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Lo que debemos entender los mexicanos privilegiados de la portada de TIME

O el gran error de no atrevernos a llamar por su nombre a los acosadores con poder.

07/12/2017 7:25 PM CST | Actualizado 08/12/2017 10:45 AM CST
Getty Images for National Hispan
Karla Souza ha sido de las pocas mujeres valientes en hablar públicamente del acoso, aunque no ha dicho nombres. Foto: JC Olivera/Getty Images for National Hispanic Media Coalition

"¿Cuáles son las historias que se desataron en sus países después del caso Harvey Weinstein?", nos preguntó la Editora Internacional del HuffPost en un conference call hace algunas semanas. Explicó que en la redacción de Estados Unidos estaban haciendo un compilado de lo que se destapó en el mundo entero a partir de la investigación publicada por The New York Times, en la que se aseguraba que Weinstein llegó a acuerdos monetarios fuera de tribunales con ocho mujeres por denuncias de acoso sexual, y las posteriores declaraciones de personajes de la talla de Gwyneth Paltrow, Ashley Judd y Angelina Jolie sobre los abusos del productor de cine.

Explotaron entonces las ganas reprimidas de muchas mujeres en diferentes ámbitos de revelar el nombre de quien se atrevió a pasar los límites agresiva y retrógradamente, o como describe Stephanie Zacharek en la actual edición de TIME, "quizás sin saber siquiera que esos limites existen". Hace un par de días, la publicación lanzó su famosa edición Person of the Year, reconociendo al movimiento #MeToo (#YoTambién) a través del cual millones de mujeres en el mundo rompieron el silencio y han venido contando sus experiencias y nombrando a sus acosadores. Todo esto ha logrado dimensionar un poco el asunto y también ha logrado en algunos casos que aquellos hombres sean destituidos de sus puestos y que otros hasta estén enfrentado cargos.

Los editores del HuffPost del Reino Unido, Alemania, Australia, Italia y hasta Japón comentaron sus casos. "Una periodista declaró públicamente haber sido acosada sexualmente y señaló culpables, y ha sido tremendo ya que aquí no es algo muy común", dijo el editor japonés.

¿Y México? México se subió al movimiento en redes con el #YoTambién, llegando a ser trending topic. Muchas mujeres y algunos hombres decidieron romper el silencio pero luego el tema ha perdido fuerza en redes. Yo diría que esto ayuda apenas, porque no provoca consecuencias a los agresores, quizás algo de conciencia pero no es suficiente, porque en una sociedad como la mexicana, la doble moral les va a permitir seguirlo haciendo.

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En la llamada con otros 16 países, no pude responder con una historia en particular. Tan cerca y tan influenciados por Estados Unidos en tantas cosas, y sin un solo caso en el que se haya revelado un nombre. No en la industria del cine o la televisión, no en la restaurantera, no en los despachos de abogados, no entre los financieros en los bancos... no en ningún lado. La oportunidad es ahora, ahí está, pero no sucede, no la tomamos. Los acosadores poderosos están impunes. Y citando otra vez a Zacharek, si las celebridades, quienes tienen una vida de accesos y contactos, no saben a quién acudir y están llenas de miedo, ¿qué les queda a las simples mortales?.

Lucas Jackson / Reuters
El productor, Harvey Weinstein y su esposa, Georgina Chapman, en la red carpet de los Oscars, en 2011. Foto: REUTERS/Lucas Jackson

"Todavía estamos bajo el control y manipulación de gente con poder que nos puede quitar el trabajo o amenazar", dijo la actriz Karla Souza en una entrevista con Javier Poza hace algunas semanas. "Aún hay muchísimo machismo y sexismo como para que la mujer se sienta apoyada y me gustaría que eso cambie lo más rápido posible". Aunque prometió hacer algo más, y por lo que me cuentan, va a suceder en estos días aunque sin un nombre.

Si México tuviera una edición de TIME o alguna publicación dedicara su portada a la "persona del año", nos quedaría corto el reconocimiento. @Plaqueta denunció a un taxista por gritarle un piropo, y lo que hicimos fue confundirnos entre el acoso y el piropo, reventamos las redes sociales e hicimos famosa a @Plaqueta. Luego de este caso, muchas frases, reclamos, declaraciones y publicaciones en prácticamente todos los medios, que parecerían que a las mujeres en México nos están haciendo poco a poco más fuertes y nos están dando un mejor lugar en el mundo.

Sin embargo sólo parecería, porque no hemos entendido algunas cosas. Empezando —como apunta Camille Paglia, la mujer que hace 20 años defendió a Madonna diciendo que ella era el futuro del feminismo— que el feminismo conlleva una responsabilidad, y que no es responsabilidad solamente del gobierno educar a la bola de sánganos y psicóticos. Nosotras, sobre todo las mujeres que contamos con ciertos privilegios, debemos saber defendernos y defendernos, entre otras cosas, implica señalar.

Estando el tema en todos lados, fue esencial abordarlo durante un panel que moderé en el Women's Forum México. Las actrices y productoras invitadas, Martha Higareda, Olga Segura y Romina Sacre coincidieron con la gravedad del asunto que en México no nos atrevamos a señalar.

¿Por qué? ¿Por qué en nuestro país si alguien llegara a señalar a un tipo con poder pero que resulta detestable por el hecho de haberla acosado, la gente no la apoyaría? A los mexicanos nos importa más conservar nuestras comodidades económicas y sociales, y no sabemos confrontar ni enfrentar las crudas verdades de las bajezas. Porque le abrimos la puerta de nuestra casa y sentamos en nuestra sala a los corruptos, a los acosadores, a los violadores con tal de pertenecer. O quizás porque no creemos que pueda haber un cambio.

"Sí, lo mismo sucede con la corrupción", dijo en aquel panel Miguel Mier, COO de Cinépolis. Nadie delata, no hay consecuencias. Porque es primo de, porque tengo negocios con él, porque afectaría a su familia, porque no le dará trabajo a mi novio, porque me sacarán del grupo de amigos y, hasta la perplejidad de porque es mi propio esposo... Todo porque el hombre o la persona en cuestión ostenta mucho poder.

Paco Lima
Martha Higareda y Miguel Mier en el Women's Forum hablaron del feminismo y del acoso.

Paco Lima
¿Qué podemos hacer para animar a las mujeres a que señalen a los acosadores, a que digan su nombre? Mientras no lo hagan, no habrá consecuencias para ellos.

Cuando los hombres abusados de niños por Maciel tuvieron la valentía de romper el silencio, era para que hubiéramos hecho desaparecer a los Legionarios de la faz de la Tierra, o hubiéramos presionado porque la congregación surgida en México hiciera algo mucho más representativo de responsabilidad y empatía hacia las víctimas, más allá de pedir perdón y la misericordia de Dios. Pero sucedió en México que entre muchas familias con hijos en sus colegios y universidades fue mejor un hagamos casi caso omiso, hagamos casi como si no hubiera sucedido. Dejemos de nombrar al padre Maciel en nuestras misas y con eso. Cuánta cobardía tenemos al rechazo, cuánta hipocresía y cuánta ignorancia.

De esta manera y en esta realidad nuestro progreso social es lento, es muy lento, pero más que nada es vergonzoso.

Es necesario voltear a vernos. Es necesario construir una red social para contener, para apoyar a quien se atreva. Es necesaria una valiente que señale a un acosador con poder, y es necesario prometerle que la protegeremos pese a lo que sea. Y sería necesario cumplir nuestra palabra.

Cuando tenemos privilegios como el de los micrófonos, el de millones de seguidores, el de los contactos, el de poder perder un trabajo, necesitamos estar dispuestos a sacrificar algunas cosas propias a favor de los demás. Necesitamos no quedarnos callados. Necesitamos entender que ser feminista no es rechazar un piropo y ser una neurótica gritando en redes sociales porque te dijeron guapa en tono rasposo. Ser feminista es tomar responsabilidad. Es ponerse en un mejor lugar empezando por una misma y no estar esperando a que se lo den a una. Porque quedarse callada es casi tener los mismos pocos escrúpulos que ese cabrón que te acosó.