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Estos son los regalos que dan felicidad

18/12/2016 9:02 AM CST | Actualizado 18/12/2016 9:03 AM CST
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Si eres muy organizado y ya compraste tus regalos de Navidad, tal vez este artículo no te sea muy relevante (y te admiro por saber planear con tiempo, es mi reto de toda la vida). Pero si, así como yo me he tardado en escribir algo que desde hace días quiero hacer, tú te has tardado en hacer tus compras navideñas, tal vez te interese saber que hay ciertos regalos que traen más felicidad que otros y que todavía estás a tiempo de escogerlos.

Las investigaciones de la psicología positiva revelan que hay tres grandes factores que contribuyen a la felicidad:

  • el disfrutar de los placeres de la vida
  • sentir que nuestra vida vale la pena y tiene propósito
  • tener buenas relaciones con otras personas.

Estas tres categorías nos dan ideas sobre los ingredientes de los buenos regalos: algo que se disfrute con los sentidos, algo que nutra el sentido de vida, y/o algo que fortalezca las relaciones interpersonales.

Las experiencias como los viajes son una muy buena inversión, porque las disfrutamos antes, durante y después.

Muchas estudios han demostrado que las experiencias que generan emociones positivas tienen un impacto más fuerte y más duradero en el bienestar que los objetos materiales. En otras palabras: que vale más invertir el dinero en experiencias que en cosas.

Por ejemplo, puedes regalarle a tu amigo una comida en ese restaurant nuevo que tiene muchas ganas de conocer, o regalarle a tu novia una ida al teatro, boletos para un concierto de su cantante favorito, o un paseo en globo; una familia pueden optar por hacer un viaje o pasar un fin de semana juntos a un lugar hermoso, como un regalo para todos.

Se ha visto que las experiencias como los viajes son una muy buena inversión, porque las disfrutamos antes, durante y después: cuando los estamos planeando, en el momento de vivirlos y después, al recordarlos. Con las cosas materiales se da un fenómeno bien conocido: la habituación, es decir, que nos acostumbramos rápidamente a ellas. El sweater nuevo nos hace sentir bien durante unos días, pero al poco tiempo ya no nos parece especial. Las experiencias como los viajes, fiestas, comidas, conciertos, etc. no se "desgastan", al contrario, cada vez que las recordamos reactivan nuestras emociones positivas.

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Otro tipo regalos que no se desgastan, sino que se multiplican, consisten en ayudar a alguien en nombre de la persona a quien le quieres regalar. Por ejemplo, si tu amiga es muy amante de los animales, puedes hacer un donativo a un albergue para perros a nombre de ella (y hacerle saber que lo hiciste). Si alguien cercano a ti tiene un ser querido con una enfermedad crónica, puedes donar a una fundación que se especialice en ese padecimiento; para tu primo súper verde, plantar un árbol en su nombre... Hay tanta gente necesitada en el mundo y tantas buenas organizaciones que ayudan, que hay mucho de dónde escoger (además, en casi todos los casos, lo puedes hacer por internet).

Como he descrito en otro artículo, una de las celebraciones más memorables a las que he ido fue el cumpleaños de una amiga en el que cada una de las invitadas hizo un donativo a nombre de ella y a la hora de "abrir" los regalos le decían a qué causa habían donado y por qué la conectaban con ella.

Con las cosas materiales se da un fenómeno bien conocido: la habituación, es decir, que nos acostumbramos rápidamente a ellas.

Hay investigaciones que han observado que cuando alguien hace un donativo, se le activan los centros de placer del cerebro y hay mucha evidencia de que estamos "cableados" para querer ayudar a los demás. Este tipo de regalos traen felicidad porque ayudan al receptor a conectarse con cosas importantes, más allá de sí mismo. Aun los niños muy pequeños comparten y tratan de ayudar a los que ven sufrir, pero creo que a ellos es mejor regalarles experiencias concretas porque un donativo es algo abstracto.

Hasta ahora hemos hablado de cómo gastar el dinero para regalar bien sea experiencias o contribuciones a causas significativas. También se pueden hacer regalos que no cuesten dinero: regalar nuestro tiempo, que no es menos valioso que el dinero.

Me atrevería a decir casi casi es más valioso, también es un recurso limitado y dedicárselo a alguien es mostrarle que es una persona importante para nosotros. Si no tenemos muchos fondos, podemos regalarle a nuestros sobrino una mañana dedicada exclusivamente a él y llevarlo al zoológico, o darle un día completo a una amiga para ayudarla a pintar su departamento, arreglar sus clósets, o a cocinar.

Hay investigaciones que han observado que cuando alguien hace un donativo, se le activan los centros de placer del cerebro.

Mi querido profesor Mihaly Csikszentmihalyi dice "el tiempo es la moneda de la vida". Conforme nos hacemos mayores nos damos más cuenta de lo cierto que es esto, por eso el regalo de nuestro tiempo puede ser algo especialmente valioso para la gente mayor, como los abuelos (pero bueno para todas las edades).

(VIDEO: Mihaly Csikszentmihalyi habla sobre el secreto de la felicidad).

Si nuestro regalo es una actividad compartida o algo especialmente significativo para quien lo recibe, fortalece la relación con esa persona. Lo mismo sucede si lo que le damos simboliza o celebra esa relación. Por ejemplo, si le hacemos un álbum de fotos que ilustre la historia de esa amistad, o un video que sea una crónica de los mejores momentos de la misma.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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