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Hugh Hefner, el editor

29/09/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 29/09/2017 9:51 AM CDT

Lucy Nicholson / Reuters
Hef, gracias por darnos una revista que en efecto se podía disfrutar por los artículos.

No es ningún secreto para los que me conocen quesufro de obsesiones editoriales: Rolling Stone, Vogue National Geographic, Vanity Fair y Playboy.

Cada una de esas revistas, representan para mí un producto que marcó la historia en la cultura popular de forma importante y que cada edición, sea un deleite visual y casi siempre uno en contenido. Obviamente, siempre es Playboy la que más sorprende que yo admire y hasta llegue a defender... En especial porque soy una férrea defensora de la equidad de género y para muchas feministas, eso es alta traición.

La cuestión con 'Playboy' es que siempre ha sido más que pornografía.

No entraré en la discusión de las fotografías de mujeres desnudas, ya que en mi opinión mientras no sean obtenidas en contra de la voluntad de las modelos, no puedo tener nada en contra de su reproducción. Esa es la verdadera libertad que quiero para mi género, aunque eso incluya una terrible cosificación y expectativas poco realistas del físico, no puedo reprobarlo.

Pero de regreso a mi idea: Playboy no solo era o es su centerfold, Hugh Hefner no tenía ojo editorial solo para un par de tetas, lo tenía para los escritores también.

¡Ah Hugh Hefner! Maldita sea su elección de mantener tanto secretismo. Su figura rodeada de mujeres llegó a opacar su talento como editor y eso es una lástima.

Cuesta creer que alguien diga "Compro Playboy por los artículos", pero los nombres que han pasado por sus páginas fungen como suficiente argumento.

13 escritores que fueron publicados en Playboy han ganado un Nobel, y la lista de autores es increíble; Margaret Atwood, Roald Dahl, Vladimir Nabokov, Norman Mailer, Kurt Vonnegut, Joyce Carol Oates, Gabriel García Márquez, Jack Kerouac, Ian Fleming, Ray Bradbury, Mario Vargas Llosa e innumerables periodistas...

Se dice que alguna vez Hugh Hefner comentó en una fiesta a sus conejitas que, de no ser por ellas, el sería editor de una revista literaria. Supongo que no era difícil ver las razones de muchos autores para publicar en la revista para hombres: pagaban bien y no había censura. Tal vez para nosotros que vivimos en la época de la libertad digital es difícil imaginar, pero durante décadas Playboy fue bastión de libertad de expresión, no solo por los desnudos, también por las palabras. Libró batallas que abrieron paso a una libertad mayor, si fue para bien o para mal, eso depende del compás moral y ético que cada uno tiene.

Hugh Hefner falleció ayer, 28 de septiembre a los 91 años. Su hijo, Cooper Hefner se queda al mando de un timón editorial que ya desde hace unos años le delegó Hugh. Recientemente la revista anunció que no publicaría más desnudos, para luego retractarse, pero la realidad es que la revista –como todas– está sufriendo una crisis. Y la figura de Hugh, también estaba pasando por una fuerte crisis de imagen y monetaria.

El mayor desafío a su misticismo para mí fue que hace unos años la ex novia de Hugh Hefner, Holly Madison publicó un libro: "Down the Rabbit Hole: Curious Adventures and Cautionary Tales of a Former Playboy Bunny". Un tell-all brutal, crudo, apresurado y despectivo hacia Hugh Hefner.

Fred Prouser / Reuters
Hugh Hefner y Holly Madison, el 16 de junio de 2007.

Madison fue de las últimas novias "principales" que tuvo Hef, y no dudó en ser bastante severa al describir a su estancia en la mítica Mansión Playboy. Holly Madison describe a detalle su introducción al séquito de rubias de Hefner, lo que ocurría en la habitación con el famoso casanova, su relación con las demás novias con quien "lo compartía", las reglas de la casa, los juegos mentales que Hugh jugaba con ellas, el drama, todo.

Lo que aprendí fue complicado: por un lado sentí que a nivel personal la conducta de Hef es cuestionable. Incluso si decidiera creer solo un 25% de lo que Holly cuenta en el libro, me resulta asqueroso que un hombre tan brillante profesionalmente, fuese tan detestable en su vida personal. Pero, por más que pese a algunos eso, no resta su destreza como capitán de una publicación que durante muchas décadas representó un desafío a tabús y prohibiciones. En Playboy se trató y defendieron los derechos civiles, el aborto y los derechos reproductivos de las mujeres, la libertad sexual (incluida la lucha pro derechos LBGTQ) y más recientemente, su hijo salió en defensa de los migrantes musulmanes.

Si como mujer puedo reprobar la forma en que Hef trató a sus parejas (basada exclusivamente en la historia de Madison), como ferviente fanática del mundo editorial no me queda más que decir que su muerte es una pérdida para el mundo editorial. Además de subrayar que los contenidos que aparecieron en su revista fueron indudablemente un vehículo para hacer llegar, a muchos, invaluables trabajos literarios e información sobre temas polémicos, pero de suma importancia.

Gracias por las fotografías y luchas en pro de la libertad de expresión, Hef, pero sobre todo gracias por darnos una revista que en efecto se podía disfrutar por los artículos.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.