EL BLOG

Cómo enterarse de todo sin tener que hablar con nadie

27/11/2016 8:00 AM CST | Actualizado 27/11/2016 8:00 AM CST
Getty Images/iStockphoto

En un avance tecnológico que nos va a cambiar la vida a todos, una empresa austriaca ha encontrado la forma de monitorear la salud de las vacas internamente. Se trata de un sensor que, desde dentro del animal, recoge y transmite al usuario una serie de datos por vía inalámbrica (evidentemente). Una vez implantado en el estómago de la vaca, el aparato envía al ganadero los datos básicos de temperatura, niveles de pH y otros parámetros, en tiempo real, 24 horas al día. Incluso avisa si la vaca está preñada.

Así, en su computadora o teléfono, el ganadero puede ver el estado de su vaca sin tener que levantarse de la cama, ni enlodarse los zapatos, ni vivir siquiera en el mismo país. Tampoco es necesario darle mantenimiento (al aparato; a la vaca, sí): la pila dura cuatro años, y ella misma avisa cuando se tiene que cambiar.

Las aplicaciones de este hallazgo son infinitas. Para empezar, podríamos adaptarla a nuestras mascotas: sería muy útil poder seguir de cerca la salud de nuestros perritos, por ejemplo, sin tener que llevarlos al veterinario ni tentarles la nariz, ni levantarles las orejas, ni preguntarles por qué no comieron sus croquetas y esperar con infinita paciencia que nos contesten.

El único problema que podría surgir es este: también los demás sabrían, todo el tiempo, cómo estamos nosotros.


Pero la aplicación más atractiva es, por supuesto, el poder monitorear continuamente el verdadero estado interno de nuestros seres queridos. Los niños ya no podrán inventar que les duele la panza, ni sumergir el termómetro en agua caliente para aparentar una calentura con tal de no ir a la escuela, tal y como se hacía cuando yo era niña. (No dije que yo: dije que eso hacían otros niños, que quedarán para siempre en el anonimato).

Las mujeres ya no podrán decirles a sus parejas masculinas que están o no están embarazadas (ambas mentiras bastante comunes), ni tampoco no decir nada. Asimismo, ni la menstruación ni los múltiples malestares que (algunas) mujeres utilizan para esquivar el sexo les seguirán sirviendo de pretexto. Por su parte, los hombres ya no podrán ocultar los problemas de salud que suelen guardarse porque les da pavor ir con el médico.

Lo más interesante será, por supuesto, ir un poco más lejos en la tecnología yencontrar la forma de monitorear y transmitir los estados de ánimo de la gente que nos rodea. No debería ser tan difícil, si se incluyen parámetros hormonales y, en futuro, la química y actividad eléctrica del cerebro. Así podremos conocer, con un sencillo click, lo que de veras están viviendo nuestros seres queridos.

Al salir del trabajo, podremos checar de antemano si nuestra pareja está de buen humor o no, y decidir si queremos regresar a casa o hacer otra cosa. Con solo mirar el teléfono, podremos detectar si los miembros de la familia están estresados, si tienen hambre o están cansados, y tomar las medidas evasivas que se requieran.

Ya no tendremos que navegar a ciegas en nuestra propia casa, sin tener la menor idea de lo que está pasando, e intentar adivinar el estado de ánimo de todos. De hecho, podremos ahorrarnos por completo la comunicación interpersonal: será suficiente monitorear constantemente nuestro teléfono. Este es sin duda el mayor atractivo para los que, ya desde ahora, estamos hartos de tener que hablar con la gente para saber cómo está.

via GIPHY

El único problema que podría surgir es este: también los demás sabrían, todo el tiempo, cómo estamos nosotros. Esto podría ser un desastre si queremos ocultar nuestros sentimientos. Claro, también tendría sus ventajas: ya no tendríamos que decir lo que nos pasa, ni dar explicación alguna de nuestra conducta. Eso también nos ahorraría muchísimo tiempo y esfuerzo.

Solo queda una pregunta, la que siempre surge cuando llega una nueva tecnología: ¿Qué vamos a hacer con todo ese tiempo libre, y esa energía no gastada en tonterías como hablar con nuestros prójimos? La respuesta seguirá siendo la misma de siempre: vamos a aprovechar todo ese tiempo ganado para inventar aún más tecnologías que nos van a ahorrar aún más tiempo. Por mi parte, me iré a platicar con las vacas, que me caen muy bien, y que ya para entonces se sentirán muy solas.

También te puede interesar:

- Cómo me volví fan de la realidad.

- La mitad de tus amigos no te quiere.

- Cómo usar las armas de seducción masiva.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.