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Cómo una ballena jorobada me salvó de un tiburón tigre

27/01/2018 7:00 AM CST | Actualizado 27/01/2018 7:00 AM CST

Todo sucedió así. Entré al agua para filmar a dos ballenas jorobadas que se veían relajadas. Necesitaba muestras de piel e identificarlas por la cola. He pasado los últimos 28 años sumergiéndome con ballenas, y este día, con una GoPro en la mano, descendí con cuidado de la lancha. Por una neurocirugía de hace un año y medio, no puedo volver a bucear. Tengo un caso grave de epilepsia y requerí de intervención quirúrgica por un aneurisma.

Yo estaba en la superficie del agua cuando una de las ballenas se me acercó y parecía que no iba a detenerse. Me asustó un poco porque venía directamente hacia mí. ¡Extendí mi mano y me empujó por el agua hasta que terminé en su cabeza! Pasó unos diez minutos haciendo todo lo posible por acomodarme bajo sus enormes aletas pectorales mientras yo, con calma, mantenía mi cuerpo separado del suyo. Me hubiera ahogado si hubiera logrado ponerme ahí. Sabía que empujarla no tendría ningún efecto, pero al menos podía intentar alejarme de ella.

No estaba segura de lo que intentaba hasta que vi un enorme y gordo tiburón tigre de unos cuatro metros de largo. La otra ballena estaba ocupada alejando al tiburón y hacía movimientos persistentes con la cola. Ahora comprendo la posibilidad de que haya estado intentando protegerme del tiburón. Por la forma en que me miraba con su gran ojo sabio, tenía que haberlo sabido. Mantuve la calma lo más que pude porque sabía que percibiría mi miedo. Realmente pensé que moriría mientras me arrojaba suavemente sobre su cuerpo durante lo que sentí como una eternidad (10 minutos pueden hacerse eternos). En un momento, ¡me sacó del agua con su aleta pectoral!

Literalmente, me arrodillé sobre su aleta para no quedar atrapada debajo de ella.

Nan Hauser

El video que grabé es irreal. Cuando lo veo, no puedo creer que soy yo deslizándome sobre una ballena adulta de 50 toneladas. Es parte de una película que estamos haciendo con la Nature Conservation Films de Amsterdam (NFC). Hace 17 años, NCF hizo un documental llamado Pisadas sobre el agua (Footprints on the Water): La historia de Nan Hauser'. La siguiente película se estrenará en el verano de 2018 y será una secuela. Esta será genial porque contará muchas historias de las magníficas ballenas que he encontrado durante los últimos 27 años.

Tengo miedo de que algunas personas me acusen, equivocadamente, de molestar a las ballenas. Claramente, ¡ella fue quien se acercó a molestarme! Pero no me quejo... puede que tenga algunos golpes, moretones y cicatrices, pero solo intentaba alejarme del peligro. Creo que lo logro.

Cuatro días después, la segunda ballena que fue testigo de mi alocado encuentro, se acercó a mi bote. Parecía que había reconocido nuestro bote y me atrajo al agua metiendo y sacando la cabeza muchas veces junto a nosotros. Me deslicé por el costado de la lancha.

Ella desapareció del agua y me sorprendió al nadar directamente por debajo de mí desde las profundidades del océano. Venía directamente hacia mí y me rodeó con sus aletas gigantes mientras brincoteaba un poco. ¡Sentí como si me estuviera dando un abrazo de cumpleaños! Nunca había tenido interacciones tan cercanas con una ballena en los 27 años que llevo estudiándolas. Me siento realmente bendecida porque ha cambiado mi vida de muchas formas.

Siempre he dicho que pasaré mi vida siendo la voz de ballenas, delfines y océanos. Ahora, ese compromiso es mucho más fuerte. Estoy permanentemente agradecida con los pescadores, habitantes y ballenas de las Islas Cook en los 20 años que he vivido aquí.

Nan Hauser

En las Islas Cook y en casi todo el mundo, va en contra de las reglas nadar con una ballena. Tengo un permiso especial de investigación para hacerlo y siempre he sido muy respetuosa, solo entro al agua cuando necesito un pequeño pedazo de piel caída o tomar una foto de las colas o de la pigmentación lateral. Una gran parte de mi investigación se lleva a cabo con las GoPro ubicadas en los lados de mi bote.

El video le ha traído amor y alegría a muchos millones de personas alrededor del mundo. Las ballenas jorobadas son altruistas, se protegen a sí mismas y a otras especies como focas y delfines de los ataques de orcas y tiburones grandes. Este es el primer caso en que una ballena jorobada ha protegido a un humano y lo ha intentado esconder en su aleta pectoral.

Las ballenas jorobadas tienen deseos de proteger. Si los humanos pudieran aprender de este tipo de encuentros y volverse más amables y cuidadosos con los demás, viviríamos en un mundo mejor. Simplemente, no estamos aquí para superar a todos los demás, estamos aquí para superar todo con los demás. Me siento muy agradecida con todos los emails y mensajes que he recibido desde que el video se hizo viral. Con todas mis gratitudes al mundo y, por supuesto, a las magníficas ballenas, ¡Meitaki maata!

* Este texto se publicó originalmente en inglés en 'HuffPost' Reino Unido y posteriormente se tradujo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.