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La marcha feminista que sacó lo mejor de la UNAM

08/05/2017 6:17 AM CDT | Actualizado 08/05/2017 10:29 AM CDT

Sandra Lucario

Vivimos en una época oscura, lo sabemos con certeza. Solo en el año 2016 se registraron en México 1985 feminicidios, según el mapa interactivo creado por María Salguero. Hace unos días (el 3 de mayo para ser exactas), hubo uno más: el cuerpo sin vida de Lesvy Berlín Rivera Osorio apareció estrangulado con el cable de una caseta telefónica dentro de Ciudad Universitaria, a un costado de la Facultad de Ingeniería de la Unam. Varias horas (casi doce) después del hallazgo, la Universidad emitió un escueto comunicado en donde se hablaba del hecho como un tipo de ilícito sin identificar.

La respuesta de la comunidad universitaria fue mucho más cálida y determinada: esa misma noche se convocó a una marcha para dos días después que saldría de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales rumbo a la Rectoría de la Universidad, ubicadas en el mismo campus. A la manifestación acudimos cerca de dos mil personas. El recorrido duró casi tres horas y tuvo dos paradas: la primera en el lugar donde fue encontrada Lesvy, que tenía 22 años y estaba inscrita en un CCH; la última, en las puertas de Rectoría, donde hubo un performance, se leyeron varios comunicados y habló la madre de Lesvy.

En nuestro camino, pasamos por un gran letrero blanco que dice #HechoEnCU, ubicado en las Islas. Se trata de una de esas estructuras metálicas que hay en sitios emblemáticos de las ciudades, como una forma de promover el turismo. Las pintas denunciaban la muerte de Lesvy y los casos de agresiones sexuales que han ocurrido dentro de la Unam y no han sido atendidos. También expresaban la rabia y el dolor causados por la frecuencia y la normalidad de las violencias machistas en nuestro país.

Marisol Walls

Horas después de que concluyó la manifestación, un grupo de estudiantes se reunió al rededor de las letras para limpiarlas de las consignas y reclamos. Momentos antes, a unos metros de allí, la madre de Lesvy Berlín hablaba sobre los logros académicos de su hija para aclarar las filtraciones sobre la víctima que la PGJCDMX difundió en su cuenta oficial de Twitter.

¿Qué significó borrar la memoria efímera de las pintas dentro del campus? En algún momento la limpieza de unas letras publicitarias pareció más urgente que la solidaridad con los familiares de una víctima de feminicidio. Hubo quienes en la polémica desatada en las redes sociales equiparaban estas pintas a las que dejó la marcha del 24 de abril de 2016 (contra las violencias machistas) sobre el Antimonumento +43, ubicado en Av. Reforma en memoria de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. En aquella ocasión hubo quienes escribieron "No somos Ayotzinapa" y superpusieron la letra "a" propia del femenino en el lema "¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!". Pero no es lo mismo: un recordatorio público de un crimen de Estado no es igual a un símbolo publicitario.

Si algo demuestra esta secuencia de hechos, es que la comunidad universitaria se organiza rápido. Apenas 48 horas después de que el cuerpo de Lesvy fue encontrado, cientos caminaban por el campus exigiendo justicia para ella y el cese de la violencia de género en la Casa de Estudios. Sin que terminara ese mismo día, otro grupo de estudiantes ya había acudido para recuperar la blancura de las letras publicitarias.

Me cuesta trabajo imaginar un síntoma más claro de la capacidad de respuesta de los estudiantes y de la apertura a la pluralidad de discursos. ¿Qué pasaría si esa fuerza organizativa se empleara para erradicar las violencias de género? El 7 de abril de este mismo año Radio Unam hizo patente su postura frente a este tipo de violencias cuando suspendió la relación laboral con Marcelino Perelló, tras sus declaraciones misóginas en un programa dentro de la emisora. Veinte días después, la Universidad acabó también con su contrato como catedrático.

Marisol Walls

Si esas acciones ocurrieron así de rápido fue porque existe un Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género dentro de la institución, que se activó gracias a las denuncias de la comunidad contra la actitud violenta del extrabajador. Frente a cada muestra de odio, hay una muestra de solidaridad y compañerismo. Mientras seamos capaces de contemplar el panorama completo, no habrá oportunidad para la censura.

Una virtud de la vida universitaria es que permite expresiones complejas: en una universidad donde en menos de 48 horas puede organizarse una demostración de resistencia frente a un feminicidio y donde no se admite la misoginia, no es sorpresa que también haya pequeños grupos prestos a limpiar las huellas efímeras de la protesta. Hasta ahora, dentro de ese diálogo constante que es ser parte de un organismo políticamente vivo, la voz que más se escucha es la de la dignidad y la justicia.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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