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Cuando la paternidad y la muerte se juntan

14/09/2017 6:00 AM CDT
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¿Cómo le explico a una niña de 2 años que su abuelo ya no va a estar aquí con nosotros?

Parte de nuestra cultura como mexicanos son las festividades del Día de muertos, con las que, de alguna forma nos burlamos de la muerte y presentamos nuestros respetos a los familiares y amigos que han fallecido. Pero eso no nos hace expertosen cómo lidiar con la muerte en sí, cuando esta se presenta. Una de las peores y más dolorosas noticias que he recibido en mi vida la tuve hace unos días. Yo estaba preparándome para salir al aeropuerto, y viajar de Buenos Aires a México con Romina para ver a mi papá, quien se había puesto mal el día anterior. La noticia me hizo llorar y desplomarme al piso: mi papá había muerto hacia unos minutos.

Durante el vuelo a México no dejaba de pensar en que no volvería a ver a mi padre. Cuando de repente me acordé de algo que me dijo mi mamá por el teléfono: que no quería que Romina me viera llorar y se fuera a asustar. En ese momento me di cuenta de que ahora tenía que pensar, no solo en mi dolor, sino en cómo explicarle a mi hija de 2 años que su abo había muerto y ya no estaría con nosotros.

En el momento en que se llevaban a mi papá ya de la funeraria para ser cremado tuve que sacar fuerzas de la nada. Esto, para dejar de llorar y hablar con Romina, sin que el nudo que tenía en la garganta me lo impidiera. Simplemente le dije: "Romi, abo está dormido. No hay que despertarlo". Ella inmediatamente sonrió y dijo "abo, momido, shhh". Continué diciéndole: "Abo ahora va a ser tu nuevo angelito de la guarda y siempre va a estar contigo. Vas a poder hablar con él siempre que quieras y no te vas a olvidar de él ya que siempre va a estar en tu mente y en tu corazón". Romi repitió las palabras "agelito aguada... coazón" mientras se llevaba la mano al pecho.

Por último, le dije: "Dile bye bye al abo, porque ya se va". Y ella se despidió de él diciéndole: "bye bye abo, te quieo" mientras con la mano le decía adiós y le mandaba un beso.

Ahora que ya he vivido este dolor tan grande, y que soy papá, no puedo dejar de pensar en mi hija.

Cuando mi papá tocaba el tema conmigo de que algún día él moriría, era difícil de entenderlo para mí. Habló al respecto en más de una ocasión en los últimos años ya que podía ser una posibilidad que se acercaba cada vez más. Él quería explicarme varios temas e indicarme dónde tenía sus diferentes cosas. De una manera, era su forma de dejar sus cosas en orden y de no dejar todo regado —e inclusive, perdido— en lo referente a la documentación que él consideraba importante. Al mismo tiempo, creo que era su forma de irme preparando para cuando llegara ese inevitable día. En verdad no me gustaba escucharlo hablar así, pero siempre le puse la atención que requería y me pedía.

Nunca pensé en lo difícil que pudo ser para él hablar al respecto. Con todo y que es algo que no se puede evitar ni dejar de ser parte de la vida misma. Como hijo solo pensaba en que a mí no me gustaba escuchar que algún día él moriría, no es algo que tuviera presente ni deseara. Ahora que ya he vivido este dolor tan grande, y que soy papá, no puedo dejar de pensar en mi hija. Al hablar con Romina sobre la muerte de su abo, por un instante experimenté un poco de esa dificultad que pudo haber tenido mi papá en su momento.

Aunque sé que no siempre voy a poder estar con ella, y que soy "algo consciente" de que en algún momento moriré, realmente nunca pensé en mi propia mortalidad y cómo le va a afectar a ella algún día.

En estos dos años, más el tiempo del embarazo, siempre he querido preparar a mi hija para que enfrente la vida. Que esté consciente de que no todo es color de rosa y no todo es como ella quiera. Sé que va a enfrentar momentos de dolor ya sea por amor, al pelearse con alguna amiga, con el trabajo o con varias cosas alrededor de ella. No la podré proteger siempre y uno de mis mayores retos como papá es el prepararla de la mejor manera para esos momentos. Pero nunca había entendido que eventualmente va a pasar por uno de los mayores dolores, porque yo mismo no lo había experimentado: el perderme a mí o a su madre.

De entrada, ¿cómo le explico a una niña de 2 años que su abuelo ya no va a estar aquí con nosotros? ¿Cómo le explico que va a poder seguir hablando con abo aunque no lo vea? ¿Cómo evito que ese pequeño recuerdo que ya tiene forjado de mi papá no se pierda con el tiempo? Aunque sé que no siempre voy a poder estar con ella, y que soy "algo consciente" de que en algún momento moriré, realmente nunca pensé en mi propia mortalidad y cómo le va a afectar a ella algún día.

Me he dado cuenta de que no podré evitar de ninguna forma ser el causante de uno de los mayores dolores que mi hija va a experimentar algún día cuando yo fallezca, por más que yo quiera evitárselo. En este momento, cuando la paternidad y la mortalidad se juntan, me pregunto: ¿cómo la preparo durante su vida para el día en que yo muera?

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.