EL BLOG

Para ti que piensas que es censura

11/10/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 11/10/2017 9:56 AM CDT
Enfoque Noticias
Leonardo Curzio, María Amparo Casar y Ricardo Raphael.

Hoy en día muchas cosas, interpretaciones y opiniones se van al extremo. Al engañoso e inútil extremo que ayuda a alimentar las emociones y deja a un lado la verdadera reflexión. La polarización de las conversaciones no ha ayudado más a que dividir a la sociedad, o quizás la sociedad dividida solo ha ayudado a polarizar las conversaciones. Pero a la polarización no contribuye uno, sino varios factores. El tono en el discurso de los políticos sin duda, la desigualdad y la impunidad seguramente en muchos casos, tanto como la debilidad de las instituciones de garantizar los derechos de los ciudadanos. Pero algo que particularmente para el caso de Enfoque Noticias resulta importante es la polarización de las audiencias de los medios de comunicación o de los propios medios, y también en las conversaciones de redes sociales. Es el linchamiento probablemente equívoco desde la reacción sesgada.

Y aquí el asunto es que un linchamiento equívoco no tendrá peor consecuencia que en el propio detrimento de la sociedad que lo ejerce.

Hay que recordar que los medios no solo están integrados por periodistas (buenos y malos, como profesionales en todos lados) sino que son estas fuerzas movidas también por ciertos principios o visiones, por razones empresariales y, particularmente en México, por ser clientes del gobierno o no. Y así lo ha recordado el propio Leonardo Curzio en su columna de ayer en El Universal, "...hay un ecosistema que inhibe el desarrollo autónomo de los medios y es la dependencia (producto de la gestión no profesionalizada) de la publicidad gubernamental". Esta una realidad que debe solucionarse con urgencia. Sin embargo, el mismo Curzio agregó que no puede asegurar que hubo presión gubernamental para su salida de Enfoque Noticias.

"El presidente Peña planteó en uno de sus primeros manifiestos que debía transparentarse el manejo de publicidad oficial a través de un órgano técnico y ciudadano", escribió el periodista para luego decir que no puede coincidir más con él. La cosa es que no ha sucedido.

Hay que recordar que el mundo digital abrió la puerta por completo a los bots y las noticias falsas. Hay que recordar que la mayor parte de los usuarios de redes sociales se comporta muchas veces desde su lado más animal.

La historia que cuenta Curzio es que se le pidió eliminar "La Tertulia", una mesa de análisis que realizaba junto con María Amparo Casar y Ricardo Raphael. Él se negó y prefirió renunciar. Por su parte, el dueño de Radio Mil, Edilberto Huesca, argumentó que esa sección de 40 minutos ya no era rentable, y negó que se tratara de otras circunstancias.

En tiempos en que el gobierno federal y el mismo PRI tienen poco margen para salir airosos de severas y fundamentadas críticas, ¿qué ganarían con este numerito? Es decir, Curzio, Raphael y Casar no son los únicos ni más férreos críticos del gobierno. Se dijo que la petición a Curzio sucedió después de que en la mesa de debate se criticó el asunto de la propuesta del PRI para eliminar el financiamiento público a los partidos políticos, y reducir los senadores y diputados plurinominales. Sin embargo, en los días pasados mucha gente, periodistas en distintos medios, analistas y redes sociales han mostrado su desacuerdo con esta iniciativa.

Se puede pensar también que el gobierno trae algo en contra de María Amparo Casar, impulsora de Mexicanos contra la corrupción. Esto por aquella nota en la que The New York Timescuenta que EPN le habría dicho a Claudio X. González Laporte (padre de Claudio X. González Guajardo, presidente de dicha organización, MCCI) que la sociedad civil no debería pasar tanto tiempo hablando de corrupción. Misma nota en la que el diario estadounidense resalta que González Guajardo ha sido objeto de espionaje por parte del gobierno mexicano, así como de diversas auditorías fiscales para una posible revocación del estado de las ONG's en las que él está involucrado.

Sin embargo, María Amparo Casar, insisto, tiene otros espacios en distintos medios.

Y en tiempos en que 8 de cada diez mexicanos desconfían de la radio, la televisión y los periódicos, ¿qué ganaría Radio Mil sumándose una interpretación de este tipo al pedir la cabeza de dos analistas que además cuentan con otros espacios para expresarse?

Entonces vayamos pensando dos veces todo. La radiodifusora tiene el derecho de quitar a los colaboradores que no le funcionen. Aunque también hay que resaltar que son una concesiones gubernamentales, son un negocio. No digo que por esto no la hubo —censura o autocensura— sino que invito a la reflexión. Y que lo más importante de todo esto es no dejarnos llevar por el impulso y la reacción, y entender que lo que deberíamos hacer es presionar para que el gobierno deje el manejo del presupuesto de publicidad a una entidad autónoma. Y que no sea utilizado a su gusto y negociación con los dueños de los medios dependiendo de sus contenidos.

Es sin duda lamentable que desaparezcan espacios de debate como éste, sin embargo no es el único y en la medida en que las audiencias los consumamos, en esa medida existirán más. Y precisamente los espacios de debate ayudan a entender el otro lado de la moneda y alivianar la polarización.

Hoy en día también es mucho más difícil para el gobierno ejercer censura. Están las redes sociales y la libertad del uso de ellas. EPN ha sido el primer presidente "víctima" de ellas, pero no será el último.

Tras un evento como el de Enfoque Noticias, la reacción social —y porque el gato no era arisco— es pensar en censura. Pero justo una de las desventajas de la era digital es una respuesta inmediata sin razonamiento, es el exceso, es la exageración, es la inmediatez, es la conversación aplastante de twitter, es la próxima coyuntura que se presenta y que nos obliga a subirnos a ella y olvidarnos de la anterior aunque fuera más importante; es el meme, es el tren del mame que se lleva muchas cosas entre sus patas, pero más que nada se puede llevar la oportunidad de conocer la verdad a partir de haberse creado una "verdad" digital politizada o masificada.