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Y no fue un domingo cualquiera

29/09/2017 10:00 AM CDT | Actualizado 29/09/2017 12:23 PM CDT
Brad Mills-USA TODAY Sports / Reuters

Arrodillarse es ponerse con las rodillas apoyadas en el suelo manteniendo el cuerpo en posición vertical, explica el diccionario.

El ser humano a lo largo de su existencia se ha arrodillado por distintas razones: para pedir matrimonio a su pareja, suplicar una disculpa, por adoración religiosa, en un minuto de silencio a manera de respeto, o tal vez por algún paso de jazz. Sería tonto pensar que un movimiento tan ordinario y sencillo pudiera causar algún tipo de controversia.

Y fue Colin Kaepernick (exquarterback de los 49's de San Francisco) el pionero en hacer que ponerse de rodillas se convirtiera en "una falta de respeto".

La temporada pasada el exestudiante de la Universidad de Nevada decidió quedarse hincado mientras sonaba el himno nacional americano, cdomo protesta por el asesinato de varios ciudadanos afroamericanos a manos de policías blancos.

La población estadounidense enfureció por esta falta de respeto y una semana después, en el encuentro entre San Diego vs San Francisco, el número 7 repitió la "hazaña" en el mismo momento del partido.

Volviendo a demostrar esa rebeldía consecutivamente, Colin empezaba a romper con la ética y moral del ciudadano americano y ya estaba colocado en la lista de los enemigos más buscados por el FBI. Su inconformidad y valentía hacía referencia a sucesos como el de Rosa Parks, mujer que negó ceder su asiento a un blanco en la época de los 50, o inclusive la marcha de Selma, liderada por Martin Luther King.

"Quiero poder hacer un cambio y creo que hay otras personas que también quieren lo mismo", argumentó Kaepernick al final de ese partido.

Después de estas acciones, este jugador fue suspendido para la temporada actual de futbol americano. Parecía que su sueño de protesta había llegado a su fin, ni siquiera la más pequeña acción volvería a brotar este revuelo. Sin embargo apareció el "héroe" de esta historieta.

Copete rubio, cara arrugada y siempre reluciendo con su corbata roja. Un metahumano que pulveriza a sus rivales con sus comentarios 'atinados': el líder de la nación norteamericana, Donald J. Trump.

En conferencia de prensa el presidente de Estados Unidos mencionó que cualquier "hijo de puta"(los jugadores) que se arrodillen durante el himno nacional, deberían ser expulsados de sus respectivos deportes. Un comentario tan 'acertado' sobre un tema que 'tan bien comprende' el presidente los Estados Unidos.

Ganar y perder dejo de importar por solo un fin de semana.

Con este 'súper poder' tan eficaz, Trump logró que más de 150 jugadores se arrodillaran o se quedaran sentados con los brazos cruzados mientras el himno retumbaba. Logró que todo un equipo, incluyendo a su dueño, se quedara totalmente de rodillas mientras se coreaba el himno.

Una semana histórica para la NFL en la que no solo vimos grandes encuentros y espectaculares jugadas. En esta jornada pudimos observar la unión no únicamente de los equipos, sino la unión de una decena de norteamericanos. Una semana donde el valor de solidaridad y la justicia se impusieron ante cualquier primero y diez. Donde el juego fue agresivo, pero no se cometió ningún castigo. Donde el ganar y perder dejo de importar por solo un fin de semana. En esta semana de la NFL no se lanzó un balón, sino un mensaje.

Cuando el Make America Great Again tenía un sabor a ignorancia e inquietud, esta semana me da un sabor de esperanza y de unión. Estas son las acciones con las que pueden acabar con aquel falso patriotismo que se ha creado desde que apareció este supuesto superhéroe.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.