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Un terremoto de madrugada y el teléfono de Jacobo Zabludovsky

08/09/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 08/09/2017 10:18 AM CDT

YouTube: Cobertura de Jacobo Zabludovsky del temblor de 1985 para Televisa

Desde que tengo memoria, los terremotos son parte de mi vida cotidiana; el precio de vivir en la CDMX. Yo era muy chica cuando el terremoto del 85 pero hay algo que recuerdo siempre: el teléfono de Jacobo Zabludovsky, sí, ese con el que narró desde un auto cómo toda la ciudad estaba destruida.

Tomé 29 segundos para observarlo en este video. En un momento menor a tres segundos se ve a Jacobo subido en su auto, con la bocina de un teléfono 100% alámbrico.

Por años jugué con uno de mis hermanos menores a llamar desde el teléfono de 'nuestro' auto-avalancha. La imagen realmente me impactó. Mi hermano mayor me dijo tajante: eso no existe, él lo tiene porque es rico.

Muchos años después publiqué, ya como periodista, la anécdota del teléfono. Desde su noticiario de radio de la 1 pm, Jacobo respondió a mi anécdota: "Ese auto efectivamente era un insólito. Me lo había prestado Azcárraga porque le encantaban los coches y tenía muchos, ese ni lo usaba... El día del terremoto lo empujábamos de un lugar a otro para que no gastara gasolina, además no había ni calles por dónde pasar. Como el teléfono estaba conectado al auto, no queríamos gastar la batería y que nos dejara de funcionar".

¿Cómo se podía hacer una llamada móvil en un año en el que la telefonía portátil sonaba a ciencia ficción?

La telefonía "móvil" (no se le llamó celular hasta mediados de los años 90) llegó a México en 1975 solo en Ciudad de México como parte de pruebas científicas. Y fue hasta 1980 cuando empezó a comercializarse, a través del operador AT&T y el fabricante Motorola... Claro, se tenía que tener mucho dinero para comprarlo.

En esa época la telefonía portátil estaba planeada para los autos de lujo, ¿de dónde más ibas a querer hacer una llamada? Según registros oficiales de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, solo 600 personas tenían acceso a este servicio. Jacobo (o su jefe) era uno de ellos.

Hablar desde dicho teléfono costaba alrededor de mil pesos por minuto.

¿Caro? ¡Carísimo! Para instalar un teléfono en un auto se necesitaban 3 mil dólares, que convertidos a pesos de aquel año, resultaba una fortuna. Solo el aparato en cuestión costaba 4 mil dólares. Y... agárrense, hablar desde dicho teléfono costaba alrededor de mil pesos por minuto.

"Estoy llegando a mi casa de trabajo, donde he pasado más tiempo, a lo largo de mi vida, que en mi propia casa y está totalmente destruida...". Fueron más o menos las palabras de Jacobo, según el video... Si hacemos cuentas, por este mensaje se pagó más de lo que ahora cuesta una computadora.

Hoy, en cuestión de segundos, centenas de personas reportaron cómo vivieron el sismo desde su Whats y Twitter, para muchos fue gratis o pagaron centavos por la conexión. No pasó ni una hora para que todos los medios hablaran del tema y tuvieran hasta videos con detalles de todo lo ocurrido. ¡Cómo han cambiado las cosas desde aquel teléfono de Jacobo!

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.