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Papá pato y su pequeña patita: mi hija ya camina

06/10/2016 6:05 PM CDT | Actualizado 24/07/2017 8:40 PM CDT

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¿Han visto fotos o videos de patos caminando y detrás de ellos sus patitos siguiéndolos hacia donde van? Si se mueve a la izquierda o a la derecha, ahí van todos detrás como si fueran parte de una estela que va dejando papá pato. Así es como me siento ahora que la nena ya se soltó por fin a caminar cien por ciento sola.

Desde hace un par de meses ya se había animado a pararse y caminar agarrada de las cosas, inclusive de la mano de su mamá o mía. Había ocasiones en la que estaba parada sola y distraída haciendo perfecto equilibrio sin sostenerse de algo; al darse cuenta de lo que sucedía, inmediatamente buscaba algo de dónde agarrarse o se sentaba en el suelo para gatear. Era muy interesante ver cómo poco a poco iba tomando más confianza y se desplazaba solita por diversos lugares como la mesa de la sala o por nuestra cama. Ahí fue donde nos dimos cuenta que en cualquier momento se soltaría a caminar.

No se me va a olvidar el día en que ya por fin tomó la confianza de hacerlo sola y se animó: 11 de septiembre

Nosotros nos pusimos a animarla poco a poco para que fuera tomando confianza sin presionarla a que ya lo hiciera; sabíamos que en la guardería la estimulaban como parte de sus actividades de juego, y queríamos reforzar ese estimulo. Entre juegos en la sala, donde le pedíamos que nos diera cosas que tenía a la mano —sus juguetes—, hacíamos que caminara poco a poco alrededor de la mesa. A veces tratábamos de que se moviera a otro lugar para que se diera cuenta de que todo estaba bien. En ocasiones estando con nosotros en la cama hacía sus esfuerzos para pararse y así se quedaba haciendo equilibrio en el colchón.

Conforme fueron pasando los días, y ya la veíamos más segura y con más fuerza en las piernas, su mamá y yo la poníamos a que caminara solita en un tramo muy pequeño en la sala. Era una distancia pequeña como de unos 50 centímetros, donde nos sentábamos cada quien en un extremo, y jugando le pedíamos que fuera caminando hacia nosotros —iba y venía entre mami y papi. Así logramos que diera dos o tres pasos solita sin que se apoyara de algo. Conforme transcurrían los días, íbamos haciendo más grande la distancia porque veíamos que ya se sentía más segura. Practicábamos hasta que ya ella decidía que estaba cansada y mejor se sentaba para gatear... no tenía caso presionarla, lo haría a su propio ritmo.

No se me va a olvidar el día en que ya por fin tomó la confianza de hacerlo sola y se animó: 11 de septiembre. Estando yo en la sala arreglando algunas cosas y reacomodando otras para que ya no las alcanzara, de repente tomó el teléfono que había ella dejado en el piso y me lo quería dar. Obviamente le dije que me lo diera, pero que me lo llevara hasta donde yo estaba. Cuál fue mi sorpresa en el momento en que veo que se para y va hasta el sillón donde estaba sentado. Inmediatamente le hablé a mi esposa, que se encontraba en otro cuarto, y le dije que corriera. Unos segundos después llegó y le conté todo, y le tocó verlo como lo volvía a hacer.

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De ahí en adelante, la nena se dio cuenta que lo suyo era caminar y que podía llegar más fácilmente a todos lados. Y no ha parado de hacerlo desde entonces. Si vamos de un lugar a otro dentro del departamento, ella nos sigue y nosotros encantados. Solamente que ya también aprendió que no tiene por qué seguirnos para poder moverse, sino que también puede irse a donde quiera y a la hora que quiera. En esos casos, ahora somos nosotros los que van detrás de ella. Está descubriendo una nueva forma de independencia por medio de la caminata, y le da una nueva perspectiva sobre las cosas que puede hacer y cómo hacerlas.

Ahora, cuando vamos por ella a la guardería mi esposa o yo, nos la entregan caminando porque ya no quiere que la carguen. Ver en ese momento cómo camina lo más rápido posible con una sonrisa de oreja a oreja para abrazarnos es lo máximo para nosotros. La niña no solamente ha aprendido confianza, sino que puede ir a cualquier lugar de una forma más fácil que cuando gateaba. Y así es más rápido para ella el ir detrás de sus papás a donde quiera que vayan sin perderlos de vista... cual pequeño patito.

Papá pato y su pequeña patita: mi hija ya camina