su nación podrá finalmente tener una oportunidad de reforma verdadera.

El poder político que actualmente alberga Macron amenaza a algunos, pero representa una capacidad concreta para cumplir sus promesas de 'alterar' el país. Mientras que la derecha conservadora (Les Républicains) puede presentar alguna oposición, la amplitud de las ideas de LREM, muchas veces libremente prestada de la izquierda y la derecha, debe mantenerla por encima de la discusión. En otras palabras, hoy no tiene oposición significativa alguna.

Las victorias de LREM son claramente positivas para Europa también: la agenda pro-UE de Macron ha aliviado las preocupaciones sobre el nacionalismo creado por la Brexit y la elección de Donald Trump.

Sin embargo, existen verdaderos retos de cambio para Francia. A pesar de su victoria, al tener un récord de absentismo (56%), LREM carecía de amplio apoyo durante las elecciones parlamentarias. Además, los diputados de LREM no tienen experiencia política mientras buscan reformar lo que históricamente ha costado muchas carreras políticas: el mercado laboral. Las huelgas y la calle han sido las últimas fuerzas políticas y es a lo que Macron se enfrentará, ya que en otoño tendrá que lidiar con poderosos sindicatos y cabildeos.

La actitud de Macron, percibida recientemente como confrontadora, le ha costado una gran caída en la popularidad: su índice de aprobación descendió 10 puntos.

La participación en los desfiles militares, la convocatoria a reuniones en el Palacio de Versalles y, ocasionalmente, mostrar rápida y públicamente su autoridad (recientemente obligó a un militar de Francia a renunciar tras una pelea presupuestaria), Macron ha adoptado un autodenominado estilo jupiteriano de gobernar (un ejecutivo fuerte y de autoridad). Para septiembre, su enfoque debe manejar el tacto: no hace falta mencionar que está en directa oposición a la clase obrera y la cultura obrera de los dirigentes sindicales.

Más aún, la actitud de Macron, percibida recientemente como confrontadora, le ha costado una gran caída en la popularidad: su índice de aprobación descendió 10 puntos (al 54%) de junio a julio, una de las más rápidas caídas para un presidente francés. De hecho, anunció congelación de salarios para los trabajadores públicos y una disminución general de los gastos públicos. No quita que el ser reformista a veces va en desacuerdo con ser popular. Y parte de la baja en la popularidad de Macron también puede tener que ver con la drástica diferencia del comportamiento de su predecesor Hollande, a quien se le consideraba extremadamente suave.

Francia no es la única nación occidental actualmente caminando por un camino nuevo. En los Estados Unidos tenemos un presidente sin experiencia política previa. Al igual que Macron, Trump (quien visitó al presidente francés recientemente durante el Día de la Bastilla) era un candidato con poca oportunidad de ganar y que corría en una plataforma no tradicional, reforzada por una campaña de poco presupuesto. Su elección, como la de Macron, también sorprendió al establecimiento.

El erudito Macron es la antítesis del áspero Trump

Una vez elegido, Macron permitió que su equipo evolucionara más que el de Trump, nombrando a varias figuras conocidas para posiciones ministeriales. Al mismo tiempo, le dio una oportunidad a altos ejecutivos que no tenían experiencia política, rodeándose con gente del sector privado. Trump, por otro lado, parece haber valorado limitar su círculo íntimo principalmente a su familia y a sus antiguos socios de negocios, con algunas excepciones.

En cierto sentido el erudito Macron es la antítesis del áspero Trump. Mientras que Trump tiene mayor poder en el mundo occidental, Macron lidera en popularidad. Ya que Angela Merkel ha sido cuestionada dentro y fuera de Alemania por sus posturas sobre la UE, Macron tiene la oportunidad de convertirse en la voz más seguida de Europa.

Macron está en una buena posición para convertirse en una figura históricamente significativa: su economía nacional ha comenzado a repuntar, su predecesor Hollande estableció una meta baja para el éxito (en algún momento alcanzó un 4% en las calificaciones de aprobación), y dado el poder político a su disposición, puede tener éxito en empujar un verdadero cambio en Francia. ¿Podría convertirse ahora en el niño dorado de Europa? El optimismo es "de rigueur", y Macron tiene la oportunidad de 'Make France Great Again!'

Este artículo fue publicado en HuffPost Estados Unidos y ha sido editado.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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