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Estados Unidos acerca la confrontación con Cuba

06/10/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 06/10/2017 6:00 AM CDT
AFP/Getty Images
Foto de la Embajada de Estados Unidos en la Habana tomada el 29 de septiembre del 2017, luego de que EEUU anunciara que retiraría más de la mitad de su personal en respuesta a ataques misteriosos contra la salud que tenían como objetivo su personal diplomático.

La modificación de la política proactiva y la disminución de la presencia de Estados Unidos en Cuba dañan su influencia y el prestigio elevado a cotas sin precedentes entre la población, así como tensar el ambiente de negociación con el gobierno cubano en temas de interés mutuo, mediante las "Declaraciones del Secretario (de Estado): Medidas tomadas en respuesta a los ataques al personal del gobierno de Estados Unidos en Cuba", emitidas el 29 de septiembre.

En el documento se afirma que las relaciones diplomáticas se mantienen, por lo que queda algo de cordura. El secretario Tillerson dice que las investigaciones y la cooperación para desentrañar el denominado "incidente" durante meses, mutado en "ataque" ese día, continuarán para determinar las causas de los problemas de salud de 21 diplomáticos norteamericanos en Cuba.

Aunque "los investigadores no han podido determinar quién o qué es responsable de los ataques", y hasta que el gobierno cubano pueda garantizar la seguridad de los diplomáticos, el gobierno de Estados Unidos decidió que el personal de la embajada se reducirá en 60%, dejando solo la atención a emergencia; también emitió una alerta que aconseja a los ciudadanos norteamericanos evitar viajar a Cuba, aunque no poseen reportes de ciudadanos norteamericanos privados afectados.

Las medidas pretenden dañar al gobierno cubano económicamente mediante el estancamiento o descenso de la llegada de visitantes norteamericanos.

Bárbara Stephenson, presidenta del Sindicato de Trabajadores del Servicio Exterior de Estados Unidos (AFSA, por sus siglas en inglés), había expresado: "Tenemos una misión que cumplir. Opinamos que los diplomáticos estadounidenses necesitan permanecer en el terreno de juego", según el sitio digital BuzzFeed News.

Las medidas pretenden dañar al gobierno cubano económicamente mediante el estancamiento o descenso de la llegada de visitantes norteamericanos, por afectaciones a la industria del turismo, única en auge y promisoria en Cuba.

Sin embargo, la precariedad económica penaliza a toda la población y no contribuye a fomentar los cambios necesarios para la participación ciudadana en la toma de decisiones. Simultáneamente podría afectarse la colaboración en temas de notable interés para Estados Unidos como el tráfico de personas, el narcotráfico, las prospecciones y derrames petroleros, así como en las ramas científicas, médicas, académicas y culturales.

También procura cuestionar la confianza de los gobiernos y ciudadanos de todo el mundo. Los funcionarios norteamericanos no viajarán a Cuba, y las reuniones tendrán que realizarse en Washington, lo cual elimina la tradicional alternancia de sedes, y por tanto podría no aceptarse.

Actualmente las remesas, la exportación de servicios (médicos) y el turismo son las principales fuentes de ingresos de moneda dura al país. Las medidas Tillerson-Trump llegaron cuando la crisis económica aumenta, los efectos de los huracanes Mathew y sobre todo Irma han devastado los hogares cubanos y la infraestructura nacional.

Para afrontar las catástrofes de los cubanos de a pie, que ya la tenían difícil, no se promueve solidaridad y donaciones desde Washington, sino que los perjudican directamente y erosiona el mayor prestigio y la esperanza cosechados por las medidas comenzadas en 2009.

Entre enero y mayo de 2017 visitaron Cuba 284 565 estadounidenses, según el MINTUR, casi tantos como los 281 706 del año anterior, reportados por la Oficina Nacional de Estadísticas.

Al crear miedo entre los norteamericanos entusiasmados a viajar para que desistan por decisión propia, se podría estar nutriendo la justificación para suspender las 12 categorías autorizadas. Ya el presidente Trump en junio anunció la eliminación de los viajes individuales, que entrará en vigor próximamente.

Entre enero y mayo de 2017 visitaron Cuba 284 565 estadounidenses, según el MINTUR, casi tantos como los 281 706 del año anterior, reportados por la Oficina Nacional de Estadísticas. Más de 300 mil cubanoamericanos han viajado en iguales períodos.

El turismo está creciendo con nuevos destinos, pero indudablemente la llegada de norteamericanos aporta mayores ganancias por su alto poder adquisitivo. El gobierno cubano podría detener la apertura a la oferta de servicios por personas privadas, los cuentapropistas que han tenido notable aumentos en los polos autorizados, gracias a las limitadas capacidades de las empresas estatales.

Asimismo podrían perjudicarse los negocios y los trabajadores de las compañías norteamericanas de viajes, transporte aéreo y cruceros, comerciales, agrícolas y otras. Hasta el presente, las autoridades cubanas han necesitado afrontar el reto de la influencia de Estados Unidos en la mayor parte de la población, pero el retorno a la confrontación las incita a reciprocarla.

No menos importante es la brecha abierta al fortalecimiento de la presencia de Rusia, China, Irán frente a las costas norteamericanas, sustitutos de la asistencia económica y las inversiones de Venezuela. Los ciudadanos, el comercio y las empresas de Estados Unidos al unísono con los países miembros de la Unión Europea, Canadá, Japón y otros podrían neutralizar la subordinación impuesta por esas dependencias.

El traslado al exterior para obtener el visado, que puede ser denegado, más que desconocimiento a la situación nacional, es una burla a la inteligencia.

Además, la embajada en La Habana suspendió indefinidamente la entrega de visados para los cubanos y se estudia la posibilidad de que los soliciten en terceros países, según se dijo en la rueda de prensa informal previa a la Declaración de Tillerman. Esto perjudica a miles de personas que aspiran a viajar temporal o definitivamente.

El traslado al exterior para obtener el visado, que puede ser denegado, más que desconocimiento a la situación nacional, es una burla a la inteligencia. En los cubanos crece la incertidumbre y la decepción hacia el gobierno de Estados Unidos que elimina progresivamente sus posibilidades de reencontrarse con familiares y amigos, mejorar su calidad de vida e incrementar su visión del mundo del siglo XXI.

Cuando se prepara el remplazo de Raúl Castro como presidente y otros dirigentes, las medidas Trump-Tillerson podrían beneficiar a las personas renuentes a las reformas por limitadas que estén siendo. Parecen destinadas a satisfacer caprichos viscerales, con menosprecio a la política de visión larga que procuraba expandir los intereses de Estados Unidos, y contribuir al bienestar del pueblo y el advenimiento de la democracia en Cuba.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.