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Las parteras: una cálida y efectiva ayuda para mujeres e instituciones de salud

19/09/2017 9:33 AM CDT | Actualizado 19/09/2017 11:33 AM CDT

Getty Images/iStockphoto
El modelo de partería reconoce a la mujer como agente central en la toma de decisiones libres e informadas sobre su cuerpo, su salud y su reproducción.

Un día en una Unidad Médica Rural comienza antes del amanecer, cuando las primeras personas esperan un turno para ser atendidas. A quienes padecen enfermedades crónicas les corresponde cita de seguimiento, se suman algunas urgencias que suspenden el ritmo habitual. En atención obstétrica, el control prenatal, la identificación de complicaciones y la referencia oportuna son prioritarios. La atención del parto —de bajo y alto riesgo— representa la primera causa de referencia a los hospitales que integran el segundo nivel de atención.

Estos hospitales deben contar con ginecobstetra y anestesiólogo, quirófano, banco de sangre y un cierto número de camas. La realidad es que muchos de estos establecimientos no cuentan con especialistas en todos los turnos, los insumos son insuficientes y debido a la saturación, no hay camas disponibles. Esto retrasa la atención de complicaciones y emergencias obstétricas, se relaciona con un mayor número de cesáreas —aunque tiene los riesgos de una cirugía, permite una resolución más rápida— y limita una atención conforme a las evidencias y recomendaciones establecidas, por ejemplo, en la Guía de Práctica Clínica para la Vigilancia y Manejo del Trabajo de Parto en Embarazo de Bajo Riesgo.

Con la asistencia de personal calificado como son las parteras profesionales, alrededor de dos terceras partes de los nacimientos —aquellos de bajo riesgo— podrían ser atendidos en centros de salud o maternidades adyacentes a los hospitales, quedando disponibles los servicios con más recursos para la atención de complicaciones. La colaboración entre el modelo de partería y las instituciones de salud conlleva beneficios en términos cuantitativos, pero sobre todo en la calidad, calidez y pertinencia cultural de los servicios.

La realidad es que muchos de estos establecimientos no cuentan con especialistas en todos los turnos, los insumos son insuficientes y debido a la saturación, no hay camas disponibles.

El modelo de partería reconoce a la mujer como agente central en la toma de decisiones libres e informadas sobre su cuerpo, su salud y su reproducción. Para ello, otorga un gran peso al acompañamiento constante y valoriza la relación de confianza entre la partera y la mujer, incluso con la pareja y la familia, cuya participación resulta benéfica.

Estos principios permiten a la partera analizar cada caso y valorar el riesgo, derivado de aspectos físicos o biológicos, pero también emocionales y socioculturales. Con ello, brindará el nivel de cuidados adecuado, evitando intervenciones innecesarias de rutina y derivando oportunamente si se requiere. Asimismo, el vínculo de la partera con la comunidad es un eslabón importante en las acciones de prevención y promoción de la salud, como son: brindar información comprensible, generar espacios de intercambio, buscar estrategias de educación, fomentar el autoconocimiento y el autocuidado, que permitan a las mujeres mantener un estado de bienestar durante su vida reproductiva.

En las instituciones de salud, estas estrategias se reconocen como necesarias pero se describen como ideales. La saturación, la falta de recursos e infraestructura, la carga laboral o la 'costumbre' son los principales obstáculos para implementar el modelo de partería en los servicios públicos. Sin embargo, el esfuerzo de las parteras, las organizaciones de la sociedad civil y los profesionales de salud convencidos de que un cambio es necesario, comienza a dar frutos; ya podemos contar experiencias de colaboración.

Un día, en una Unidad Médica Rural, un grupo de mujeres asiste a la plática impartida por parteras profesionales "Mujer, conoce y cuida tu cuerpo". Las asistentes tienen dudas que prefieren preguntar en purépecha a la promotora comunitaria, quien las asesora y traduce la información que las parteras complementan. Al terminar, se programa con el médico una jornada de salud para la siguiente semana, que estará a cargo de las parteras. Ellas asisten con su equipo básico que incluye un microscopio, útil para la identificación de algunas infecciones comunes, y el centro de salud habilita el espacio, algunos materiales y medicamentos. Entre las enfermeras y parteras completan la nota clínica que integran cada una a sus expedientes.

Al concluir el día, quince mujeres han recibido tratamiento para padecimientos que habían vuelto parte de 'su vida normal'.

La colaboración entre el modelo de partería y las instituciones de salud conlleva beneficios en términos cuantitativos, pero sobre todo en la calidad, calidez y pertinencia cultural de los servicios.

En otra ocasión, la partera impartirá en las instalaciones un taller de preparación para el parto a un grupo de embarazadas. El espacio no parece ideal, pero lo adapta con lo necesario: tapetes, pelotas, maniquíes, música, sus saberes y su escucha. Después de seis sesiones, algunas mujeres elegirán un parto en casa, otras prefieren acudir al hospital. Sin importar su decisión, comentaron haberse sentido más seguras, informadas y cómodas durante su trabajo de parto y el personal de salud notaba la diferencia.

A partir de estas experiencias, en Mujeres Aliadas (organización mexicana sin fines de lucro que ha trabajado desde 2008 con más de 50 comunidades indígenas, rurales y urbanas de la región de la cuenca del Lago de Pátzcuaro y la Meseta Purépecha en Michoacán)cuando hablamos de partería nos referimos a una profesión integral y autónoma, y refrendamos un compromiso con todas las mujeres: el acceso a la salud sexual y reproductiva, desde un modelo de atención seguro, de calidad y respetuoso de los derechos humanos.

Para que esto sea una realidad, aún es necesario que estos procesos de implementación sean replicados, acordados de manera oficial y que su continuidad sea garantizada en la normatividad y disponibilidad de recursos.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.