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¿Crees que haces mucho? Te reto a que cuides a un bebé todo el día

09/02/2017 2:47 PM CST | Actualizado 09/02/2017 4:49 PM CST
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Romina nuevamente estuvo hospitalizada hace poco y el pediatra le prohibió que fuera a la guardería por unas semanas así como también evitar el contacto con gente que pudiera estar enferma. Esto, para asegurar su recuperación y el terminar un tratamiento que le mandó para fortalecer el sistema respiratorio. Por eso, los últimos días –como los próximos- la pobre ha estado encerrada, y a mí me ha tocado hacer "home office" para estar con ella y cuidarla.

En mi caso, es "relativamente" fácil quedarme y hacer "home office", ya que todo lo puedo llevar a cabo por correo electrónico, teléfono y WhatsApp. No es fácil estar en casa como una especie de "stay at home dad". Quien diga que las mamás o papás que no trabajan y se quedan en el hogar a cuidar a los hijos, no hacen nada... está muy equivocado.

Si además de cuidarlos, se tiene que lavar ropa, lavar platos, barrer y/o limpiar, el estar al cuidado de los niños no solo se vuelve cansado, sino que a veces es un circo de tres pistas.

Parece que es simple el solo hecho de despertar a la niña, cambiarla, darle de comer o de beber y ponerla a dormir al final del día. Qué equivocados podemos llegar a estar las personas que no lo hacemos a diario, hombres o mujeres. En el inter de todo lo que se tenía que hacer, debía de batallar para que desayunara o comiera, lo que llevó hasta una hora por cada alimento. El hecho de que terminara de comer es lo que me llevaba hasta 60 minutos... Batallar entre bocado y bocado para que aceptara más comida, me agregó otra media hora. En más de una ocasión he tenido que prepararle más de un platillo para lograr que comiera. Un día le hice de desayunar avena, salchicha frita, huevo revuelto con salchicha y una quesadilla porque solo probaba algunos bocados antes de empujar la comida –y todo eso que le preparé, le encanta.

En verdad, cuando algunas veces escuchen que una persona está cansada y que ni tuvo tiempo de bañarse y/o comer...no es broma, es muy en serio

Ya se terminó la batalla de decidir qué darle de comer, prepararlo y hacer que comiera, lo que me llevó hasta 2 horas por el desayuno y otras dos horas por la comida. Ahora era el tema de la siesta, que fue más complicado que el comer. Como a media mañana, casi a mediodía, hubo un momento donde empezaba a ponerse de malas, a tallarse los ojos y a caminar como león en jaula –de un lado a otro-, lo que en ella era señal de que tenía sueño, pero se negaba a dormir.

Cuando por fin aceptaba que la acostara en su columpio, más me tardaba en hacerlo que ella en llorar en señal de protesta de que no quería y que la bajara. La mayoría de las veces ella ganó, lo he de aceptar. Solo que un par de horas más tarde se quedaba dormida por fin, y lograba tener su siesta.

Obviamente, también tenía que jugar con ella, lo cual si es divertido y podíamos ir juntos de un lado del departamento a otro haciéndolo, eso no era el problema. Lo complicado resultó cuando empezaba a sacar las cosas de los cajones, o a sacar los peluches y los dejaba a la mitad de la sala, o iba a la cocina a abrir puertas y se ponía a jugar con los tuppers.

Todo lo anterior era complicado por un par de razones. La primera razón –que es la trivial- es el desorden que hacía, y mientras yo acomodaba y ponía las cosas de nuevo en su lugar, ella siempre traía algo en la mano... y la batalla era quitárselo al ritmo del berrinche diciendo "¡noo!, e mío". La segunda razón era el tener que estar al pendiente porque se daba media vuelta y se dirigía al siguiente lugar de travesuras donde podía hacer –o hacía- algo peligroso. Por lo que debía perseguirla por todos lados para evitar que pasara algún accidente (como cuando decidió que una hielera era un buen banquito para alcanzar las cosas de la alacena).

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Debía perseguirla por todos lados para evitar que pasara algún accidente (como cuando decidió que una hielera era un buen banquito para alcanzar las cosas de la alacena).

En estos días me he dado cuenta de que el quedarse en casa de tiempo completo con los hijos en verdad es una tarea difícil. Haciendo a un lado el hecho de cumplir con las actividades profesionales, todo lo que implica cuidar a los niños mientras se llevan a cabo labores domésticas... no es una caminata en el parque. Si además de cuidarlos, se tiene que lavar ropa, lavar platos, barrer y/o limpiar, estar al cuidado de los niños no solo se vuelve cansado, sino que a veces es un circo de tres pistas.

En verdad, cuando algunas veces escuchen que una persona está cansada y que ni tuvo tiempo de bañarse y/o comer... no es broma, es muy en serio. Y no importa si es un bebé de pocos meses o de año y medio como Romina. Si no lo creen, hagan el intento por una semana, y se darán cuenta de que su casa se vuelve un circo de tres pistas y van a entender a las mamás o papás que se quedan en casa... alguno que otro va a llorar.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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