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Papá se siente frustrado e impotente: mordieron a mi hija en la guardería

22/10/2016 9:29 PM CDT | Actualizado 22/10/2016 11:04 PM CDT
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Una de las razones por la que decidimos meter a mi hija en la guardería donde está ahorita fue porque nos convenció el trato que hay de parte de todas las personas que trabajan ahí. Se aprecia un ambiente de calidad y calor humano, el cual se ha visto reflejado en el amor y alegría con la que Romina va todos los días. Con lo único que no contábamos era con que alguno de los otros niños fuera una causa de malestar. Resulta que la mordió un compañero, porque no le gustó que ella estuviera con un juguete. ¡Qué frustración e impotencia sentí en ese momento! (Sé que no fue culpa de nadie en la guardería y, que aunque son pocos los niños a cargo de las maestras, este tipo de cosas son difíciles de evitar).

Por más que uno como papá quiera proteger a los hijos de todo, es algo que no es posible y que mi deber es enseñarle a mi hija cómo enfrentar estas situaciones, para que el día de mañana pueda ser parte de un mundo mejor.

Como siempre, pasé por la niña en la tarde y al momento de entregármela la miss que la cuida me dijo que hubo un problema con un compañerito. Ese día por la mañana, en las actividades que tienen de juego, Romina estaba sentada en un carrito que les ayuda a moverse de un lado a otro jugando. El niño, un poco mayor que ella, la vio sentada y decidió quitarla pegándole una mordida. ¿Por qué quitarla y además a mordidas? Al preguntarle a la miss, resulta que el cochecito fue donado por los papás del niño para el uso de la clase y él lo reconoce muy bien... aunque al parecer no le gustó que alguien más usara su juguete y la solución que encontró fue la de ir a darle tremenda mordida a la niña para que se bajara.

Obviamente, cuando me la entregaron, se notaba que estaba un poco triste. En cuanto me subí a la camioneta le mandé un mensaje a mi esposa diciéndole lo ocurrido... ¡estaba muy molesto! Ella me hizo un par de preguntas que le contesté, pero ya no seguí porque tenía que manejar e irme a mi casa con mi hija.

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En el trayecto fui pensando en que probablemente no era la primera vez en que ese niño hacia algo así, e inmediatamente pasé de estar molesto con él a molestarme con los papás: al final es un bebé que está aprendiendo cosas y no sabe cómo reaccionar. ¿Por qué con ellos? Porque los padres de familia somos los responsables de guiar y educar a los hijos, y en este caso a enseñarle que no es correcto andar mordiendo a la gente. Mientras yo iba haciendo coraje, empecé a oír a mi hija platicar y ser como siempre es de alegre, lo cual me ayudó a que se me bajara el mal humor. Ya en el departamento le cambié el pañal y revisé como había quedado la mordida: traía rojo el costado. Cuando llegó mi esposa, nos dimos cuenta que el niño le había dejado marcados los dientes.

Ya con más calma me puse a pensar que probablemente es algo que los papás del niño no han sabido como corregir (dándoles el beneficio de la duda); inclusive, me puse a buscar en internet al respecto. Y resulta que en algunos niños es algo "normal", ya que no saben cómo sacar o mostrar la frustración que pueden estar sintiendo en ese momento. Pero aun así, comentaban que como padres debemos de asegurarnos que eso no se vuelva un hábito y se desarrolle en más violencia. (De seguro han de pensar lo mismo que pasó por mi mente por unos segundos "es la primera vez que lo hace", y eso fue hasta que me confirmó la miss que ya ha empujado a otros cuando están con el famoso carrito).

Me sentí frustrado porque si sabían los papas que al niño no le gusta compartir sus cosas, ¿por qué "donan" algo para ser usado por todos sus compañeros? Hubieran llevado algo nuevo y no usado. Me sentí frustrado e impotente porque es algo que ni pude evitar ni puedo hacer algo más que presentar mi queja en la guardería para que hablen con los papás de este niño. Me sentí frustrado, porque tratamos de guiar a la niña para que sea una persona que el día de mañana no quiera resolver las cosas con violencia o que piense que todo es de ella solamente, y hay un niño que resuelve sus molestias a mordidas.

Al día siguiente, ya calmado, hablé con una de las responsables y me aseguraron que les dijeron a los papás de lo sucedido. Por más que uno como papá quiera proteger a los hijos de todo, es algo que no es posible y que mi deber es enseñarle a mi hija como enfrentar estas situaciones, para que el día de mañana pueda ser parte de un mundo mejor. Pero aun así, no dejé de sentirme frustrado e impotente por primera vez como papá... también yo voy aprendiendo a lidiar con estas circunstancias.

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