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Tony Awards 2017: una gran noche para “Dear Evan Hansen”, no para Kevin Spacey

14/06/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 16/06/2017 6:18 PM CDT
Getty Images for Tony Awards Productions

El domingo pasado se cerró oficialmente la temporada 2016-2017 de Broadway con la 71ª entrega de los premios Tony en la ciudad de Nueva York. Es el evento más importante de la industria y es la noche que todos los aficionados al teatro esperamos con ansias.

Después de la gran fiesta de Hamilton el año pasado, en donde el musical de Lin-Manuel Miranda no solo rompió el récord de nominaciones en la historia, sino que tuvo la mayor audiencia de la premiación en 15 años, era obvio que los Tony de este año estaban obligados a hacer algo espectacular para superarse. No sucedió.

Kevin Spacey fue el anfitrión y salvo dos o tres momentos del la noche, demostró por qué no fue la primera opción para presentar los premios. Y vaya que se quejó de eso durante toda la transmisión.

El show abrió como todos los años con un número musical. Pero, a diferencia de otros años, en vez de celebrar al teatro en general y la gran temporada que hubo este año (se estrenaron 13 musicales originales y 10 obras nuevas, la mayor cantidad en los últimos 50 años), Spacey hizo el numero egoísta, todo acerca de él y cómo es que fue la última opción para presentador. El número estuvo plagado de chistes internos y referencias que, si no habías visto los musicales nominados, difícilmente entendías.

De alguna manera logró que los premios se sintieran ajenos, especialmente para aquellos que se encontraban viéndolos desde su hogar. Si así lo sentí yo, que vi todas las obras y musicales nominados, imagínense aquellos que no.

No me mal interpreten. Kevin Spacey es un gran actor y pocos saben que puede cantar, bailar, y hacer una muy buena imitación de Bill Clinton (sí, lo imitó y la verdad me sacó varias carcajadas). Pero tal parece que la conducción y sobre todo la humildad no son su fuerte. ¿Hacer todo un show alrededor tuyo, mientras estas ahí para celebrar al teatro y a quienes lo hacen posible?. Not cool Kevin, not cool.

Carlo Allegri / Reuters

El ganador indiscutible fue Dear Evan Hansen. El maravilloso musical acerca de un adolescente sumido en la soledad que sin darse cuenta se vuelve una sensación en redes sociales. Se llevó 6 premios incluido el mayor premio de la noche, mejor musical. Hello Dolly! se alzó como el mejor revival de un musical, Oslo mejor obra original y Jitney mejor reposición de una obra.

No todo fue terrible. También hubieron grandes momentos, como los energéticos números musicales de Come From Away y Dear Evan Hansen, la sincera, profunda y hermosa interpretación de "I'd give my life for you" de Eva Noblezada (Miss Saigon) o el masivo número de Natsha, Pierre y El Gran Cometa de 1892 que, encabezados por Josh Groban, convirtieron el Radio City Music Hall en una gran fiesta rusa de siglo XIX. Pero para mí, los momentos más memorables vinieron de los discursos de los ganadores.

Ben Platt al recibir su premio como mejor actor en musical por Dear Evan Hansen dio uno de los mejores consejos: "No gasten su tiempo tratando de ser alguien que no son, sean ustedes mismos, porque las cosas que te hacen raro, son aquellas que te hacen poderoso".

Theo Wargo via Getty Images

Gavin Creel (mejor actor de reparto en musical por Hello Dolly!) agradeció a aquel filántropo que le cambió la vida al darle una beca para poder estudiar teatro en Michigan, y exhortó a aquellos que tienen mucho dinero a ocuparlo en las artes.

Carlo Allegri / Reuters

Pero quien acaparó la noche fue Bette Midler al aceptar su inevitable presea como mejor actriz en musical por su interpretación de Dolly Levi en Hello Dolly!. Literalmente acaparó, dio un discurso de mas de 4 minutos y mandó callar a la orquesta gritándoles "¡callen esa mierda!". Memorable, pero bastante soberbia para mi gusto.

Carlo Allegri / Reuters

Al terminar la transmisión y con el sabor de boca medio amargo, quise rescatar lo bueno. Más allá de si la ceremonia fue buena o no, con lo que me quedo de esta temporada de Broadway, es que fue magnífica y muy diversa. Me regaló algunas de las noches más memorables que he vivido en un teatro y también de las peores. Vi interpretaciones que difícilmente podré olvidar, di ovaciones de pie y también me quise salir en el intermedio.

Si bien pasarán muchos años para que en el teatro vuelva a haber algo tan revolucionario e increíble como lo es Hamilton, este año me demostraron que aquí se siguen tomando riesgos, que el teatro sigue siendo una de las formas de arte más innovadoras, creativas e inclusivas que existen; y que esta, es exactamente la razón por la que me encanta y por la que creo, todos deberían de hacerlo también.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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