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Trump y Castro sortean la primera perturbación

20/08/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 20/08/2017 6:00 AM CDT

Alexandre Meneghini / Reuters
Dos pilotos estadounidenses llegan a La Habana desde Cayo Hueso, EU, luego de imponer un nuevo récord de velocidad marítima. 17 de agosto de 2017.

La prudencia de la administración Trump al abordar la sospechosa enfermedad de funcionarios de la embajada de Estados Unidos en La Habana a finales de 2016, así como la mesura del gobierno de Raúl Castro ante la expulsión de dos diplomáticos de la sede de Cuba en Washington el 23 de mayo sugieren el interés de ambas partes por preservar los canales de conversación y progresar en temas de mutuo interés.

El incidente ocurrió en un momento complicado debido a la terminación del segundo período de Obama luego de arduas negociaciones y la visita del presidente a La Habana, y el comienzo de Trump presionado por los legisladores cubanoamericanos para que revirtiera el cambio de política hacia el gobierno de Cuba.

Ciertamente también ha existido una amplia demanda de legisladores de los partidos demócrata y republicano así como agricultores, comerciantes, empresarios y otros sectores para que Trump viabilice el avance de sus intereses en la isla.

Así mismo se mantienen los motivos que llevaron a Raúl Castro al acercamiento a Estados Unidos, incrementados por la urgencia de lograr condiciones favorecedoras al turismo, los intercambios comerciales, financieros y eventualmente inversiones norteamericanas, a causa de la agudización de la crisis económica en Cuba, por la disminución y futura pérdida de las ventajas aportadas por Venezuela.

Según medios de prensa, la enfermedad podría tratarse de la pérdida de la capacidad auditiva causada por algún aparato de señales infrasónicas.

Trump presentó su política hacia el gobierno de Cuba el 16 de junio en Miami, rodeado de cubanos integrantes del exilio y la disidencia interna que han sostenido los enfrentamientos más fuertes con los gobernantes en Cuba.

No obstante, la mayoría de las medidas de Obama no fueron afectadas. Las restricciones a los viajes individuales de norteamericanos y la prohibición de negocios con empresas de militares anunciadas se espera que comiencen a aplicarse en septiembre.

El 9 de agosto, la vocera Heather Nauert contestó a un periodista que el Departamento de Estado conoció por primera vez la variedad de síntomas presentados por varios funcionarios de la embajada en La Habana a fines del año pasado, y anunció la expulsión de dos diplomáticos cubanos el 23 de mayo del presente año.

MANDEL NGAN via Getty Images
Trump con la comunidad cubana en Miami el 16 de junio de 2017.

Luego esa cancillería emitió un comunicado donde se exponía que el gobierno cubano había asegurado que también estaba investigando y tomando las medidas apropiadas, también se supo que investigadores de Estados Unidos viajaron en coordinación con las autoridades de Cuba. Según medios de prensa, podría tratarse de la pérdida de la capacidad auditiva causada por algún aparato de señales infrasónicas.

Así mismo Brianne Maxwell, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá reconoció extraños síntomas que afectaron al personal canadiense y sus familias en La Habana. Ese día, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió una Declaración, donde negaba participación y anunciaba la creación de un comité interinstitucional de expertos para el análisis de los hechos.

El retorno a la confrontación entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos podría contribuir a cerrar el camino a fuerzas de cambio con posibilidades de integrar los Consejos de Estado y de Ministros.

Además, Maxwell expuso que el 23 de mayo presentó una protesta al Departamento de Estado por la "injustificada e infundada decisión" de que dos diplomáticos abandonaran el territorio de Estados Unidos.

Si realmente los funcionarios recibieron ataques con equipos o sustancias nocivas podría tratarse de provocaciones del sector opuesto al acercamiento con Estados Unidos o excesos del aparato de la Seguridad del Estado, acostumbrado a acciones "extrañas" contra la disidencia y extranjeros, incluidos los diplomáticos, como las escuchas, el seguimiento y la revisión de las casas, muchas veces intencionalmente evidentes.

El retorno a la confrontación entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos podría contribuir a cerrar el camino a fuerzas de cambio con posibilidades de integrar los Consejos de Estado y de Ministros, cuando Raúl Castro posiblemente deje la presidencia el 24 de febrero de 2018, aunque permanecería como primer secretario del Partido Comunista.

Eso provocaría que el ambiente positivo hacia Estados Unidos entre la población cubana se resentiría, y se complicarían las posiciones de América Latina para procurar la solución al conflicto en Venezuela. Indudablemente resulta imprescindible esclarecer lo ocurrido en el mencionado incidente.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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