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Cómo el yoga te ayuda a pensar de manera más sana

21/06/2017 9:00 AM CDT | Actualizado 21/06/2017 4:02 PM CDT

Nuria Lagarde

La primera impresión de una práctica de hatha yoga puede ser la de una serie de ejercicios físicos más o menos complicados, llena de estiramientos, acrobacias y nudos.

Al principio, a pesar de que los maestros nos piden estar tranquilos y nos hablan sobre la respiración y la atención concientes, parece imposible coordinar los movimientos con esas inhalaciones y exhalaciones largas y pausadas, a través de las cuales nuestra mente va a poder relajarse y nuestro cuerpo va a ser "solo una herramienta para alcanzar el enfoque y la atención plena".

La realidad es que las primeras prácticas son agotadoras, el cuerpo duele y en vez de relajarse, la mente no para de preguntarnos qué estamos haciendo allí.

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"Si nunca has hecho yoga, date la oportunidad de conocer esta disciplina y de ver que, más allá de una moda pasajera, es un sistema de salud y bienestar".

Sin embargo, una vez que logramos superar esa primera etapa de cansancio, frustración y dolor, nos damos cuenta de que poco a poco el cuerpo empieza a estirarse, a fortalecerse y hay algo que nos hace sentir bien, cada vez mejor.

La frustración se convierte en reto: nos damos cuenta de que el cuerpo es capaz de cambiar y nuestro estado mental también.

Muchas veces me he cuestionado como practicante y como maestra de esta disciplina en qué radica esa capacidad de transformación del yoga, cómo una serie de posturas físicas puede generar cambios en tantos niveles.

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"Con constancia y disciplina, el autoconocimiento que genera nos hace personas más empáticas y sensibles a nuestras emociones y a nuestro entorno".

Ahora, gracias al interés de los científicos podemos tener una idea más clara de la incidencia de esta práctica en el cerebro.

Rick Hanson, neurólogo, practicante y maestro de meditación, nos explica en su libro Buddha's Brain que el cerebro genera conexiones neuronales de acuerdo a nuestro tipo de pensamientos más recurrentes. Esas conexiones son como los surcos que marca el agua cuando corre por un mismo lugar, son el camino más fácil y conocido para nuestra mente, el primero que va a tomar.

Por fortuna, de la misma forma en que podemos desviar el camino del agua, podemos entrenar la mente para generar otro tipo de pensamientos y por lo tanto crear nuevas conexiones que nos lleven a evitar la negatividad y el pesimismo. Este fenómeno se conoce como plasticidad neuronal.

Es ahí donde el yoga entra en acción.

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Como dijimos al principio, una vez que superamos la primera etapa de familiarización con las posturas y la dinámica de la clase, logramos enfocar nuestra atención en el momento presente, nuestros niveles de tolerancia a la frustración se vuelven más altos. Poco a poco tenemos una mejor disposición a los cambios o a las novedades, que en este caso toman la forma de posturas que antes considerábamos irrealizables. Buscamos nuevas soluciones para resolver algo que al principio parecía imposible.

En una clase de grupo, el hecho compartir la experiencia de la práctica, los logros o fracasos de ese día, genera bienestar y solidaridad. Nos permite ver a los demás y vernos a nosotros mismos desde una perspectiva lúdica en donde enfrentamos juntos nuestros miedos y nuestros avances. Intentar una y otra vez un movimiento o postura desarrolla y refuerza nuestra fuerza de voluntad y nuestra tenacidad.

El dominio de la respiración es un trabajo de años que, unido a las posturas, incide de manera directa en nuestro sistema nervioso, nos da energía y vitalidad.

Con el tiempo, nos damos cuenta de que la práctica se vuelve una meditación en movimiento. Con constancia y disciplina, el autoconocimiento que genera nos hace personas más empáticas y sensibles a nuestras emociones y a nuestro entorno.

Sin duda existen otras disciplinas que brindan estos beneficios y que se ajustan a las distintas necesidades de cada uno. Pero si nunca has hecho yoga, date la oportunidad de conocer esta disciplina y de ver que, más allá de una moda pasajera, es un sistema de salud y bienestar que ha trascendido el tiempo y las fronteras.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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