EL BLOG

Soy nadadora profesional, pero tener una imagen positiva de mi cuerpo es aún mi mayor reto

Lo que me hizo invencible el lunes fue lo mismo que me hizo sentir cero atractiva el sábado.

05/08/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 05/08/2017 6:00 AM CDT
Quinn Rooney via Getty Images
"Los mismos músculos que me permitieron competir contra los mejores del mundo también me hicieron sentir masculina y poco atractiva cuando estoy con personas que no son atletas."

Las atletas femeninas a veces viven una batalla interna entre ambición deportiva y el deseo de "encajar" en la sociedad. No solamente sus entrenadores, contrincantes y compañeros las juzgan por su imagen, sino que también son sujetas a pruebas que les dicen EXACTAMENTE qué tan grandes, flacas o en forma están.

Nadar, por ejemplo, expone a los atletas todos los días. Los trajes de baño no esconden un cuerpo en desarrollo. Ya sea por la pubertad o uno kilitos de más, casi cada centímetro de tu cuerpo es visible en la alberca.

Soy una nadadora. Sé lo que se siente.

En el pasado lo que me hacía sentir invencible en las competencias era justamente lo mismo que me hacía sentir poco atractiva el día siguiente. Era como un latigazo emocional.

Era una batalla entre mis ganas de querer ser la mejor atleta y querer amoldarme a los estereotipos de belleza actuales.

Levantar pesas en el gimnasio y observar el desarrollo de mi masa y tono muscular es muy satisfactorio. Me he recostado en el banco, inundada de orgullo mientras levanto un mayor peso por encima de mi pecho. Romper mis propias barreras fue como abonarme cantidades de autoestima.

Pero, ¿qué paso cuando a mis 18 años decidí salir un sábado en la noche?

Esos mismos músculos que me daban confianza destruían mi autoestima cuando entraba a un ruidoso bar. En ese momento tener hombros fuertes ya deja de sentirse como algo bueno.

Mi yo más joven —desesperado por conectar con los demás y en búsqueda de elogios— siempre se comparaba con las mujeres que representaban el statu quo, las de vestidos de diseñador y brazos esbeltos.

Todo el tiempo mi cerebro se debatía entre sentirse orgullosa o avergonzada. Los mismos músculos que me permitieron competir contra los mejores del mundo también me hicieron sentir masculina y poco atractiva cuando estoy con personas que no son atletas.

Mi mente era un campo de guerra. Una batalla entre mis ganas de querer ser la mejor atleta y querer amoldar a los estereotipos de belleza actuales. Querer ser más fuerte y poder usar ropa de moda.

Cameron Spencer via Getty Images
Laura Quilter participa en los relevos de estilo libre (4 x 100m) en el Centro Internacional de Natación Tollcross en el primer día de los Commonwealth Games de Glasgow el 24 de julio de 2014.

Me tomó muchos años crear unas bases de influencias positivas y diálogo interno para poder cultivar un sentido de orgullo por mi cuerpo de deportista, para callar al demonio de mi interior que siempre me decía que comía mucho para una niña normal. Tomando en cuenta eso, yo no debía hacer repeticiones más pesadas para no "ensancharme". Tomando en cuenta eso yo nunca encontraría un novio porque tenía "hombros anchos".

Un buena autoestima y una imagen corporal positiva son conceptos que requieren esfuerzo. Siempre estarán en constante fluctuación, como la cuenta de un banco. Pero si está les inviertes suficiente tiempo y esfuerzo, nunca te quedarás en bancarrota cuando se trate de la confianza en ti mism@.

Te dejo algunos consejos para que tu confianza crezca:

Limpia tus redes sociales

Deja de seguir cuentas que lo único que suben son miles de imágenes con mujeres en bikini, ya que eso puede hacer más daño que bien.

Haz afirmaciones positivas

Si, ya sé, esto puede sonar cursi y difícil de llevar a cabo. Pero créanme... unas simples palabras un par de veces al día pueden hacer una gran diferencia.

"Soy fuerte. Soy poderosa. Soy hermosa".

Deja de pesarte

A menos que lo necesites para tu deporte y, en todo caso, complementa el pesaje con otro tipo de pruebas para asegurarte que un mayor peso puede ser el resultado de un crecimiento muscular y no aumento de grasa.

Habla

Platica con tu mejor amigo o un miembro de tu familia y diles cómo te sientes. Los psicólogos deportivos son excelentes para lidiar con el estrés que acarrea pensar de más sobre tu cuerpo y autoestima.

No lo olviden, ¡el cerebro también necesita entrenarse!

Este artículo fue publicado originalmente en HuffPost Australia y luego fue traducido.

También te puede interesar:

- Las princesas no pueden ser furiosas

- El racismo en EU oscurece el brillante legado de LeBron James

- VIDEO: La lenta atención de Wimbledon ante el accidente de una tenista