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Por qué digo adiós indefinidamente al Vive Latino

16/03/2017 10:00 PM CST | Actualizado 17/03/2017 1:42 PM CST

DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

Querido Vive Latino:

No puedo negarlo, durante una década tú y yo tuvimos muy buenos ratos. Desde el comienzo sabía que tenía suerte de poder disfrutarte, mis mayores me lo hicieron saber recordándome de la censura post Avándaro que terminaste con tu existencia. Gracias a ti vi a grandes actos hispanoparlantes e internacionales, experimenté sentir al Foro Sol vibrar (valga el cliché) y entendí el concepto "psicología grupal". Me hiciste padecer calor, sed, frío y cansancio (mucho cansancio), pero todo eso fue elección propia con tal de experimentar todo lo que musicalmente tenías que ofrecer.

Disfruté de todo lo que pasaba en tus escenarios: a Santa Sabina embrujando multitudes, Monocordio con sus distintas alineaciones y el emocionante regreso de Caifanes. Me permitiste echar el bailongo con El Gran Silencio, observar la evolución como artista de Julieta Venegas y ver cómo el cielo se pintaba de colores con vasos de cerveza durante el set de Jarabe de Palo.

(VIDEO: Así suena Vive Latino)

Me dejaste disfrutar actos que pensé jamás disfrutaría tanto en un Vive, como Chemical Brothers, Arcade Fire, Die Antwoord y Marky Ramone; y por encima de todo, conocí a muchos artistas que no tenía ni idea que existían y que he visto crecer a lo largo de los años, pero también desaparecer... No importa, cuando me pongo nostálgica puedo decir que los vi en el Festival Iberoamericano de Cultura Musical.

No me gustaba ver chichis en tus pantallas, pero maduré muchísimo al convivir con gente diferente a mí en casi todos los sentidos menos uno: nuestro amor por la música. Tú unes como ningún festival en México a adolescentes, adultos, familias, rockeros, fresas, skatos, punks, metaleros, mujeres y hombres... Y eso es algo que espero nunca se pierda. En su momento fuiste plataforma para actos musicales cuasi desconocidos y apostaste por ser quien marcaba la pauta de tendencia sin ignorar las letras pequeñas.

Diez primaveras después de conocerte decido terminar contigo, y me gustaría decir que soy yo y no eres tú, pero sería una mentira. Este año cumples 17 años y me apena decir que ya no eres inocente y no amo tus errores, que creo que es hora de que seas mejor.

Sé que tus fanáticos no te lo dicen y mis colegas periodistas rara vez lo mencionan, que tal vez algunos reprobarán mi sentir. Aunque sigas agotando entradas, pareces un festival novato. Eres quizá el evento más importante de música en nuestro idioma y no encuentro excusa para que no cambies las cosas que le restan a tu grandeza.

Los problemas son muchos, pero hay dos que para mí son imperdonables. En primer lugar, tu incapacidad de dejar ir a los headliners que prontamente venden boletos, pero cuya aparición hacen parecer tu cartel disco rayado (o peor, de grandes éxitos). Yo sé que la nostalgia vende, que Café Tacvba, los Fabulosos Cadillacs, Zoé y Molotov merecen ser reconocidos, pero ¿en serio me vas a decir que no hay para más rotación? ¿Cuántas veces más el momento memorable de tu duración será musicalizado por "Chilanga Banda"? Sé que algunos dicen que "no hay propuestas fuertes" en nuestro idioma, pero yo creía en el poder de tus escenarios para fungir de semillero.


Por otro lado y en el espectro más grave [e innegable] está tu desdén hacia la seguridad de tus asistentes ¿O qué acaso nadie te ha dicho que las multitudes que buscan salir son de miedo y un verdadero peligro? ¿Cómo logras que Protección Civil del GDF no diga "basta"? No quiero especular, pero sí te diré que no conozco persona que en esos mares de gente, no haya pensado: "Solo por esto no vuelvo a un Vive Latino". Deberías de saber que es vergonzoso que seas el único festival de este tamaño que conozco, que no se preocupa ante todo de la seguridad de la gente. Y sí, "pinche niña fresita", pero créeme que esa situación es una tragedia en espera de ocurrir.

Así que a menos de que cambies, puedo asegurarte que no regresaré y es una decisión no negociable. Que tal vez soy el peor tipo de idealista, o inclusive me adelanto a decir que soy una "hipócrita" por tardarme tanto tiempo en escribir esto; por el lado más soez, habrá gente sinrazón que diga que simplemente "ninguna verga me embona"; diré que en efecto, tienen razón. Pero a tus diecisiete años no quiero que llegues a la edad adulta y digas que nadie te dijo que es hora de madurar y motivarte por algo más. Que sea por amor a México, nuestro idioma, a la música y a los músicos, pero sobre todo, por amor a tus fieles asistentes.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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