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3 crisis humanitarias a las que el mundo debe prestarle más atención en 2017

Este año vimos Alepo, Mosul y lo que la crisis de los refugiados detonó. Pero hay otras historias de conflictos que no se han contado.

04/01/2017 5:20 PM CST | Actualizado 04/01/2017 5:20 PM CST

Giles Clarke via Getty Images
In 2016, the world failed to properly acknowledge some dire situations.

Conforme se acababa 2016 vimos cómo ciudadanos ensangrentados y heridos evacuaban Alepo; cómo familias inocentes luchaban para sobrevivir en la zona de guerra urbana de Mosul sin rutas de escape; y cómo se siguen ahogando refugiados en su penosa travesía en el Mediterráneo. Trágicamente esas son apenas un puñado de historias de las muchas que devastaron al mundo en los pasados 12 meses.

El año terminó con unos 65 millones de personas, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, arrancadas de sus hogares, principalmente debido a la guerra, el descontento social y los brotes insurgentes rebeldes. Luego de aumentos anuales estables, la ONU anunció recientemente una solicitud histórica de 222 miles de millones de dólares en 2017 para auxiliar a 93 millones de personas en 33 países. Grupos de ayuda humanitaria como Mercy Corps, mi organización, están pasando por los más serios apuros en su historia.

Y si bien de vez en cuando una sola foto consigue detener al mundo para que preste atención, mucha gente en las primeras líneas del conflicto nunca podrán contar sus historias. Además de Siria, Irak y la crisis del Mediterráneo, aquí hay tres crisis humanitarias que no podemos ignorar en 2017:

Yemen

Courtesy of Mercy Corps
A father carries home his monthly ration of food items provided by Mercy Corps through its voucher system that works with local food suppliers in Haymah Kharijiyah, Sanaa governorate.

Yemen es una nación que cada día despierta con profundos dolores.

La cantidad de personas que enfrentan situaciones que amenazan sus vidas es tan elevada que va más allá de la comprensión. Más de la mitad de la población, unos 14 millones de personas, no sabe si al día siguiente tendrá algo de comer. Más de 19 millones de personas no tienen acceso a agua. Y eso es solo en cuanto al costo humano. En los dos últimos años de conflicto violento entre el gobierno y las fuerzas de oposición, la infraestructura, desde centros de salud a escuelas y sistemas de transporte, ha quedado devastada.

A pesar de las complicaciones y los opacos motivos políticos de las partes internacionales, incluyendo Arabia Saudita, Estados Unidos y la ONU, los niños atrapados en esta entramada red son víctimas de abuso de derechos humanos completamente olvidados por el mundo. No hubo entre estos jugadores un acuerdo en las decisiones sobre el destino de los menores.

Yemen necesita muchas cosas, como el cese de las hostilidades y un respeto fundamental por las vidas de los inocentes, como lo garantizan la Convención de Ginebra. Y, más importante, necesita que el mundo mire su tragedia y se enfoque en conseguir soluciones. Como mi colega Maia Baldauf, quien ha pasado mucho tiempo en Yemen, escribió en un texto el año pasado, Yemen: "es a menudo el país más mencionado como el favorito de muchos viajeros, más que otro lugar que yo haya visitado. Al mismo tiempo se necesita tanto el auxilio humanitario que salva vidas como llamar la atención de la comunidad internacional, para crear un mejor Yemen".

Sudán del Sur

ALBERT GONZALEZ FARRAN via Getty Images
Shaggier Gabriel, a displaced man residing in the United Nations Protection of Civilians (PoC) site in Malakal, South Sudan, sits on his former bed in a burnt and looted area, on Feb. 26, 2016.

En 2011, Sudán del Sur se convirtió en una nación independiente con mucha esperanza y promesas, pero para fines de 2013 se consumió en un conflicto mortal y amargo. Durante el año pasado, el país ha padecido una espiral negativa conflictiva, con severos actos de violencia en contra de las mujeres y niños. En un reporte de 2016, Sudán del Sur desplazó a Afganistán como el lugar más peligroso para las labores de los trabajadores de asistencia.

Más de 1 millón de personas ha salido de Sudán del Sur para vivir como refugiados en países vecinos, lo cual constituye el mayor flujo de refugiados del continente. Dentro del país, la mitad de la población carece de alimento suficiente, una cifra que se ha duplicado en un año. Unas 7.5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y protección.

En un país que mide lo mismo que Francia y con solo seis autopistas troncales, una de las cuales está pavimentada, los trabajadores de asistencia hacen lo que pueden para ayudar a quienes lo necesitan. Miembros del equipo de Mercy Corps a menudo avanzan con dificultad con el agua hasta la cintura, o trepan por horas, con lluvia o bajo el sol, para llevar suministros a las familias.

"Más que nada, necesitamos paz en Sudán del Sur, una paz firme, segura y duradera", dijo mi colega Deepmala Mahla, directora de Mercy Corps en Sudán del Sur. "En 2017 necesitamos ver un renovado compromiso de la comunidad internacional con el país más joven del mundo para que siga de pie".

Cuenca del lago Chad

Corinna Robbins for Mercy Corps
Aisha, 30, (blue hijab) in Biu, Borno State Nigeria. She and her four children were displaced 3 years ago after Boko Haram raided her village and killed her husband and two brothers.

Hace cinco años, el mundo contempló como espectador la sequía que provocó una hambruna como consecuencia de la cual murieron más de 250 mil personas en Somalia. Ya en 2017, estamos a punto de tener otro desastre, esta vez en África occidental. A lo largo de los países de la cuenca del lago Chad: Níger, Nigeria, Camerún y Chad, el extremismo violento, la sequía y los desplazamientos de gente a gran escala se han conjugado para crear una crisis humanitaria masiva. La insurgencia violenta de Boko Haram ha desplazado a más de 2 millones de personas y unos 9 millones más necesitan ayuda humanitaria. Esa cifra supera la población de ciudades como Nueva York y Londres. En diciembre del año pasado, la Unicef alertó sobre los 400 mil menores del noreste de Nigeria, el epicentro de la crisis, que están en situación de hambruna y que 80 mil de ellos morirán si no se les atiende.

Un funcionario de la ONU recientemente describió esta situación regional como "tan mala como se ve", y afirmó que solo una vez en 20 años había visto una crisis peor. Esta crisis ha recibido muy poca atención a pesar del enorme número de gente afectada.

"Aunque es una de las mayores crisis humanitarias en África, no tiene el perfil ni la publicidad y urgencia que ameritan sus dimensiones", dice Adrian Ouvry, director de respuesta humanitaria de Mercy Corps en la región.

Mahmud Rslan/Anadolu Agency/Getty Images
De vez en cuando una sola foto provoca que el mundo se detenga y preste atención. Como la del niño Omran en Siria.

Las crisis en Yemen, Sudán del Sur y la cuenca del lago Chad son solo tres de muchas que tendremos en nuestro radar y es muy probable que se deterioren en estos 12 meses. A pesar de la crónica falta de fondos, Mercy Corps se aboca a atacar las tres crisis humanitarias, auxiliando a más de 1 millón de personas con alimentos, agua, obras de sanidad, higiene y otras formas de ayuda.

Esperamos que en 2017, en un mundo cada vez más conectado, se preste una mayor atención a los muchos millones de personas que luchan cada día para sobrevivir y encontrar soluciones para la construcción de un mejor futuro para ellos y sus hijos.

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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