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Por qué necesitamos un TLCAN 2.0

01/09/2017 8:00 AM CDT | Actualizado 01/09/2017 12:42 PM CDT

Mike Blake / Reuters
Camionetas Toyotas llegan a Estados Unidos procedentes de México. 28 de abril de 2017.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue firmado por Canadá, Estados Unidos y México el 17 de diciembre de 1992 y entró en vigencia a partir del 1 de enero de 1994, cuando se cumplió con el procedimiento de ratificación por parte del poder legislativo de cada país que lo suscribió.

En aquel momento la economía mexicana era muy diferente de la actual. Tenemos que reconocer, sin ningún afán triunfalista, que el TLCAN impulsó una gran transformación en la estructura económica de nuestro país. Basten algunos datos para mostrar parte de esta transformación. Las exportaciones totales de México hacia América del Norte pasaron de 44.47 miles de millones de dólares a 313 miles de millones de dólares; las importaciones de México desde América del Norte pasaron de 46.47 miles de millones de dólares a 189 miles de millones de dólares. En otras palabras, las exportaciones se multiplicaron por 7 mientras que las importaciones se multiplicaron por 4 en los últimos 23 años.

En términos de la estructura de comercio la transformación es evidente:

Exportaciones mexicanas a América del Norte

20161994
Manufacturas9058.6
Agropecuarios4.46.3
Petroleros4.531.5
Minerales no petroleros1.13.6


Hoy, por hoy, México está exportando primordialmente productos manufactureros. Hace veintitrés años la tercera parte de nuestro comercio estaba basado en el petróleo y casi el doble de eso, en manufacturas. ¿Por qué eso es bueno para la mayoría de nosotros? No solo porque el valor agregado de las manufacturas es siempre más elevado al de las materias primas. Sino porque en la creación de ese valor agregado pueden participar más personas; toda vez que, la transformación industrial demanda de insumos de distintas industrias y representa la adopción de nuevas tecnologías.

Hace 23 años era impensable que México produjese para la industria aeronáutica. Hoy es posible porque la preparación de los ingenieros mexicanos y el aprendizaje en otras industrias como la automotriz o la electrónica han permitido que los mexicanos generen trabajos más complejos y, por ende, mejor remunerados. Baste un pequeño elemento: mientras el salario mínimo general ronda los $80 pesos, el salario de un obrero en la industria automotriz es de $327 pesos.

Hace 23 años era impensable que México produjese para la industria aeronáutica.

Sin embargo, existen una serie de situaciones en las que el TLCAN debe mejorar. Algunas de ellas se deben a que eran temas inexistentes en el mundo (fundamentalmente las asociadas a la industria digital, las telecomunicaciones por internet, comercio de servicios, etc.), pero otras porque existían reglas internas que no permitían la inversión extranjera y que hoy después de las reformas económicas en México serán tema de conversación.

Otra fuente de mejora tiene que ver con algunas malas prácticas de las que sectores mexicanos han sido víctimas. Por ejemplo el transporte, la utilización de barreras no arancelarias contra el atún, el acero, etc. En este terreno, es muy importante mejorar los mecanismos de solución de controversias. El equipo negociador de este tratado tiene una tarea compleja que deberá atender con decisión y fuerza para lograr el mejor resultado para los mexicanos.

Hay quienes acusan al TLCAN del aumento de la pobreza, el empeoramiento de la desigualdad en México, de la pérdida de empleo en Estados Unidos. Sin embargo, esos temas tienen que ver con falta de acciones dentro de cada una de las economías involucradas para revertir esos temas. En México, por ejemplo, necesitamos elevar el nivel de generación de valor en los distintos sectores productivos para que a través de mejores remuneraciones elevemos el nivel de vida de la población. Una parte le corresponde a la política económica, otra a la política educativa y otra muy importante a nosotros como sociedad para transformar nuestro país hacia uno donde el mérito, el esfuerzo, la honestidad y el estudio tengan alto reconocimiento.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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