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Música para lugares olvidados

07/03/2017 12:00 PM CST | Actualizado 07/03/2017 1:42 PM CST
Laura Vela
El Kiosco Morisco de Santa María la Ribera.

Una colonia es mucho más que un territorio. Encarna en su arquitectura y en los personajes que la habitan los intereses, afectos y conflictos de hoy y del pasado.

Santa María la Ribera es una de esas colonias de la Ciudad de México a la que pronto se le agarra amor. Entre la riqueza arquitectónica y la historia que alberga paso a paso, está la densidad de sus tejidos comunitarios y sociales que hacen de ella un lugar diverso e interesante.

Por eso mismo, Santa María cuenta aún con muchos "lugares olvidados". Ante ellos,Oliver Blank, artista sonoro, compositor y diseñador, originario de Manchester, Inglaterra, nos invita a realizar un viaje de exploración y descubrimiento por la colonia para escuchar piezas musicales compuestas especialmente para esos lugares: extraños, olvidados, en ruinas y con historia.

La mecánica es sencilla: ubicar los sitios, cada uno con un letrero y un número telefónico que luego habrá que marcar y, entonces sí, disfrutar de la melodía del barrio.

Blank se ha dedicado a realizar instalaciones de arte público y compone música cinemática sinfónica. Su trabajo ha sido expuesto en el Design Museum, Victoria and Albert Museum y Tate Gallery, de Reino Unido; también en el Taidehalli, en Finlandia, y en el Museo de Arte Contemporáneo de Coruña, España, entre otros.

Aunque la exposición -en realidad, una mampara con decenas de mapas para tomarlos y llevarlos consigo- estuvo precisamente alojada en el Museo del Chopo y finalizó este 26 de febrero, tuve la oportunidad de tomar uno y explorar de forma músical -¡cómo no!- la colonia que me ha brindado un hogar en los últimos cinco meses.

Museo Universitario del Chopo
Mapa de los "Lugares olvidados".

1.

Debo decir que me sentí como toda una detective. El mapa no es claro. No hay números ni señales precisas de las ubicaciones de los sitios, sino "pistas". Tu trabajo es explorar, reunir las piezas y encontrar los cinco lugares propuestos. Por cierto, volver al pasado y encontrar un sitio que no sea con la ayuda de Google Maps es un gran ejercicio (o logro, según sea el caso).

2.

Es interesante conocer hasta qué punto puede beneficiar la exploración al alma. Si eres distraído, comenzarás a fijarte realmente en los detalles, las contradicciones y las bellezas que forman parte de tu barrio. No solo miras, ahora observas. Caminar y vivir la calle es algo que debemos hacer de forma cotidiana.

3.

Fue difícil encontrar los sitios y los letreros, pero no imposible. Fue cansado, un poco desesperante, pero, al final, reconfortante. Este es uno de ellos:

Laura Vela
"Un servicio liso y superior".

Y este el letrero con el número que te lleva a la pieza compuesta exclusivamente para este lugar lleno de promesas (pasadas y presentes). Un lugar áspero y difícil que, sin embargo, ofrece "un servicio liso y superior".

Laura Vela
Balada.

4.

Llegué al departamento. Marqué y esta es la melodía que obtuve. Sí, tal vez no sea la 5a de Beethoven o un Capricho de Niccolò Paganini, pero la experiencia -más que el resultado- tiene su recompensa.

Según Oliver Blank así suena la Santa María la Ribera, una colonia que se remonta hacia 1861 como uno de los primeros fraccionamientos y poblaciones cercanas al Centro Histórico de la Ciudad. De la colonia destacan al menos tres edificios de gran interés histórico y arquitectónico:

El Kiosko Morisco, proyectado por el ingeniero José Ramón Ibarrola e instalado en su Alameda actual en 1910.

El Museo de Geología de la UNAM, construido entre 1900 y 1906 por el arquitecto Carlos Herrera, y diseñado por el geólogo José Guadalupe Aguilera para albergar al Instituto Geológico Nacional.

El Museo del Chopo, un edificio de hierro, vidrio y ladrillo prensado de procedencia alemana que, en sus inicios -entre 1903 y 1905-, fue llamado "Palacio de Cristal".

(VIDEO: Así era, y es, Santa María La Ribera)

Con todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, Santa María la Ribera se transformó en barrio popular como consecuencia del surgimiento de colonias ricas en otras partes de la Ciudad y de la construcción de departamentos.

Luego del terremoto de 1985, la colonia acogió nuevos residentes, damnificados de otras zonas en su mayoría y, hacia finales del siglo XX, diversos factores, entre ellos la inexistencia de políticas de preservación y conservación arquitectónica, facilitaron la construcción de edificios de interés social, que ocuparon el lugar de las antiguas mansiones.

Por varias décadas la colonia fue considerada como peligrosa. No obstante, la Santa María ganó en densidad comunitaria y en identidad local. Hoy se caracteriza por su rica textura social en la que conviven extranjeros, jóvenes, artistas y personajes populares y "clásicos" que le brindan una intensa vida pública y sonora.

Así suena Santa María. ¿A qué suena tu colonia o tu barrio?

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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