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Feminismo pop, a tus zapatos

18/07/2017 4:00 AM CDT | Actualizado 18/07/2017 7:57 AM CDT

NinaMalyna
"Lejos de fomentar el pensamiento crítico propio de una sociedad abierta, en nuestra era de la posverdad hay una tendencia hacia el pensamiento más bien dogmático".

"Es más valioso ser ético que brillante", cierra con broche de oro Catalina Ruiz-Navarro su artículo "Palabras peligrosas", en el que, creyendo criticar la columna "El mundo sin mujeres" de Carolina Sanín, lo que hace es tergiversarlo con ganas, no sé si porque de plano no lo entendió o por simple mala leche. Es decir, no sé si porque le faltó ética o porque le faltaron luces.

Un tema central de la columna de Sanín es su impresión de que los liberales ("o como quiera que se nos llame a las personas que defendemos los derechos humanos y la libertad por encima de la prosperidad o de los intereses económicos") piensan "en paquetes".

Lejos de fomentar el pensamiento crítico propio de una sociedad abierta, en nuestra era de la posverdad hay una tendencia hacia el pensamiento más bien dogmático. La izquierda progresista difícilmente tolera en alguien que no milite en Pro Vida o en Hazte Oír una idea que no venga ya incluida en el paquete prefabricado listo para consumirse. Posturas progres peladitas y en la boca sin necesidad de que le pienses un poco por tu cuenta.

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Por si alguien osa proponer una mirada, un ángulo, un argumento, unas preguntas o unos ejemplos ajenos al paque-te-lo-doy-digerido, puedes adquirir las respuestas y críticas instantáneas con amplias facilidades. Sanín mostró como ejemplo de discurso aparentemente progresista pero en el fondo muy conservador (y narcisista y contradictorio) el de Trystan Reese, un transhombre embarazado que lleva mes y medio siendo la delicia de los reflectores, de tal modo que la respuesta ya digerida y al alcance de todos es "Carolina Sanín es tránsfoba". No podía ser de otro modo. Tránsfoba con T escarlata.

Por supuesto que este alegato de Ruiz-Navarro no solo es una evidente falsedad sino que no tiene nada de original (y algo sabe ella de originales y copias). Yo, que también llevo una "T" roja en el pecho, he leído innumerables versiones de esos mismísimos juicios sumarios. Con menos sal o más pimienta pero todas iguales. Honor a quien honor merece: la estereotipa que antes de hacerse feminista se empoderaba catando condones asegura en voz muy alta algo que otros dicen más quedo: atribuye peligro mortal a las palabras de Sanín. "Estamos hablando de una comunidad [...] cuyos miembros incluso han sido asesinados a la sombra de argumentos como los de la columna de Sanín". Según Ruiz-Navarro, las reflexiones de la escritora y docente colombiana "expresan mensajes deshumanizantes para un grupo" y "justifican la violencia en su contra".

Así que ya lo sabemos: la próxima vez que un hombre golpee o mate a una transmujer prostituida, la mano que meza la cuna será la de Carolina Sanín. Es que, sí, el pensamiento crítico es muy peligroso. Empezando porque obliga a pensar.

La crítica de Ruiz-Navarro, por desencaminada que esté, tiene algo rescatable. Nos recuerda la gran responsabilidad de las líderes de opinión ante su público.

La crítica de Catalinapordiós es defectuosa en un sentido (es normal: no puede hacerse una crítica inteligente de algo que se captó mal y por encimita —como se ve, no me inclino por la hipótesis de la mala leche—) pero muy eficaz en otro, pues, aunque tal vez no sea esa su intención, consigue demostrar vívida y fehacientemente las atinadas observaciones de Sanín. La justiciera que como Arturo Pérez Reverte y Enrique Peña Nieto piensa que es de humanos cometer plagio no concibe que a alguien a quien creía de su bando, el bando feminista, la publicitadísima historia del hombre trans embarazado le despierte suspicacias intelectuales en lugar de un aplauso autocomplaciente. Y su reflejo condicionado es acusar y su acusación cajita feliz busca callar.

Todas esas voces que al unísono le gritaron "tránsfoba" a quien emitió la nota discordante participan en un empeño generalizado de silenciar a las feministas más críticas, en particular las que, lejos de exaltar y entronizar la camisa de fuerza y sistema jerárquico opresor conocido como género (y que insistimos en distinguir del sexo biológico), lo combatimos y aspiramos a su abolición.

Frente a esto, la postura progre con sello de garantía del feminismo pop es que nuestras ideas son un "discurso de odio". Discurso de odio es pensar con lógica, razones, argumentos y principios claros en vez de emplear retóricas retorcidas y sentimentalistas. Discurso de odio es no encajar en el discurso de moda. Ironías de la vida: si eres una feminista radical heredera de las que en décadas pasadas lucharon incansablemente por el reconocimiento de los derechos reproductivos de las mujeres, un buen día puedes despertar convertida en ahijada política de Serrano Limón nomás porque alguien así lo decretó. Y aquí no hay explicación que valga.

Paul Taylor
"El tribunal del dogma 'queerprogre' se ha pronunciado y ya no hay nada qué hacer".

La defensa de Carolina Sanín podría presentar todos los elementos de prueba necesarios para exculparla, podría demostrarse que la acusación en su contra es producto de una lectura parcial y tosca, pero el tribunal del dogma queerprogre se ha pronunciado y ya no hay nada qué hacer. Todo lo que Sanín diga será usado en su contra. Si esto suena a censura y demonización es porque lo es, sí: es cacería de brujas a cargo de quienes dicen defender el feminismo y la libertad de expresión. En la era de la posverdad todo es posible y su contrario también.

La crítica de Ruiz-Navarro, por desencaminada que esté, tiene algo rescatable. Nos recuerda la gran responsabilidad de las líderes de opinión ante su público.Es un tema que también a mí me preocupa, en particular en lo concerniente a quienes se han ganado un lugar como líderes de opinión en el feminismo, tal como el dueto de Estereotipas, por no ir más lejos, que la propia Ruiz-Navarro conforma junto con Estefanía Vela Barba.

Cuando las abanderadas del feminismo pop latinoamericano tuvieron la iniciativa de repetir el #MiPrimerAcoso brasileño, muchas lo celebramos (aunque luego no todas hayan festejado con igual entusiasmo el premio que le concedió la Ciudad de México, y hayan cuestionado lo ético del gesto de que Vela y Ruiz-Navarro fueran premiadas gracias a que miles de mujeres narraron experiencias dolorosísimas de abuso sexual, pero eso es otro tema).

Es que, sí, el pensamiento crítico es muy peligroso. Empezando porque obliga a pensar.

Estereotipas hace un trabajo importante y necesario cuando pone el dedo sobre el renglón y habla de la violencia sexual cotidiana y el machismo omnipresente. Estereotipas ayuda a introducir a las jóvenes en el feminismo cuando hace videos humorísticos sobre las paradojas del 8 de marzo y las felicitaciones en la oficina. Estereotipas es digno de encomio cuando visibiliza los trabajos de cuidado no remunerados que hacen las mujeres. Estereotipas es el primer contacto de muchas mujeres con el feminismo y participa en su toma de conciencia. Estereotipas es un posible primer escalón para entrar al edificio del conocimiento feminista. Esa carga moral no es menor.

Por eso me pregunto si las directoras fundadoras de la agrupación estarán a la altura de su responsabilidad cuando coquetean con posturas tan lesivas a la causa de las mujeres como la idea de que la prostitución es un trabajo común y corriente o la peregrina suposición de que existe una pornografía feminista (en dos palabras, cuando adoptan lo que la filósofa Amelia Valcárcel llama "la agenda sobrevenida del feminismo" en detrimento, si no es que directamente en contra, de la agenda principal).

Estefanía Vela ha colaborado con la Suprema Corte de Justicia en la elaboración de documentos normativos sobre la "identidad de género", grave responsabilidad donde las haya. Quisiera saber si ella ha, ya no digamos convocado, sino si alguna vez se ha detenido a escuchar con atención y de veras tratar de entender a las numerosas filósofas, feministas críticas y aliados transexuales de distintas partes del mundo que señalan no solo lo problemático de ese concepto desde un punto de vista filosófico, sino el daño que puede hacerle a la causa de las mujeres su incorporación a las leyes.

Dado que Vela se presenta como feminista quisiera creer que la causa de las mujeres le preocupa tanto como a mí, pero desalienta el autoengaño sospechar que ya está entrándole a ese negacionismo biológico a cuyos peligros Sanín apuntó al hablar también del alquiler de vientres como augurio del tan buscado mundo feliz en que las mujeres terminan efectivamente anuladas al cabo de siglos y más siglos de minucioso trabajo patriarcal. Muchísimas feministas críticas señalan esto... cuando los censores dogmáticos no logran intimidarlas y taparles la boca.

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Si la capacidad reproductiva de las mujeres deja de reconocerse como el fundamento mismo de su opresión milenaria, si hacemos como si ser mujer, hembra de la especie humana, no fuera una realidad material con graves implicaciones sociales sino un sentimiento particular de cada quien, el patriarcado habrá logrado al fin eso en lo que lleva empeñado desde que surgió sobre la faz de la tierra. Y si mujer es un sentimiento, el feminismo se queda sin su objeto de estudio y sin la razón misma de su lucha, así que mejor apagamos y nos vamos.

Estefanía Vela coordina el diplomado en Género, sexualidad y derecho en una universidad. No cabe duda de que es una mujer informada, al día de lo que ocurre en el feminismo nacional e internacional. ¿Entonces por qué se hace de la vista gorda y participa en el vil engaño que pretende equiparar el feminismo gender critical con el Consejo Mexicano de la Familia y convenientemente mete en el mismo saco demandas legítimas del movimiento LGBT irrestrictamente apoyadas por el feminismo, cuando no iniciadas por él (matrimonio igualitario, derecho a la adopción homoparental, educación sexual, reconocimiento a la diversidad familiar), y los equívocamente llamados "derechos de las personas trans", que se han vuelto el hijo dilecto del feminismo neoliberal a pesar de no ser sino un claro retroceso en los derechos de las mujeres? (Y me entra una duda... ¿a qué llamará Vela "educación sexual"? ¿A esa práctica socorrida por los transactivistas y financiada por agencias internacionales consistente en decirles a las niñas que si no les gustan los estereotipos que la sociedad les impone es porque en realidad son niños y viceversa— y ponerlas en el camino conformista de las hormonas y no en el de la incómoda y peligrosa rebelión? De ser así, el feminismo no comparte su definición y por tanto tampoco el ideal, que de hecho no podría ser más distante.)

Estereotipas hace un trabajo importante y necesario cuando pone el dedo sobre el renglón y habla de la violencia sexual cotidiana y el machismo omnipresente.

¿Alguna vez Estefanía Vela, Catalina Ruiz-Navarro y Estereotipas, que defienden los derechos LGBT y denuncian la cultura de la violación, han hablado del "techo de algodón" que inventaron los transactivistas para chantajear a las lesbianas? ¿Han señalado la falta de respeto para las mujeres que aman a otras mujeres que representa suponer que hay tal cosa como una lesbiana con pene y el alegato de que a las lesbianas su sola orientación sexual las vuelve unas mochas?

¿Se han asomado a las demostraciones de que las lesbianas son las primeras y principales afectadas por la doctrina de la identidad de género? ¿No les preocupan la homofobia y la misoginia tantas veces señaladas de dicho movimiento? ¿Han siquiera reconocido la existencia del feminismo abolicionista del género, la prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler o se limitan a avalar y amplificar las voces neoliberales y posmodernas que los entronizan?

El día que se muestren congruentes y se atrevan al menos a escuchar y mostrar esta otra cara de la moneda volveré a celebrar que Estereotipas sea referente para muchas jóvenes. Ese mismo día empezaré a creer que popularizar el auténtico feminismo les interesa a Vela y a Ruiz-Navarro más que su propia y personal popularidad.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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