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México debe aprovechar la ambición política de Alemania

15/06/2017 7:05 AM CDT | Actualizado 15/06/2017 11:24 AM CDT

Henry Romero / Reuters
Angela Merkel y Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional el 9 de junio de 2017.

En su muy selectivo viaje por Latinoamérica, Angela Merkel visitó Argentina y México. Esta fue su segunda vez en México a lo largo de los 12 años que lleva liderando a Alemania, después de haber evadido a dicha nación en sus últimas visitas a América Latina. Acompañada por un amplio grupo de empresarios, su agenda se enfocó en el comercio y la inversión, pero también le dio la misma importancia a temas como la democracia y los derechos humanos, el cambio climático, entre otros.

En términos de comercio y cooperación económica no hay duda de que los intereses de ambos países, México y Alemania, se encuentran alineados. La cooperación económica se ha desarrollado a pesar de que el Acuerdo Global que lo facilita es anticuado (de 1997) y actualmente se encuentra en negociación una vez más. La importancia de dichas negociaciones se enfatizó durante otra de las recientes visitas de alto nivel a México por parte de la Comisionada Europea para el Comercio, Cecilia Malmström.

En realidad, es la Comisión Europea la encargada de liderar estas negociaciones en nombre de la Unión Europea (UE) y el propio acuerdo está sujeto a la ratificación de cada uno de los estados miembros de la UE. No obstante, contar con fuerte respaldo político de Alemania será definitivamente de gran importancia para México a medida que las negociaciones finalizan.

Alemania se encuentra cada vez más lista para dar forma a la agenda y liderarla, y no solamente en Europa.

Pero, ¿por qué la visita de Angela Merkel a México atrajo tanta atención y por qué debería someterse a un análisis más profundo?

Hoy, cuando los principios básicos de los asuntos mundiales están siendo cuestionados y, según muchos autores, el sistema global está viviendo cambios profundos, aquellos que quieran protegerlo o darle forma tienen que venir más fuertes y comprometidos que nunca. Cuando se enfrentan desafíos que reforman alianzas, los estados no deben pasar por alto los principios y valores básicos que guían su propia política interna y externa. En tiempos de incertidumbre y transformación del sistema global es de suma importancia que los estados miren hacia atrás a sus cimientos.

Y son precisamente estos valores y principios lo que hacen de México y Alemania aliados casi naturales. Sin embargo, enfrentar la gravedad de los retos contemporáneos no es suficiente. Ambos países deben fortalecer su relación aún más, partiendo de los determinantes comunes ya subrayados. Por ejemplo, la política exterior de ambos países está marcada por una profunda dedicación al multilateralismo (desde la ONU y la OMC, al G20) y al compromiso hacia un orden mundial liberal. A pesar de eso, tiene que ir más allá del "negocio como de costumbre" y la relación de rutina esperando que otras partes hagan su trabajo.

Justamente este es un buen punto de partida para comprender la ambición de la visita de Merkel. Alemania se encuentra actualmente incrementando su poder político. Enfrentando múltiples retos tanto al interior como al exterior de la UE (políticos, económicos, la crisis de migración, Brexit, una creciente brecha Euro-Atlántica, el aumento de partidos populistas y extremistas), Alemania se transforma en un actor más asertivo y preparado para tomar el papel de liderazgo, transformando su indiscutible poder económico en poder político.

La canciller alemana no se avergüenza en comentar sobre las fallas del gobierno mexicano para asegurar el respeto de los derechos humanos (particularmente de los periodistas, así como sus desapariciones).

El multilateralismo continúa siendo uno de los principios básicos de la política exterior alemana, pero lo que ha cambiado en los últimos años es que Alemania se encuentra cada vez más lista para dar forma a la agenda y liderarla. No solamente en Europa, en donde con los últimos resultados electorales en Francia y tras décadas de pasividad, el motor de integración Franco-Alemán parece estar de nuevo en movimiento, abogando por una integración más profunda de la UE. Alemania, a través de Merkel está buscando en otras partes socios confiables.

Esto es lo que los líderes mexicanos necesitan entender y aprovechar. Teniendo en cuenta la política mexicana de neutralidad y las reticencias a participar más políticamente en los asuntos mundiales, su gobierno tiene que asegurar la asociación con los países que están dispuestos a liderar. Y en estos tiempos cambiantes e inciertos, los valores y principios que dan forma a la política exterior tienen que ser seriamente tomados en cuenta.

Si los esfuerzos anunciados para diversificar su comercio y hacerse menos dependiente de su vecino del norte se consideran seria y estratégicamente —y no solo como una charla vacía—, México no puede permitirse mantenerse al margen de los foros internacionales, abusando de los beneficios o sufriendo los inconvenientes de las decisiones de otros.

México no puede seguir esperando simplemente a que otros inicien las políticas y luego solo integrarse tardíamente. Para empezar, debe por lo menos liderar una política exterior más confiada en la que establezca claramente su propia posición estratégica y comprometerse con otros actores para asegurar objetivos comunes. Esto transformará a México en un actor más confiable. Y teniendo en cuenta la nueva ambición política de Alemania, en este punto probablemente no hay nada más relevante que la confiabilidad y la preparación de sus socios para practicar lo que predican.

Seamos claros, Alemania continuará escudriñando los antecedentes democráticos y de respeto a los derechos humanos en México. Como se ha visto durante la visita de Merkel, la canciller alemana no se avergüenza en comentar sobre las fallas del gobierno mexicano para asegurar el respeto de los derechos humanos (particularmente de los periodistas, así como sus desapariciones). Al mismo tiempo, Alemania está dispuesta a apoyar los esfuerzos mexicanos para mejorar en esta área, a la vez que México debe aprender a aceptar la crítica constructiva y la ayuda.

En septiembre, Alemania celebrará elecciones parlamentarias. Independientemente de los resultados, sus compromisos de política exterior y orientación estratégica seguirán siendo los mismos. México todavía tiene que definir lo propio.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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