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Ni mi escote (ni nada) justifica tu violencia

29/06/2017 8:00 AM CDT | Actualizado 30/06/2017 6:31 PM CDT

Getty Images/iStockphoto
"Muchas personas que normalizan la agresión de género a tal punto en el que creen que esta no existe y por ende, no es un problema".

No sé, quizás son mis nervios, pero he notado que en los últimos meses la necesidad por crear conciencia sobre la igualdad de género se ha visto reflejada en un montón de anuncios, comerciales, textos y cartas abiertas que dan pie a pláticas interminables entre quienes creemos fielmente que la inclusión es la respuesta a una sociedad más "amable" y justa en todos los sentidos.

La cuestión es que sigue existiendo un problema: los ataques y acosos a las mujeres continúan. Y sí, en medio de este 2017 los estereotipos siguen existiendo.

Hace unos meses hablaba con Marion Reimers sobre Versus, una ONG creada por ella y una serie de personalidades que buscan fomentar debates sobre la discriminación de género con el fin de mejorar los contenidos en el periodismo. En palabras de Marion: "Hacer un periodismo más plural".

Pareciera que no se necesita nada más que ser una mujer comentando sobre un tema medianamente masculino para que de la nada la misoginia y las desacreditaciones aparezcan.

Usar el periodismo deportivo como primer acercamiento resulta ser el buen mal ejemplo que todos necesitamos para entender lo que Marion nos quiere decir.

A través de la campaña "Más allá de 140 caracteres" Versus expone la agresión con la que tanto ella, como Jimena Sánchez y Verónica Rodríguez, tienen que lidiar día a día.

Mensajes agresivos, misóginos, violentos, vulgares pero sobre todo completamente innecesarios son los que reciben a diario. Amenazas de violación y violencia de género son el tema más común.

No, no se necesita salir en minifalda para recibir este tipo de mensajes. "Ximena, Verónica y yo tenemos perfiles muy distintos, pero las tres recibimos el mismo tipo de agresiones", me platica Marion.

Y sí, pareciera que no se necesita nada más que ser una mujer comentando sobre un tema medianamente masculino para que de la nada la misoginia y las desacreditaciones aparezcan como por arte del magia.

Podemos o no estar de acuerdo con la forma en la que cada una de las mujeres que representan los medios manejan su imagen, podemos o no identificarnos con ellas, podemos o no compartir su punto de vista. Pero lo que definitivamente no podemos hacer por ningún motivo es normalizar la violencia con la excusa de un escote.

Versus ya tiene la atención de quienes pensamos como ellos, ya es parte de la conversación de quienes vivimos ese tipo de agresión y claro, cuenta con el apoyo de todo aquel a favor de la inclusión y la pluralidad. Aunque, ¿qué pasa con todos aquellos que no comparten esta forma de pensar? ¿Cómo lograr hacerlos parte de la conversación? Marion tiene un punto clave para esto:

"Para empezar hay que hacer visible un problema, pues hay gente que no sabe lo que sucede". Así como lo leen, hay muchas personas que normalizan la agresión de género a tal punto en el que creen que esta no existe y por ende, no es un problema.

Tenemos que naturalizar la palabra feminismo, le tenemos miedo a la palabra porque no la entendemos.

En segunda instancia tenemos algo que me parece clave dentro de todo esto: "naturalizar la palabra feminismo, le tenemos miedo a la palabra porque no la entendemos". Y sí, Marion tiene razón, pensamos que ser feminista es ser mujer, desafiante, enojada e impositiva cuando en realidad la palabra tiene menos que ver con género y enojo, y más que ver con inclusión y respeto.

Este texto no tiene el objetivo de denunciar, pues creo que eso ya se hace, no sé si lo suficiente pero se hace. Más bien tiene la intención de crear un poco de conciencia para entonces empezar a cuestionar nuestro entorno y así poder resignificar palabras.

Si bien los hombres tienen que deconstruir su machismo y reaprender, nosotras también tenemos que aprender a transmitir el verdadero significado de feminismo, hacerlo presente en nuestro día a día , con conciencia y con la intención de educar y hacer entender a quien no conoce las consecuencias de estar en contra de él.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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