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El invierno de la violencia está sobre nosotros

08/11/2017 1:38 PM CST | Actualizado 08/11/2017 4:53 PM CST

GUILLERMO ARIAS/AFP/Getty Images
Personal forense trabaja en una propiedad donde fue encontrada una tumba clandestina, cerca de Tijuana. 17 de agosto de 2017.

No, no estamos hablando de Game of Thrones. El invierno al que nos acercamos en México es el invierno de la violencia. De acuerdo con datos del Inegi y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, este 2017 se convertirá en el año más violento desde la década de 1990.

Crimen en México ( https://elcri.men/ )

No solo la cantidad de homicidios está creciendo, también la tasa, es decir, la cantidad de homicidios por 100 mil mexicanos. De una tasa de apenas 5.7 homicidios por 100 mil mexicanos en febrero de 2007, la tasa para septiembre de este año llegó hasta 24.8 por 100 mil personas. Pese a un decremento entre 2011 y 2015, en los últimos años se vive un fenómeno de rebote que está por ponernos en los niveles de violencia no vistos por lo menos desde la década de 1960.

Ing. Manuel Aguirre Botello ( http://www.mexicomaxico.org/Voto/Homicidios100M.htm )

Lo más perturbador es que a más de 10 años de iniciado el ciclo de violencia, seguimos sin comprender las causas de esta violencia. El argumento estándar de las autoridades ("es el narco") ya no alcanza para explicar la situación que vivimos. Esta ignorancia y otras razones de fondo me hacen temer que estemos a las puertas de una época de violencia que podría extenderse por mucho tiempo más.

Por un lado, el inagotable tráfico de armas desde nuestro país vecino seguirá imbatible. Pese a las atroces masacres que no dejan de suceder en los Estados Unidos, la política pública sigue un camino hacia la desregulación en la compra y posesión de armas de fuego, incluso rifles de asalto. Las fábricas de armas en nuestro vecino país no parecen darse abasto en la producción.

Fuente: Statista

Peor aún, la inestabilidad política en los Estados Unidos seguirá permeando la relación bilateral en los años por venir. La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), junto con los vaivenes caprichosos en la política migratoria y la posibilidad de que el incremento en las muertes por consumo de opioides en nuestro vecino aumente la presión para enfrentar con mayor violencia a los grupos del narcotráfico en territorio nacional, promete un mayor derramamiento de sangre en México.

Por si fuera poco los gobiernos locales (estatales y municipales) que se suponía asumirían responsabilidades en el mantenimiento de la seguridad, han demostrado, salvo excepciones, una ineficacia casi absoluta. Según el periodista Héctor de Mauleón, 45 municipios, es decir, más de la mitad de Guerrero se ha convertido en un campo de batalla donde los gobiernos locales oscilan entre la inoperancia y la complicidad con uno u otro bando, atizando el baño de sangre. Datos del Semáforo Delictivo indican que hasta el pasado septiembre, de las 32 entidades del país, apenas tres muestran condiciones aceptables de contención al homicidio.

La última oleada de violencia que llegó a su pico fue en mayo de 2011 con una tasa de 24.7 homicidios por 100 mil habitantes y tardó cuatro años en descender hasta una tasa de 14.5 homicidios, el nivel más bajo desde fines de la década pasada. Considerando que estamos a las puertas de un proceso electoral que concluirá hasta finales de 2018 cuando las nuevas autoridades asuman el cargo, es de esperar un año de parálisis del poder legislativo para hacer alguna cosa sustancial respecto a la legislación en materia de seguridad. Como el famoso mando mixto, que languidece en los cajones de los legisladores desde el verano del año pasado.

En el caso de las autoridades federales y locales, solo podremos esperar más de lo mismo: desalojos del Estado en sitios como penales y más operativos sin más resultado que cadáveres y un desfile de apodos que ya no sorprenden a nadie. En el mejor de los casos, las atrocidades seguirán por lo menos hasta finales de esta década. Y únicamente hablamos del delito más notorio que sufrimos en el país.

Tal es el invierno que se avecina en México.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.