EL BLOG

No dejemos que las dudas sean más grandes que la solidaridad

15/09/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 15/09/2017 6:00 AM CDT

ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM
Centro de acopio en la UNAM para los damnificados de Oaxaca y Chiapas luego del sismo del jueves 7 de septiembre.

Los mexicanos tenemos fama de decirnos solidarios, que seremos malinchistas pero que en las malas nos unimos. Me parece que a una semana de que se sacudió la tierra con uno de los terremotos de mayor magnitud que ha tenido México, este no solo devastó Oaxaca y Chiapas, sino que nos detonó el pretexto para hacer de un tema humanitario un tema político.

Desde las 8 de la mañana que arranca mi día en la escuela de mis niños, platicando con papás, pasando por la oficina y revisando mis redes sociales y chats de WhatsApp no me han dejando de llegar memes y malos comentarios que aseveran que para que los damnificados reciban ayuda necesitan apoyar a un candidato político, que el DIF y la Cruz Roja no están llevando víveres, que hay tráileres volcados, que además roban y que hay helicópteros que se caen. También, que para asegurar que llegue la ayuda, hay que ponerles mensaje de aliento a los damnificados en los empaques de los productos que uno mande.

Se ha vuelto un concurso de quién critica más. No podemos dejar a un lado el video de Anahí y las reacciones que este generó, como el hashtag #NotemetasconAnahi. Independientemente de si estés de acuerdo o no con ella, su filosofía de vida y rol actual, es una figura pública que sale a buscar a sus millones de seguidores para pedir apoyo. Es evidente que estamos juzgando las formas y no el fondo.

Pareciera que estamos siendo, por primera vez, muy disruptivos y boicoteando la ayuda humanitaria a través de las instituciones y de olvidarnos de ser solidarios.

Es evidente que estamos juzgando las formas y no el fondo.

Estoy de acuerdo con que tanto las instituciones de la sociedad civil como el gobierno tienen un gran reto en ser transparentes y rendir cuentas, pero pareciera que este terremoto ha sido un llamado a la sociedad a ser individualistas y olvidarnos, en lo colectivo, de ayudar a nuestros herman@s.

¿Será todo esto un reflejo del hartazgo de la sociedad hacia los políticos? ¿La reacción que estamos viviendo ante el terremoto fue el detonante de lo que vislumbraremos para las elecciones de 2018?

A pocas horas de que celebremos nuestra Independencia, una fecha en la que por muchos años nos unimos a cantar, celebrar y echar tequilas, vale la pena que nos unamos también en reflexión y que empecemos a difundir propuestas de ayuda y solidaridad. El impacto de las notas negativas, amarillistas y sin críticas bien fundamentadas —y que además son emitidas sin rigor intelectual— son enormes y no solo los damnificados son los que sufren, somos tod@s los mexican@s.

Este terremoto nos vino a sacudir a todos, nos vino a recordar que estamos enojados, que estamos hartos de temas como #LaEstafaMaestra, el #Fiscalcarnal y los robos de los huachicoleros, entre otros. Y es evidente que instancias como el DIF, Cruz Roja y otras organizaciones de la sociedad civil tienen aún retos, deben de profesionalizarse e institucionalizarse más para rendirle cuentas a la población con el objetivo de que creamos y confiemos en ellas.

Pero lo que no se vale es que toda la cultura filantrópica del país se desmorone como consecuencia de otros actos, que sin duda son SUMAMENTE importantes, pero que no deben de ser el catalizador para hacer de un tema de ayuda humanitaria un tema político.

Que este sacudón sirva de aliciente para regresar a la solidaridad y darnos cuenta qué nos molesta y de dónde viene. Para ser disruptivos, pero para bien.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.