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La palabra favorita del mes

26/01/2017 9:34 AM CST | Actualizado 26/01/2017 10:47 AM CST
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Romina ya tiene casi el año y medio de edad y ya es un periquito cuando de hablar se trata. Muchas de las cosas que dice son incomprensibles todavía, ya que es más balbuceo que otra cosa. Pero ya tiene una gran cantidad de palabras que utiliza y cada vez se entienden más. Claro, no puedo esperar que a la primera de cambio las pronuncie de forma correcta.

No solamente es el periquito por hablar y hablar, sino también porque de repente escucha una nueva palabra y la repite inmediatamente, lo cual ha hecho que yo cuide cada vez más lo que digo. Desde que empezó a decir sus primeras palabras a la edad de 6 meses, siempre ha tenido una favorita la cual repite y repite sin cesar. Y la palabra de hoy es... "mío".

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Conforme ha ido creciendo y desarrollando el entendimiento de lo que sucede a su alrededor y de las cosas, su vocabulario ha crecido. Recuerdo que al principio era "pa-pá" para todo, principalmente para las personas cercanas; con el tiempo la palabra "pa-pá" se volvió "pa-pi". Más adelante "ma" se convirtió en la palabra favorita, y no tanto como queriendo decir "mamá" sino para indicar que quería más comida. Después "ma" ya la usaba no solo para tratar de comunicarnos que quería más alimento, sino para decir que quería algo: siempre señalaba a algún objeto seguido de "ma". Aquí ya se volvió "truculento" el saber interpretar si quería decir "quiero comer", "quiero más comida" o "quiero eso".

Al juntarse las palabras "ma" y "no" como parte de su vocabulario, empezamos a tener un serio problema de comunicación para tratar de entender qué es lo que quería, y más si se trataba de objetos.

No supimos dónde fue que aprendió su siguiente palabra favorita, pero vaya que se volvió todo un tema. "No". No solo fue la palabra del mes, sino de varios meses. Para todo era "no". Y no solamente era decirla, sino que aprendió muy bien el significado y hacía el movimiento con la cabeza mientras giraba la cara o detenía con las manos las cosas.

Al juntarse las palabras "ma" y "no" como parte de su vocabulario, empezamos a tener un serio problema de comunicación para tratar de entender qué es lo que quería, y más si se trataba de objetos. Ahora teníamos que preguntar y señalar a las cosas para ir entendiendo bien la necesidad que quería transmitir. ¿Cómo sabíamos si era o no lo que quería? Ella estiraba el brazo abriendo y cerrando la mano... señal de que eso era lo que buscaba.

La siguiente palabra fue "ti", que después de repetirla como disco rayado, con el tiempo fue entendiendo –junto con nosotros- que se refería a "sí". En este caso le pudimos ayudar diciendo la palabra de forma correcta al mismo tiempo que movíamos la cabeza afirmando, cada vez que le atinábamos a lo que realmente deseaba, para que relacionara una cosa con la otra. Ya sabía decir "no", ahora que aprendiera a decir "sí".

Con los días, aprendió a decir "ti" al nosotros hacerle una pregunta o cuando pedía algo, siempre moviendo la cabeza al mismo tiempo. La ventaja que tuvimos en ese momento, fue que en el "inter" también aprendió a diferenciar si quería un objeto o comida, y ya usaba otras palabras además de "ma". Su vocabulario se amplió con "ete" (este) y con "ese" (ese) y vaya que nos empezó a ayudar a poder entenderla mejor.

Conforme ha ido aprendiendo nuevas palabras, siempre ha "escogido" una como favorita, la cual repite y repite para todo como periquito.

El día de hoy, la palabra favorita, que asumimos aprendió en la guardería, es "mío". Para todo es "mío, mío", ya sea una caja o un juguete o la pasta de dientes... lo que sea que haya agarrado. Al decir esta nueva palabra, no está siendo egoísta y tratando de acaparar las cosas, ni tampoco se las quita a las personas cuando ellas las tienen. Más bien, creo que esta tratando de entender el concepto de posesión, porque comparte las cosas de muy buena gana. Eso sí, si se lo quieres quitar, no te lo da... hay que pedirlo, y con gusto lo entrega. Ya está aprendiendo que no se arrebatan las cosas, sino que se piden.

A la fecha, su vocabulario es amplio y también sabe responder a las preguntas que se le hacen. Ya sean colores, números, nombres de las cosas, comida, animales, palabras en inglés, entre otras, cada vez más ya tiene una comunicación más clara con nosotros y con los demás. No solo entiende ya conceptos e ideas, sino sabe que pedir. Conforme ha ido aprendiendo nuevas palabras, siempre ha "escogido" una como favorita, la cual repite y repite para todo como periquito.

Claro, Romina en estos días ha tenido conversaciones muy interesantes y divertidas con su mamá donde el tema es si soy el amor de mi esposa o de ella; ya se imaginarán la respuesta que le da a su mamá: "mío"... la palabra favorita del mes.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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