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One Love: la música cura el alma

05/06/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 05/06/2017 10:18 AM CDT
Getty Images/Dave Hogan for One Love Manchester
Pharrell Williams y Miley Cyrus durante el concierto One Love, el 4 de junio de 2017.

Ojalá pudiera comenzar este texto de una forma más positiva, pero a mí no me gusta mentir: el mundo se está yendo a la mierda.

El pan nuestro de cada día son los atentados a la democracia, la libertad, al medio ambiente y a la vida. Basta leer las noticias cada mañana para que sobren motivos de ser un cínico y no solo esperar un apocalipsis, sino también desearlo. La empatía tiene un precio muy caro, pues cobra en creces con ansiedad desmedida durante el día, y desvelos buscando respuestas o placeres infructuosos para aliviarla...

Me declaro culpable al decir que el último año mi pensamiento fluctúa más al lado "apocalíptico" (según la definición de Umberto Eco) y esto me turba, ya que yo de toda la vida había sido más del lado "integrado". No sé qué decirles, pero lo que sí sé es que si no me quedo en el lado oscuro me queda claro que es por un ritual que llevo ejerciendo casi 20 años: escuchar música incesantemente.

Me repugna el hecho de que haya quienes quieran dividir y privarnos de esa libertad para sentir la increíble felicidad que conlleva disfrutar un concierto.

Todos los días, sin excepción, le presto oído a un disco nuevo y a un disco que me gusta. Tengo incontables playlists: moods, años, estaciones y circunstancias. A veces escucho una sola canción cientos de veces durante semanas enteras y paso madrugadas saltando de video en video en YouTube para encontrar rarezas. El género es lo de menos, yo persigo el alivio que el humor me dicte.

Para mí, y estoy segura que para una buena parte de todos los seres humanos, la música expresa, acompaña, exacerba los sentimientos positivos y hace volar la imaginación, el corazón y los sentidos.

Tal vez la música no cura ni arregla pero, como un buen ungüento, nunca deja de traer alivio.


Es imposible negar que vivimos en un mundo lleno de tragedias. La última semana no solo son los muertos en los atentados de Londres, también hubo en Camerún, Filipinas, Irak, Yemen, Afganistán, Níger y Kabul. Son las fosas en Veracruz, los asesinatos a periodistas mexicanos y los feminicidios al por mayor. Pero tengo que admitir, que como a muchos, lo que pasó en Manchester Arena y en el Bataclán me horrorizo personalmente. Contar los conciertos a los que he ido, la ilusión con la que se llega a esos recintos y la intención tan pura que todos comparten: detener cualquier sufrimiento y simplemente pasarla bien en compañía de seres queridos con tu artista favorito.

Dicen que cuando sucede una tragedia, siempre hay héroes, y sí. Yo también digo que en este mundo que nos tocó vivir la única forma de no volverse clínicamente loco es encontrar momentos que nos permitan escapar. El hecho de que haya quienes quieran dividir y privarnos de esa libertad para sentir la increíble felicidad que conlleva disfrutar un concierto me repugna. Quizá dado el panorama es un poco superfluo, pero creo fervientemente que hoy más nunca necesitamos la música. Para mí, ese disfrute es una de las cosas que más humanos nos hace ser.

One Love, organizado por Ariana Grande tras los ataques en su concierto, no es un truco publicitario, es en todo su derecho una afirmación: hay muchas cosas que nos dividen, pero la música solo puede unir. Así que gracias Ariana por organizar una fiesta donde, aunque fuera por unas horas, todos nos volvimos integrados.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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