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Charlottesville destruyó un fundamento de internet

21/08/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 21/08/2017 8:33 AM CDT

Jim Bourg / Reuters
Un manifestante escucha un discurso de los autodenominados supremacistas blancos, en Washington, el 25 de junio de 2017.

Los enfrentamientos ocurridos en Charlottesville hace unos días y que culminaron con el asesinato de una manifestante mostraron extremos de odio racista impensables en la nación de Abraham Lincoln y Martin Luther King. Pero como un efecto colateral inesperado, también mostraron que internet ya no es la tierra salvaje que vislumbraron escritores futuristas como William Gibson.

Las reporteras Jessica Schulberg y Dana Liebelson publicaron en la versión canadiense del Huffpost una crónica sobre cómo, tras los hechos de violencia, un sitio web neonazi llamado The Daily Stormer fue literalmente expulsado de internet.

Las cosas pasaron así.

Poco después de que un vehículo arrollase fatalmente a la manifestante Heather Heyer, el editor del Daily Stormer, un neonazi llamado Andrew Anglin publicó un texto difamatorio sobre la víctima. Este texto generó un torrente de condenas en las redes sociales y puso bajo el reflector a un sitio que hasta entonces había vivido en los márgenes de internet dando cobijo a contenido racista.

El internet que conocimos tomó un nuevo giro aparentemente imperceptible pero fundamental en estos días.

Lo que los responsables de The Daily Stormer no pensaron fue la respuesta de las empresas que le daban soporte técnico: las redes sociales del sitio web fueron suspendidas, la empresa GoDaddy dejó de gestionar su nombre de dominio y aunque hallaron otros en China y Rusia, una compañía llamada Cloudflare canceló el servicio de protección contra ataques masivos que le prestaba, por lo que a las pocas horas el sitio quedó inutilizado.

Nadie lamenta la pérdida de este medio, aunque de arranque pone a la sociedad ante la incómoda situación de no tolerar el discurso intolerante:

Por otro lado el episodio puso de manifiesto el enorme poder que tienen algunas empresas para quitar contenidos e incluso eliminar sitios completos de internet. Este es un poder desproporcionado. La organización Electronic Frontier Foundation publicó un comunicado para señalar lo delicado de la situación.

Fuente: EFF

Sostenemos que lo que GoDaddy, Google y Cloudflare hicieron es peligroso. [...] Aún cuando lo hecho (por el Daily Stormer) es deleznable, debemos mantenernos vigilantes cuando estas plataformas ejercen estos derechos. Debido a que las sus decisiones de los intermediarios, especialmente aquellos con pocos competidores y controlan una parte desproporcionado de lo que se dice en línea, tienen profundas consecuencias sobre la libre expresión alrededor del mundo.

Durante años se habló de internet como una región donde todos los temas, incluso los más extremos y chocantes podían existir en la red, porque su naturaleza descentralizada tornaba imposible su control. Sin embargo, en los últimos años la infraestructura que hace posible internet ha sufrido una rápida concentración. Tan solo en México hacia 2004 según el Inegi había 1,425 empresas dedicadas a dar servicios de telecomunicaciones fijas, incluyendo internet, y hacia 2014 esta cantidad se había reducido a 682 compañías.

La idea inicial de hackers y aventureros digitales escondidos en los sótanos de sus casas explorando los límites de la web ha dado paso a gigantescas empresas de servicios (Facebook, Google), telecomunicaciones (Level3, Verizon, China Telecom) e infraestructura (Huawei, Cisco). Muchas de ellas pueden tomar decisiones que afectan a centenares y quizá a miles de millones de personas y de las que existe poca o ninguna responsabilidad ni transparencia.

Solo como ejemplo, los nombres de dominio que sirven para que una persona pueda teclear una palabra.com en lugar de una serie de cifras son operados por compañías que trabajan sin regulación formal. El texto de Schulberg y Liebelson indica que cuando los responsables de The Daily Stormer acudieron con Google para que gestionara su nombre de dominio, esta dejó suspendida su solicitud y, en los hechos, decomisó su dominio por tiempo indefinido.

El internet que conocimos tomó un nuevo giro aparentemente imperceptible pero fundamental en estos días. Un orden que se esparce sobre las fronteras de internet y cuya forma final apenas podemos vislumbrar. Hace más de 60 años el escritor Ray Bradbury describió la situación en su libro Crónicas marcianas:

Comenzaron a organizar la vida de las gentes, sus bibliotecas, sus escuelas; comenzaron a empujar a las mismas personas que habían venido a Marte escapando de las escuelas, los reglamentos y los empujones.

Era por lo tanto inevitable que algunas de esas personas replicaran también con empujones...

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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