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"Vidas intensas", el eufemismo peligroso

19/01/2018 7:00 AM CST | Actualizado 19/01/2018 7:00 AM CST

Paul Natkin via Getty Images
Whitney Houston trabajando en Chicago el 31 de agosto de 1986.

¿Se han dado cuenta de los eufemismos que se utilizan para mostrar como aceptable o beneficioso lo que en realidad perjudica al cuerpo y/o a la mente? El consumo de alcohol, de tabaco, el juego, los excesos, la agresividad, la venganza, humillar a otras personas y, sin embargo, muchas veces se muestran como algo positivo, un lado "canalla" admirable, en lugar de errores, conflictos que hacen sufrir y que es mejor resolver.

Es muy común, en los medios y fuera de ellos, describir la vida de algunos artistas y actores como intensa y glamurosa. A su público le atrae mitificar primero a alguien, para luego convertirse en su seguidor. Y no quieren ver en su ídolo defectos o debilidades. Y los propios artistas temen que sus problemas afecten a su profesión, de manera que procuran ocultarlos. Llega a influir de tal manera esta mitificación, que se convierte en una especie de espejismo colectivo.

El espejismo truncado

De pronto, de forma inesperada, salta a los medios el fallecimiento de un artista, artista que se suponía feliz, por sobredosis de estupefacientes, como la cantante Whitney Houston. O por suicidio, como el humorista Robin Williams. Y el público queda conmocionado.

Son numerosos los casos entre cantantes e iconos del cine y la moda, véase Amy Winehouse, Kurt Cobain, Chester Bennington, Chris Cornell, Alexander McQueen, Lucy Gordon, Brittany Murphy, Brad Renfro... o los "míticos" Marilyn Monroe, Ernest Hemingway, Elvis Presley, Michael Jackson, Jim Morrison... que han fallecido por sobredosis o suicidio. No decimos que a las personas de estos gremios les ocurra más que a otras, pero su carácter de personaje público mitificado es un importante factor que produce el shock.

La muerte por sobredosis o el suicidio evidencia que una persona ha estado sufriendo intensamente, muy probablemente durante años. Sin embargo, tras la conmoción inicial, se suele decir que la vida de estas personas ha sido "intensa y apasionante".

Casi parece que han aprovechado la vida más que el resto, cuando en realidad esos eufemismos se refieren a problemas con adicciones, episodios de violencia contra otras personas, excesos, conflictos judiciales e incluso abusos... Y en muchos casos, detrás hay, además, trastornos psicológicos como depresión, estrés, ansiedad...

Sería muy extraño describir la vida de un recluso con estos mismos problemas, como una vida "apasionante e intensa". En realidad, en ambos casos, famosos o no, iconos del arte o anónimos, debería decirse que han sido vidas llenas de sufrimiento, atormentadas o con excesos, excesos debidos a conflictos psicológicos.

¿De dónde surge la distorsión?

Independientemente de su talento y su buen hacer en su profesión, la mitificación de personas con relevancia pública es un error que surge de la búsqueda de valía personal y seguridad psicológicas, generadas artificialmente por la idea de ser especial por el hecho de seguir al "mejor" ídolo.

Es evidente y muy intenso en adolescentes, con sus ídolos musicales o de otro tipo. Pero también en adultos, como ser fan de un equipo de futbol o admirador/a de un personaje famoso/a.

Los perjuicios

Además de la incomprensión, e incluso crítica, hacia esas personas que según la sociedad han alcanzado el éxito y, sin embargo, no se sienten felices sino más bien lo contrario; está la distorsión colectiva por la que ser famoso, o tener éxito y dinero, es la condición necesaria y suficiente para ser feliz.

Que escasee el dinero hace la vida más complicada, pero tener abundancia no es garantía de felicidad, no es suficiente para tener una mente equilibrada y ser feliz. La próxima vez que escuche de alguien aquejado de problemas con la droga, episodios violentos y suicidio, acuérdese de que esa persona ha sufrido mucho, no la mitifique por ser famosa, ni sueñe con emularla en esos aspectos negativos, más bien sea compasivo y procure no cometer sus mismos errores.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' España y ha sido editado.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.