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Cuba y Estados Unidos después de Obama

08/11/2016 5:44 AM CST | Actualizado 08/11/2016 7:44 AM CST

Eythel Aracil

Barack Obama se ha esforzado en hacer irreversible su legado histórico del cambio de la política contraproducente mantenida por Estados Unidos hacia Cuba durante más de 55 años, y facilitar la continuación de su diplomacia pueblo a pueblo y de comprometimiento entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba. Su sucesor, a partir del 20 de enero de 2017, dispondrá de la Directiva Presidencial de Política sobre la Normalización entre Estados Unidos y Cuba emitida el 14 de octubre, 6 paquetes de modificaciones normativas al programa de sanciones a Cuba y la petición al Congreso de que levante el embargo, respaldada ampliamente por todos los sectores norteamericanos. Obama es la personalidad más admirada dentro de Cuba. Sin embargo, el gobierno cubano podrá estimular o entorpecer el avance de las oportunidades y la normalización de las relaciones bilaterales.

La abstención del gobierno de Estados Unidos en la votación del proyecto de resolución sobre la condena al embargo norteamericano a Cuba en la Asamblea General de ONU, el 26 de octubre, es consistente con la solicitud del presidente Obama al Congreso para su levantamiento, y el respaldo de 191 países frente a los 2 votos en contra de Estados Unidos e Israel en 2015. Asimismo, debilitó la coartada de los dirigentes cubanos para achacar todos los problemas económicos al bloqueo, que en primera instancia son resultados de sus fracasadas políticas económicas, la privación a los cubanos del libre ejercicio de sus derechos políticos y la represión a las personas que expresen opiniones distintas a la oficial.

Las autoridades cubanas han reaccionado con la misma retorica agresiva utilizada desde 1959, demostrando su incapacidad para afrontar la esperanza y gratitud de la mayoría de la población a las medidas de Obama y el efecto de las palabras pronunciadas el 22 de marzo pasado ante Raúl Castro, quien reiteradamente lo había elogiado desde el 17 de diciembre de 2014. Aún el gobierno no acelera la implementación de las medidas emitidas por el presidente Obama, mientras sus promesas de cambios pierden credibilidad entre la población agobiada por el anuncio de Raúl Castro sobre el recrudecimiento de las dificultades económicas en julio pasado, y el incremento de los controles a las actividades privadas permitidas.

(VIDEO: El histórico discurso de Barack Obama en el Gran Teatro de la Habana).

Cuando el embargo sea levantado, probablemente Cuba no esté preparada para asimilar las oportunidades por el inmovilismo de las autoridades y la lentitud en resolver la compleja crisis económica, política y social actual.

El bloqueo interno cubano es férreo, y su desmontaje es obstruido por dirigentes entrampados en el terror a los cambios y a perder sus posiciones, la desconfianza, y la carencia de conocimientos y experiencias.

Ciertamente el entramado legislativo estadounidense es enrevesado, pero el bloqueo interno cubano es férreo, y su desmontaje es obstruido por dirigentes entrampados en el terror a los cambios y a perder sus posiciones, la desconfianza, y la carencia de conocimientos y experiencias. Las reformas económicas han sido limitadas y lentas, no existen productos que exportar, ni liquidez para pagar los compromisos internacionales. Las inversiones extranjeras son pocas, se carece de personal experimentado, infraestructura y PYMES para apoyar la gestión del todopoderoso Estado cuajado de empresas descapitalizadas y sin contabilidad adecuada, sobrecargado de personal desmotivado, en un país con un mercado de 11 millones de personas sin poder adquisitivo.

Sin embargo, el cercano levantamiento del embargo ha estimulado la condonación de las deudas acumuladas desde que Cuba dejó de pagar en 1986, por los miembros del Club de París y otros países, y la posibilidad de utilizar los adeudos restantes en inversiones priorizadas por La Habana. Las empresas extranjeras buscan posicionarse antes de la eliminación del embargo, que actualmente las penaliza, y que abría la presencia de las competitivas empresas norteamericanas.

La Directiva Presidencial Política sobre Cuba resume la visión para la normalización de las relaciones, guiada por los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y "refleja el apoyo a un crecimiento económico de amplia base, la estabilidad, el aumento de los lazos entre personas, y el respeto a los derechos humanos y valores democráticos en la región". Desde 2009, el presidente Obama comenzó las medidas para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la población en Cuba y el reencuentro entre los cubanos y los norteamericanos. Siempre expresó que procuraba los mismos objetivos pero con distintos métodos a los utilizados por la política aplicada durante 54 años sin obtener los resultados deseados.

El presidente cubano aceptó el reto, debido a la imposibilidad de gobernar un país quebrado, que perdió el sostenimiento de la Unión Soviética y pierde el de Venezuela, sin encontrar benefactores similares en las condiciones internacionales modificadas radicalmente mientras la revolución cubana continuaba atrincherada. El mundo se ha abierto a Cuba y, como reclamó el Papa Juan Pablo II durante su visita en 1998, Cuba debe abrirse al mundo y sobre todo a los cubanos. Raúl Castro tiene la oportunidad de hacerlo antes de concluir su mandato como primer secretario del Partido Comunista en 2021.

La Habana, 30 de octubre de 2016

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.