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Siete mitos que atormentan a los demócratas en EU

¿Podrán Tom Pérez y el Partido Demócrata de EU superar estos mitos que los debilitan? El jurado delibera.

08/03/2017 10:00 AM CST | Actualizado 08/03/2017 12:20 PM CST
Yuri Gripas / Reuters

El Partido Demócrata, que tiene en Thomas Pérez a su nuevo presidente, ha hecho votos por la unidad, la transparencia, la resistencia a (Donald) Trump, buscar la participación de organizaciones civiles y, lo más relevante, "asegurarnos hablar de nuestro mensaje positivo de inclusión y oportunidad... dentro de la gran casa que es el Partido Demócrata".

Pero este mensaje está nublado por mitos que deben confrontarse si queremos arrebatar al país de las manos de las élites financieras y corporativas... y las de Trump.

Mito 1. La unidad partidista

Para los demócratas pro Clinton, la unidad del partido significa que las fuerzas de (Bernie) Sanders reconozcan su derrota. Por el bien de la unidad, los rebeldes de Sanders deberán moderar sus turbios ataques en contra de los súper ricos y la desigualdad rampante a fin de que el partido pueda dirigir sus baterías en contra de Trump.

La meta debe ser recuperar a los moderados suburbanos que votarían por Trump, y que luego podrían padecer de la cruda moral de quien compra algo que no necesita. Ahora no es tiempo de asustar a los electores con una retórica anticorporativa y con programas sociales enormes de los demócratas, como educación superior gratuita y servicios médicos para todos. La unidad en contra de Trump es lo que importa.

No del todo.

La energía del Partido Demócrata viene precisamente de aquellos que valoran la versión dura que Sanders puso en la mesa. Hay una razón por la cual los mítines de Sanders fueron 10 veces más grandes que los eventos de campaña de Hillary. Sanders y sus seguidores quieren enfrentar a las élites corporativas tanto dentro como fuera del Partido Demócrata. Sería desastroso enterrar esa batalla bajo el tímido mantra de la unidad partidista.

Mito 2. El punto medio moderado es la clave para la victoria

El liderazgo del partido sigue aferrado al modelo de triangulación perfeccionado por Bill Clinton mientras se acurrucaba con Wall Street. Desde entonces, el Partido Demócrata ha tratado de confeccionar su plataforma para dar gusto a los electores suburbanos independientes y a los donantes ricos.

Este modelo ya no funciona.

El Partido del Té (Tea Party Movement) volcó al Republicano a la derecha, al arrasar a los republicanos moderados. La elección de 2016 además demostró que la batalla por el centro ya es historia. En lugar de ello, las elecciones se ganan si se alcanzan a aquellos que rechazan el orden establecido que los ha dejado rezagados. Sanders representó esa revuelta desde la izquierda y Trump se trepó a la revuelta desde la derecha para ganar Wisconsin, Michigan, y Pensilvania.

Mito 3. El empoderamiento económico

El mantra de los corporativos demócratas es el empoderamiento económico; es decir, asegurarse de que todos tengan las mismas oportunidades para alcanzar el éxito.

  • Desafortunadamente, esta noción ha fracasado estrepitosamente los últimos 40 años. Las élites financieras y corporativas han saqueado la economía a expensas del resto de la sociedad.
  • Deberíamos crear más oportunidades para que todos puedan alcanzar el éxito, romper todas las barreras, atravesar los techos de cristal, quitar todos los obstáculos a la educación...
  • Todo esto no es suficiente. Nuestra meta verdadera debe enfocarse en resultados, no solo procesos. Todos deberían tener derecho a un empleo con un salario decente y servicios básicos como atención médica universal, educación superior gratuita y un medio ambiente sano. La igualdad de oportunidades no reducirá nuestra enorme población encarcelada o eliminará la pobreza existente en el país más rico del mundo.
  • La personas trabajadoras se rezagan porque no tienen las mismas oportunidades necesarias para competir en la nueva economía globalizada. Alemania es una prueba de que esto no es así. Su sector manufacturero es dos veces más grande que el de EU y sus salarios son más altos que los que pagan sus contrapartes estadounidenses. El desajuste entre el sueldo y las habilidades no representan un problema en el norte de Europa. Sin embargo, acá, el auténtico problema son las políticas amigables con Wall Street, no el desajuste de las habilidades.
  • La desigualdad extrema es inevitable: no es sino el resultado de las insuperables fuerzas de la automatización y la globalización.

Esta podría ser una justificación a modo para las élites corporativas, pero no es correcta. El mejor ejemplo al contrario es Francia, donde existen las mismas tecnologías que en EU y enfrenta una competencia global mucho más ardua. La brecha salarial es más cerrada que en EU. En Francia, cada segmento de ingreso ha avanzado los últimos 40 años, mientras que en EU, el piso queda cada vez más abajo, según lo indica Thomas Piketty: "Observamos un colapso total en la participación salarial del 50% más pobre en EU entre 1978 y 2015, pasando del 20% al 12% del ingreso total; mientras tanto, el la participación del ingreso total del 1% más rico se elevó de 11% a 20%".

Mito 4. El programa de Sanders es muy radical para EU

El socialismo a la Sanders no será aceptado en EU. Recibirá el golpeteo hasta extinguirse y arrastrará a la derrota a cualquier político que apoye dichos programas. Por lo tanto, el partido Demócrata no debería promover la agenda de Sanders.

La Guerra Fría ya pasó. A los votantes más jóvenes no podría importarles menos el membrete del socialismo. La campaña de Sanders aventajaba en las encuestas a Hillary en cualquier segmento ideológico entre los votantes menores de 30 años. La educación superior gratuita suena demasiado bien para aquellos con deudas universitarias.

Asimismo, se acabó el tiempo para nada más defender el programa de salud de Barack Obama (Obamacare) y su dependencia de las firmas privadas de seguros. Medicare for All es un programa mucho mejor y más barato. ¿Hay alguien a quien le importe su firma de seguros privada? Solo a aquellos que trabajan en una.

Incluso el bando de Clinton entiende el atractivo de la agenda de Sanders. Sin embargo, dan tantos bandazos en sus evaluaciones que se ha perdido su atractivo.

Mito 5. A los estadounidenses no les importa la desigualdad

Los estadounidenses valoran la idea de enriquecerse y admiran a quien lo ha conseguido. Por lo tanto, no quieren agitar la escalera hacia mejores ingresos.

Es correcto que en EU mucha gente mantiene una postura encontrada sobre la riqueza. Sin embargo, también es correcto que muchos estadounidenses simplemente no tienen acceso a la información de qué tan extrema es la desigualdad.

Por ejemplo, hay sondeos que indican que el estadounidense promedio cree que la brecha salarial entre el director general de una empresa y un empleado debe ser 45 a 1. Eso quiere decir que, si un trabajador promedio puede costearse una casa y un automóvil, un director general puede costearse 45 autos y 45 casas. Nada mal. Pero... el rango de 45 a 1 es correcto, pero para 1970. Hoy, esa diferencia es un irracional 844 a 1: ¡844 casas contra una! Una vez que los estadounidenses comprendan la profundidad de la rampante desigualdad, se podrá entonces revertir esta brecha tan obscena.

Mito 6. El partido necesita donaciones de los ricos

Para competir contra los republicanos ricachones, es imperativo que los demócratas procuren los favores de los donantes millonarios. No hay de otra.

Pero sí hay de otra.

La campaña de Sanders levantó más dinero que la maquinaria de Clinton al depender de un ejército entusiasta de donantes en pequeño. Para conseguirlo nuevamente se requiere que el partido y sus candidatos admitan la rampante desigualdad más que desear que simplemente no exista.

Mito 7. Olvidarse de las clases medias

El camino a la victoria no depende más de los electores de la clase media y sus sindicatos debilitados. Si bien la clase trabajadora blanca no se ha ignorado por completo, los indicadores demográficos de EU se inclinan hacia la gente de color. Además, hay una tendencia racista y nacionalista que se esparce por la gente blanca obrera que los vuelve proclives al trumpismo.

Este es, en sí, el mito más pernicioso. La clase blanca obrera dista mucho de ser monolítica. La utilización de este término como un concepto muy generalizado (como el columnista liberal Paul Krugman hace constantemente) es un error.

Si bien algunos miembros del grupo de personas de raza blanca obrera son antiinmigrantes y proclives al racismo, la mayoría no es así. De hecho, millones de estos votantes apoyaron dos veces a Obama, votaron por Bernie en las primarias, y luego dieron su voto a Trump por pura frustración. Esos electores de Obama-Sanders-Trump son la razón por la cual Hillary perdió mucho en la región del Rust Belt.

Se puede llegar a esos votantes, pero solo si los demócratas rompen con sus patrocinadores corporativos y adoptan un programa similar al de Sanders. Más que olvidarse de ellos, el partido debería desarrollar un enorme esfuerzo educativo para incluir a esos electores abandonados en el debate. Los anuncios de televisión y las propuestas vacías de campaña no van a funcionar. Necesitamos ver discusiones verdaderas en ambientes educativos abiertos al diálogo verdadero.

¿Podrán Tom Pérez y el Partido Demócrata de EU superar estos mitos que los debilitan? El jurado delibera.

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post y posteriormente fue traducido y editado para su mejor comprensión.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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