EL BLOG

Mi inolvidable relación con José Luis Cuevas

05/07/2017 12:00 PM CDT | Actualizado 05/07/2017 4:07 PM CDT

Oscar Román
Oscar Román y José Luis Cuevas.

Mi primer acercamiento con el Maestro José Luis Cuevas fue precisamente en la inauguración de su museo, el 8 de julio de 1992. Para mí fue un momento muy emblemático, realmente fue muy grato haberle podido acompañar en ese evento, fue maravilloso. Desde ese año empecé a tener contacto con él y a partir de eso hubo muchos encuentros más hasta la actualidad. También soy muy amigo de Mariana, una de las hijas de José Luis.

Fue muy chistoso porque a ambos los conocí por distintas partes, pero con ambos ha habido una buena amistad. Él, aparte de ser una persona muy sencilla, tenía un sentido del humor impresionante. Siempre me encantó conversar con él, le gustaba hablar mucho sobre las personalidades importantes que conoció a través de los años. Tuvimos pláticas sobre Octavio Paz, María Félix, Leonora Carrington, García Márquez y su relación con todos ellos. Es genial porque te contaba anécdotas cómo los conoció, qué situaciones vivió con ellos... Le tocó vivir la época dorada de México.

Una vez estábamos en un restaurante comiendo y, de repente, se acercó un señor que se veía bastante mayor y saludó a Cuevas. Le dijo: "¿Te acuerdas cuando éramos pequeños y jugábamos futbol en la calle?", a lo que José Luis le contestó, muy amableente: "¡Claro, por supuesto!" Se despidieron y cuando él señor se fue, José Luis nos contó, entre risas: "Y este viejito, ¿cómo va a creer que yo soy de su edad y jugaba futbol con él?

Espero que muy pronto se haga alguna muestra-homenaje muy grande del tamaño que él merece.

Siempre hubo una parte muy divertida de su personalidad que nos hacía reír. Le preguntábamos de todas las mujeres bellas que conoció, como María Félix, quien para mí también ha sido ícono muy importante.

En cuanto su obra, un día fui a una exposición en Francia, durante el marco de una feria muy importante, y entré a una galería. Mientras estaba ahí vi una pieza maravillosa. Era un biombo que estaba todo trabajado, y de pronto reconozco obviamente el dibujo de Cuevas. Pregunté y ¡claro, era una pieza suya! Hay muchas obras que él hizo durante el periodo de su vida en el que estuvo viviendo en París, que yo creo que desconocemos en México. En algún momento sería muy interesante descubrirlas.

Para mí, José Luis Cuevas es un gran dibujante; es el gran maestro del dibujo que le ha dado México al mundo. Tuvo la capacidad de adelantarse a sus tiempos; cuando se haga un análisis profundo de su obra, veremos que él tendría que ser uno de los pioneros de movimientos como el arte conceptual. Lo que pasa es que a veces, cuando los artistas incursionan en otras disciplinas, cambia un poco la perspectiva. Pero yo creo que como dibujante no hay alguien que lo iguale.

En la pintura también logró hacer cosas muy interesantes, aunque el dibujo es sin duda donde él llegó a su máxima forma de expresión. Yo espero que muy pronto se haga alguna muestra-homenaje muy grande del tamaño que él merece. Lo repito, es uno de los grandes pilares de la cultura en México, y creo que a estas personalidades hay que rendirles el respeto y honor más en esa época, que ya es de cosechar y no de seguir sembrando.

Tuve la oportunidad de ir a comer varias veces a su casa en San Ángel y fue fascinante porque conservaba una colección de arte muy interesante. Recuerdo una pieza espléndida de Mathias Goeritz que se encuentra en su sala. Compartí momentos de mucho cariño y mucho apego con él y su esposa Beatriz. Era impresionante cómo me recibieron en su casa, siempre muy cálidos y amables. Sobre todo, porque son de esos personajes que no pasan inadvertidos, sino que todo lo que te narran y te dejan saber de su historia se te queda grabado en el alma.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

También te puede interesar:

- Cuevas después de Cuevas

- Entre aplausos, rinden homenaje a José Luis Cuevas en el Palacio de Bellas Artes

- Lo que revela el incendio en el Palacio de Bellas Artes