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Confesiones de una princesa profesional de Disney

23/01/2018 7:00 AM CST | Actualizado 23/01/2018 9:42 AM CST
Cortesía de Melody Rickets

Cuando interpreté el papel de Bella en una producción amateur de La Bella y la Bestia a los 13 años cumplí uno de mis sueños. Entonces, si me hubieran dicho que algún día interpretaría a Bella (además de muchas princesas más) profesionalmente frente a cientos de niños y sus padres como actriz de princesas Disney para fiestas en Los Ángeles, no lo hubiera creído.

A veces, todavía me cuesta trabajo creerlo, y lo he estado haciendo por tres años.

Durante este tiempo he sido prácticamente todas las princesas (caucásicas) que te puedas imaginar... Cenicienta, Ariel, Rapunzel, Aurora, Bella, Blancanieves, Campanita (aunque no sea princesa), Alicia (de Alicia en el país de las maravillas, que tampoco es una princesa), y Ana y Elsa de Frozen.

La princesa más popular es Elsa, sin lugar a dudas. De cualquier modo, a mí me contratan más como Bella. Ella siempre ha sido mi compañera.

Entonces, tal vez se pregunten: ¿Qué significa ser una princesa Disney viajera? Lo admito... no siempre es glamoroso.

Por ejemplo, deberían ver mi auto. ¿Han visto la escena de Cenicienta donde el hada madrina transforma la calabaza en un carruaje? Bueno, pues es todo lo contrario.

Durante el fin de semana, mi auto es el carruaje después de que el reloj marca las 12 y los caballos atropellan la calabaza. Hay vasos de Starbucks, bolsas de comida rápida, páginas para colorear usadas, animalitos de peluche, varitas mágicas, alas de juguete, apenas puedo sentarme en el asiento del conductor con mi falda de tres olanes y mis enaguas.

Cortesía de Melody Ricketts

Viajar de y hacia las fiestas para las que me contratan es todo un reto, sobre todo en Los Ángeles. La mayor cantidad de fiestas que he hecho en un solo día es tres. No sé qué es peor, lidiar con las miradas de la gente cuando entro a algún lugar para cambiarme, o sufrir para cambiarme en el asiento delantero de mi auto.

Una vez, como Elsa, estaba en la línea del Starbucks y un hombre se acercó por detrás de mí y me susurró al oído: "¿Y si hacemos un muñeco?" También intentó (o sea: INTENTÓ) arreglar mi zipper, que, aparentemente, se estaba bajando. Cabe resaltar: este hombre era un policía. Qué horror.

Algunos hombres definitivamente te sexualizan por el trabajo. He recibido una gran cantidad de comentarios grotescos, en persona y en línea. La peor parte es que no me puedo defender como me gustaría cuando tengo puesto el disfraz, porque debo mantener la interpretación del personaje. Una vez, cuando era Aurora, un adolescente hizo un comentario indebido sobre mis partes traseras. Tuve que controlar de pintarle dedo mientras me alejaba silenciosamente.

Cortesía de Melody Ricketts

Arreglarse para una fiesta toma alrededor de dos horas, depende del disfraz. Este es el proceso: recoger cabello con pasadores, meterlo en el gorro, ponerse la peluca con pasadores y mucho cuidado (no se debe jalar el frente o el fleco de la peluca), maquillaje, lentes de contacto de color y muchas capas de ropa, incluyendo corsés de verdad.

Las compañías para las que trabajo me proporcionan todos los disfraces, accesorios y pelucas; de todos modos, yo consigo mi propio maquillaje, lentes de contacto de color y los artículos más personales, como medias, gorros para peluca y zapatos de los personajes. Los gastos del maquillaje son altos, pero para ser honesta, nunca me he tomado la molestia de ver cuánto gasto. Uno de estos días pondré atención en lo importante que es tramitar los impuestos de gastos por el trabajo... pero hoy no es ese día.

Los corsés son lo más difícil de poner. Gracias al cielo, a veces alguna de mis roomies está en casa y me ayuda.

Una de mis historias favoritas es el día en que mi hermana, que también es una princesa Disney profesional, y yo tuvimos dos fiestas de Elsa y Anna. (Yo era Elsa con corsé) Entre eventos, ella y yo nos cambiamos y fuimos a comer. Pedí una hamburguesa con chili porque, claramente, estaba muriendo de hambre y no estaba pensando correctamente. Cuando intenté ponerme de nuevo el corsé, no podía entrar él. Si mi hermana no hubiera estado ahí para empujar, jalar y apretarme, no sé qué hubiera hecho.

Cortesía de Melody Ricketts

La aspecto del maquillaje en este trabajo es emocionante para mí, porque desde que tengo 10 años me encanta el maquillaje. Mis habilidades han mejorado drásticamente desde que empecé a hacer fiestas de princesas. Incluso ahora maquillo profesionalmente en ocasiones y hago tutoriales de maquillaje (para la vida diaria y de princesa) en un canal de YouTube (Melody Ricketts), todo gracias al apoyo y motivación de los increíbles seguidores en mi Instagram de princesa, @melodysprinceslife.

Todo comenzó para mí cuando contrataron a mi hermana Mónica en Smile and A Song Princess Parties, una compañía que provee princesas para fiestas aquí en Los Ángeles. Había soñado con mudarme a LA durante años y estaba esperando una oportunidad para unirme a ella, después de dos años, cuando Joanna, la dueña, estaba buscando más actores, acepté el puesto inmediatamente.

No solo era la oportunidad perfecta para mudarme a LA y tener seguridad financiera de inmediato, siempre me ha encantado trabajar con niños como niñera o nana, y las películas de Disney habían sido una parte importante de mi vida. Siempre había soñado con ser una princesa de Disney en un show de Broadway.

Cuando acabé la escuela, empaqué mis cosas y me despedí de mi gata Katie, después me fui de Minden, Nevada, y conduje mi Audi A4 por más tiempo que nunca para convertirme en una princesa de Disney profesional y residente de Los Ángeles. ¡¿Qué?!

Nunca me salgo del personaje, incluso si solo estoy hablando con adultos o despidiéndome de los padres.

Normalmente trabajo en fiestas los sábados y domingos. El trabajo es de medio tiempo, pero cubre la renta. No es totalmente consistente, por lo que también trabajo medio tiempo como niñera y puedo trabajar como fotógrafa, maquillista y cantante.

Una de las partes más estresantes de una fiesta es estacionarse antes de que empiece, cuando los invitados se estacionan cerca de mí. Entonces estoy ahí: una princesa, sentada en un Nissan, tomándome selfies y videos tontos con un iPhone. ¡No quiero que los niños vean eso! Padres, si están con su hijo y ven a una princesa agachándose y escondiéndose en su auto, por favor no golpeen su ventana, pidiendo una foto a gritos. Simplemente no queremos arruinar los sueños de su hijo.

Cortesía de Melody Ricketts

¿Qué es lo que hago en las fiestas? Básicamente, son de 60 a 90 minutos (lo más que he hecho son cuatro horas, pero era para la hija de una celebridad). Platico con los niños, cuento historias interactivas con canciones, clases para príncipes y princesas (pasos de baile, modales, saludos y reverencias), hojas para colorear, fotos, y el favorito de todos, maquillaje. (No soy una experta, pero puedo hacer un gran Olaf y una forma en espiral que inventé que vuelve locos a los niños).

La integridad de los personajes es muy importante para mí. Encuentro extremadamente importante representar a los personajes exactamente como son en sus películas y tan clásicos como sea posible. Esto puede ser un gran reto dependiendo del ambiente (algunos salones de fiestas tienen muchos juegos), además, en la "vida real", soy un poco torpe y rarita.

Evito usar palabras modernas o referirme a cualquier cosa que implique tecnología moderna, y finjo demencia cuando adultos y adolescentes me distraen para que hable de cosas que una princesa de Disney definitivamente no sabría.

Cortesía de Melody Ricketts

Los niños me mantienen en alerta respecto a esto, me hacen preguntas capciosas como "Ariel, ¿por qué tienes aletas y pies?" o "Elsa, ¿puedes hacer nieve ahora mismo?" o "Rapunzel, ¿cuál es tu apellido?", esto mantiene mis habilidades de improvisación y confianza listas.

Nunca me salgo del personaje, incluso si solo estoy hablando con adultos o despidiéndome de los padres. Esto hace que la experiencia se vuelva más auténtica y mágica para todos los involucrados.

Lo tengo que decir, la mejor parte del trabajo son los niños, sean 5 o 40. He sido nana y niñera desde que estaba en secundaria, y siempre he adorado a los niños. Amo sus mentes brillantes y corazones puros. Siempre hacen que la magia se vuelva real para mí. Casi siempre me hacen llorar con las cosas que dicen o hacen, y me mantienen riendo.

Finjo demencia cuando adultos y adolescentes me distraen para que hable de cosas que una princesa de Disney definitivamente no sabría.

También, ver adultos que se involucren mucho hace que sea mejor. Los niveles que estas personas alcanzan para convertir sus casas en cuentos de hadas es especial y hermoso.

Una de mis interacciones favoritas fue cuando estaba posando con una niña de 3 años. Su mamá le dijo, "¡Sonríe, amor!" y la niña le contestó, en un tono muy severo: "NO. Voy a estar enojada, siempre".

Otra de mis favoritas fue cuando era Cenicienta y estaba posando con un niño pequeño disfrazado del Príncipe Encantador. Le pregunté que si podía besar su mejilla y me dijo que sí, y entonces, mientras se tomaba la foto, volteó su cabeza y me besó de lleno en la boca. Los padres y yo moríamos de risa.

Cortesía de Melody Ricketts

No siempre es fácil tener un trabajo en el que verse "perfecta" es tan importante. Definitivamente es difícil para mí, y para muchas de nosotras, por supuesto, sobre todo tomando en cuenta los problemas de la autoestima todos los días. Por ejemplo, yo soy un poco más grande que la mayoría de las chicas que trabajan para estas compañías y a veces es complicado ponerse los disfraces. La mayor parte del tiempo ni siquiera puedo cerrar las faldas y tengo que tener fe en que los corsets que pongo encima de ellas las mantenga en su lugar.

Tengo que reflexionar mucho en esto. Cuando me siento demasiado grande o siento que no soy lo suficientemente bonita o que mi maquillaje no es tan perfecto como el de las otras chicas, tengo que tomarme un momento para respirar y recordar que mi trabajo es entretener a los niños y hacerlos felices y llevarles la magia de Disney. Hago lo mejor que puedo y eso es lo que realmente importa.

Chris Gardner

Honestamente podría hablar de esto indefinidamente. Aunque todavía tengo que hacer callo, pero creo que nunca lo lograré, sin importar a cuántos niños salude o cuántas veces más tenga que cantar Let It Go. Es un trabajo muy especial y me siento bendecida con esta oportunidad. Esta es la razón por la que me mudé a Los Ángeles con mi hermana, para hacer una carrera, hacer muchas relaciones, tener muchos recuerdos y amigos.

Nunca he pensado si soy lo suficientemente buena para hacer lo que hago, pero retomando las palabras del propio Walt Disney, "Es bastante divertido hacer lo imposible". Y creo que lo único que necesitaba en realidad era "fe, confianza y polvos mágicos".

* Este texto se publicó originalmente en inglés en 'HuffPost' EU y posteriormente se tradujo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.